Científicos encontraron un riesgo de demencia en ex futbolistas hasta cinco veces mayor dependiendo de la posición del jugador y la duración de su carrera

El principal problema está asociado con los cabezazos y por eso los defensores tienen el mayor peligro de desarrollar enfermedades neurodegenerativas

Los investigadores proponen que se prohiban los cabezazos en el fútbol pues estos impactos pequeños repetidos durante la carrera de los jugadores está quintuplicando su riesgo de padecer demencia
Los investigadores proponen que se prohiban los cabezazos en el fútbol pues estos impactos pequeños repetidos durante la carrera de los jugadores está quintuplicando su riesgo de padecer demencia

De acuerdo con un nuevo estudio publicado este lunes, los futbolistas profesionales tienen hasta cinco veces más probabilidades de desarrollar demencia a lo largo de su vida que cualquier otra persona, algo que está directamente relacionado con la posición en que juegan en la cancha y la cantidad de tiempo que estuvieron en actividad.

Este es un dato especialmente relevante porque según los hallazgos del estudio, los porteros, cuya función principal es defender el arco de los goles rivales, tuvieron un riesgo de enfermedad neurodegenerativa similar al de la población general, pero para los jugadores de campo la historia fue otra, teniendo hasta cuatro veces más de probabilidad de desarrollar este tipo de enfermedades.

La peor parte se la llevan los defensores, entre los cuales el riesgo se multiplicó por cinco.

De acuerdo con el profesor Willie Stewart, de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), esto tiene que ver sobre todo con los cabezazos que se dan durante el juego al balón, algo que repetido por largos periodos de tiempo (la carrera del jugador) incide directamente en sus probabilidades de demencia.

Stewart, quien dirigió la investigación, señaló que esta evidencia ya no se podía ignorar, pues los riesgos que estaban asumiendo los jugadores eran totalmente reales y cada vez mejor documentados.

El científico sugirió que los órganos rectores del deporte mundial deberían considerar urgentemente eliminar la práctica de cabecear el balón en los juegos no profesionales e incluir una advertencia sanitaria en el embalaje del equipo de fútbol.

Los porteros tuvieron un riesgo similar al de cualquier otra persona. 
 REUTERS/Edgar Su
Los porteros tuvieron un riesgo similar al de cualquier otra persona. REUTERS/Edgar Su

“Se dirige absolutamente necesario para que el fútbol continúe”, dice el profesor Stewart en un artículo publicado por The Independent. “¿La exposición al riesgo de demencia es absolutamente necesaria para el fútbol? Estamos en el punto ahora de sugerir que el fútbol debe venderse con una advertencia para la cabeza... Esto no se puede ignorar”.

El estudio titulado “Field” (Influencia del Fútbol en la Salud a lo largo de la Vida y el Riesgo de Demencia) evaluó los registros médicos de casi 8.000 ex futbolistas profesionales de 40 años o más que nacieron entre 1900 y 1976.

Usando registros médicos electrónicos, los investigadores compararon los datos sobre hospitalizaciones, prescripciones para la demencia y causa de muerte de ex jugadores de fútbol profesionales escoceses con más de 23.000 miembros del público.

Descubrieron que los diagnósticos de enfermedades neurodegenerativas aumentaron con el aumento de la duración de la carrera, desde una duplicación aproximada del riesgo en aquellos con carreras más cortas hasta alrededor de cinco veces más en aquellos con carreras más largas.

Durante el período de seguimiento del estudio, se identificó que el 5 por ciento (386 de 7,676) de los ex jugadores de fútbol tenían enfermedad neurodegenerativa, en comparación con el 1,6 por ciento (366 de 23,028) en el grupo de control.

Otro aspecto interesante del estudio fue que determinó que pese a los cambios en la tecnología del fútbol y el manejo de las lesiones en la cabeza, no hay evidencia de que el riesgo de enfermedad neurodegenerativa haya cambiado con el tiempo para la población de futbolistas que se incluyeron en el estudio, cuyas carreras abarcaron entre 1930 y finales de la década de 1990.

Los defensas fueron los más afectados, presentando un riesgo hasta 5 veces mayor de padecer demencia EFE/José Méndez/Archivo
Los defensas fueron los más afectados, presentando un riesgo hasta 5 veces mayor de padecer demencia EFE/José Méndez/Archivo

El profesor Stewart lo explica así: aunque los balones hayan cambiado, también lo hizo la velocidad y la frecuencia en que se disputan los partidos.

En otras palabras, puede que los balones de cuero antiguos fueron más pesados, sobre todo cuando estaban mojados, pero las implicaciones de cabecear la pelota siguen siendo casi las mismas pues a los balones sintéticos modernos, que son más ligeros, se les agrega el factor velocidad, lo que afecta predominantemente el impacto y sus efectos en el cerebro.

Los hallazgos fueron publicados este lunes en la revista JAMA Neurology y se suman a una investigación de campo realizada en 2019 que encontró que los ex futbolistas profesionales tenían una tasa de muerte aproximadamente tres veces y media más alta de lo esperado por enfermedades neurodegenerativas.

El profesor Stewart dijo que un área que debía abordarse era la atención y el apoyo ofrecidos a los futbolistas actuales y anteriores después de una lesión en la cabeza.

El problema no tiene soluciones obvias ni sencillas, ya que, por ejemplo, usar cascos acolchados no ofrece mayores beneficios. Dicen los investigadores que “cuando le pones un casco protector a la gente y le quitas esa sensación de dolor, la gente se inclina más a poner la cabeza en el lugar equivocado”.

El centrocampista de la Real Sociedad Mikel Oyarzabal (c) remata de cabeza para conseguir el segundo gol de su equipo ante la SD Huesca. EFE/Luis Tejido
El centrocampista de la Real Sociedad Mikel Oyarzabal (c) remata de cabeza para conseguir el segundo gol de su equipo ante la SD Huesca. EFE/Luis Tejido

Incluso los pequeños impactos en la cabeza conllevan un riesgo, añadió el profesor Stewart: “La evidencia es muy fuerte ahora y este documento confirma que cuanto más se expone a los repetidos impactos leves en la cabeza que no parecen tener ningún efecto, el riesgo se incrementa. Sin duda, miles o decenas de miles de pequeños impactos están contribuyendo a algún tipo de riesgo”.

Los investigadores insisten en que los promotores del deporte en el mundo deben empezar a plantear soluciones como prohibir los cabezazos, o por lo menos incluir una advertencia clara del riesgo que corren los futbolistas en los contratos y en las propias reglas del deporte.

¿Será que a la luz de estos nuevos hallazgos veremos el fin de los goles de cabeza?

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