Alexander Shprygin es el presidente de la Unión de Fans Rusos, una organización que reúne a más de 110.000 hinchas. Es considerado uno de los líderes más influyentes dentro de los ultras de su país, pero él niega ser un hooligan.

Sus antecedentes no lo favorecen: en 2016 fue expulsado en dos oportunidades de la Eurocopa que organizó Francia. "Cuando estuve allí no participé de ningún disturbio o pelea. Sin embargo, el 14 de junio en Cannes un autobús con miembros de nuestra organización fue retenido por la policía y nos revisaron durante mucho tiempo porque creían que estábamos involucrados en los altercados", dijo el simpatizante y argumento: "No nos acusaron de nada, pero 20 personas fuimos detenidas y expulsadas del país".

Aficionado del Dinamo de Moscú, Shprygin contaba con lazos políticos nacionales, pero después de lo sucedido en el torneo continental su agrupación fue suspendida y su Fan ID anulado por la FIFA y la UEFA. De este modo, su temor se ampara en una posible prohibición de acceso a los partidos de la Copa del Mundo que comenzará el 14 de junio.

"Durante muchos años la Unión de Fans Rusos fue miembro de la Federación Rusa de Fútbol, presidida por Vitaly Mutko. Lo conozco personalmente y tuvimos un diálogo fluido. También nos hemos reunido con Vladimir Putin y nos ha ayudado mucho, pero en julio de 2016 algo cambió", deslizó.

En un intento de explicar lo acontecido, Shprygin dijo que "la Federación Rusa de Fútbol acusó a la organización de ser la culpable del comportamiento de los fans en la Eurocopa". "Nos castigaron y nos excluyeron de la Federación", continuó.

El líder de los ultras no pudo asistir a ningún espectáculo durante la Copa Confederaciones del año pasado porque dos horas antes del partido inaugural recibió la notificación de tener su Fan ID anulado. Él y otras mil personas no pudieron ingresar a los encuentros a pesar de no contar con ninguna restricción judicial.

Para el certamen que comenzará el próximo mes, Shprygin teme que se repita la decisión de las autoridades rusas y no pueda observar a su selección desde los estadios. "Quizás en algún momento fui hooligan, pero eso fue hace tiempo. Durante los últimos 15 años me dediqué a dirigir al club de fans. Ya no participo de peleas o disturbios, esas son cosas del pasado", concluyó.

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