Tuvieron que pasar 28 años para que Inglaterra vuelva a una semifinal. Hay generaciones que no vieron Paul Gascoigne, Gary Lineker o Peter Shilton en la edición que organizó Italia en 1990, donde la escuadra británica se quedó con el cuarto lugar por la eliminación que le había provocado Alemania en la definición por penales y la derrota con Italia en la lucha por el bronce.

Casi tres décadas después el seleccionado del Reino Unido volvió a la instancia de los 4 mejores. Harry Maguire fue el encargado de abrir el marcador ante Suecia, pero el delirio se conformó cuando Bamidele Alli selló el 2 a 0 para garantizar el boleto a la siguiente fase.

A miles de kilómetros, en Londres, los fanáticos se reunieron para seguir las acciones a través de una pantalla gigante. Con bebidas en mano, el conjunto se masificó con el grito de gol que derivó en una catarata de cerveza.

La lluvia de la bebida alcohólica se convirtió en un fenómeno viral y el video recorrió el mundo. El sueño de sumar su segunda estrella internacional alimenta las esperanzas de repetir lo logrado en 1966, cuando los inventores del fútbol se quedaron con la Copa.

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