Cinco policías de Dallas murieron y otros siete resultaron heridos durante lo que inició como una protesta pacífica por la muerte esta semana de dos hombres negros a manos de las fuerzas de la ley en Louisiana y Minnesota.

El jefe de la policía, David Brown, culpó de las muertes a "francotiradores", pero no estaba claro por el momento cuántos tiradores estuvieron involucrados en el ataque del jueves.

Las autoridades dijeron inicialmente que tres sospechosos fueron detenidos y que un cuarto fue muerto debido a un artefacto explosivo portado por un robot en un estacionamiento del centro de la ciudad donde el sospechoso había intercambiado disparos con la policía. Según Brown, el hombre le dijo a los negociadores que pretendía hacer daño a más policías, "especialmente a los policías blancos".

El alcalde de Dallas, Mike Rawlings, dijo a The Associated Press después de la muerte del cuarto sospechoso: "No sabemos realmente nada de los últimos momentos de su muerte, pero sí que unos explosivos lo hicieron estallar". Agregó que la policía inspeccionó la zona en donde se realizó el enfrentamiento y no halló explosivos.

Las autoridades identificaron a uno de los sospechosos como Micah Xavier Johnson. El Ejército informó poco después que había sido soldado en Afganistán.

(AP)
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Los disparos comenzaron en torno a las 8:45 de la noche del jueves, cuando cientos de personas se manifestaban por las muertes en tiroteos policiales esta semana en Baton Rouge, Louisiana y un suburbio de St. Paul, Minnesota. Brown dijo a la prensa que varios francotiradores abrieron fuego contra los agentes "al estilo de una emboscada". Una persona resultó herida en los disparos, dijo Rawlings.

Brown dijo que al parecer los agresores "planeaban herir y matar a tantos agentes como pudieran". Imágenes de video del lugar mostraban a los manifestantes marchando por una calle en el centro de la ciudad, a aproximadamente un kilómetro (media milla) del ayuntamiento, cuando se oyeron los disparos y la multitud se dispersó para buscar protección.

Los ataques del jueves fueron los más mortíferos para los policías estadounidenses desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, según el Fondo Nacional para el Monumento a los Agentes de las Fuerzas de Seguridad, que lleva un registro de las muertes de policías en servicio.

También se hicieron comparaciones con el día de noviembre de 1963 cuando un francotirador asesinó al entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, a sólo unas cuadras de ahí.