El drama de Patota Morquio, el ex futbolista que busca trabajo en las redes sociales: “Me llevaron preso porque mi perro arañó a mi mamá”

Afirmó que además de ese insólito hecho los policías lo acusaron de desacato. La traición de parte de su familia, por qué se quedó sin dinero y su amistad con Rafa di Zeo. Además, confesó que Bianchi lo quiso antes que el Flaco Schiavi para Boca

El ex futbolista uruguayo Sebastián Morquio vive una delicada situación. Luego de estar 30 días preso, el viernes 22 de enero, el día de su cumpleaños número 45, irrumpió en su cuenta de Twitter y escribió: Busco trabajo. El que sepa de algo que me contacte por acá. Gracias. Si es de fútbol, un gol”. Aseveró que su situación de necesidad es porque se quedó sin dinero a causa de una deuda de un futbolista. Y que vive una situación difícil porque mantiene a su madre y a su hijo.

Sobre su detención, en diálogo con el programa Presión Alta (TyC Sports) Patota contó: “Va a ser medio chistoso y a quienes estuvieron privados de la libertad les pido disculpas, pero pasé 30 días de vacaciones -puedo decir- porque fui a una granja en Florida que es la mejor cárcel de Uruguay. Fui preso porque mi perro arañó a mi mamá”.

“Fue un poco más largo… Vino la policía, dijeron que yo me había desacatado, pero bueno, hay unas cuantas cosas más que mi abogado Víctor de Lavalle, que es el mejor abogado de Uruguay, que le agradezco a él y a Karen Pintos, que es la otra abogada que estuvo conmigo. Víctor desde que falleció mi padre él siempre estuvo conmigo y yo le digo ‘tío’. Él fue un crack conmigo. Hoy estoy viviendo en un lugar de él”, agregó.

Si bien la denuncia habría sido de una vecina de su madre, él respondió: “No importa quién me denunció. Lo único que quiero es salir adelante por mi familia. Creo en Dios y él les da a sus mejores guerreros sus peores guerras. Necesito trabajo porque mi mamá está haciendo diálisis y tengo la mantención de mi hijo”.

También, dio detalles de cómo fue ese mes entre el 21 de noviembre y el 21 de diciembre en el que estuvo tras las rejas. En los primeros 16 días admitió que estuvo “embuzonado”, que es una celda de castigo, muy chica, donde se hacen las necesidades en el mismo lugar y no tiene ventanas. “Me tuvieron 16 días ‘enbuzonado’ sin poder afeitarme ni bañarme”, contó.

Además, sostuvo que parte de su familia lo traicionó. “Mi madre confió en una parte de su familia. Mi madre juntó unos pesos para que me llegaran cosas a mí y la encomienda nunca me llegó. Es difícil jugar con una señora de 79 años. Que tu mamá junte algo para llevarle a su hijo... Siempre le dije a mi mamá que esos eran unos traidores. Cuando estuve con plata esos estuvieron conmigo”.

“En la cárcel de Florida me trataron re bien, más los de mi celda. Me han dado calzoncillos y remeras. Solo tenía una camiseta de Racing original. Me dieron de comer. Me pude afeitar. Más que agradecido a esos muchachos”, destacó.

Respecto de por qué llegó a esta situación, admitió: “Gané bastante plata como futbolista, pero la plata se gastó. Hoy vivo día a día. Esa es la realidad”. Acerca de por qué se quedó sin dinero, acusó a un futbolista de deberle 40.000 dólares. “No voy a dar el nombre, pero sin plata me vi en la necesidad de pedir trabajo. No tenía idea la repercusión que iba a tener. Como hice tantas cosas incorrectas en mi vida, pienso que es de hombre pedir trabajo y ser sincero, sin darme cuenta de lo que podía llegar a pasar”, comentó.

Morquio empezó su carrera en Nacional de Montevideo en 1996 y luego llegó a Huracán en 1999 con el que logró el ascenso a Primera en 2000. Por ser un zaguero aguerrido se metió, pronto se ganó el respeto de la gente del Globo. Se los terminó de meter en el bolsillo con un gol que le convirtió a San Lorenzo en el Apertura 2000 y que fue triunfo para el equipo de Parque Patricios, que ese día se impuso por 2 a 1.

Una vez que se retiró en 2012 se dedicó primero a dirigir a inferiores y más tarde a la intermediación de jugadores. “En 2014 dirigí sexta y séptima división en Cerro. Luego fui ayudante del equipo de primera de Pablo Rodríguez. Después me metí en la intermediación de jugadores. Llevé a Leonardo Burián a Godoy Cruz y a Colón, a Rafa García a Atlético Tucumán, a otros jugadores en Tigre cuando estaba Caruso (Lombardi), a Chile llevé a Nacho Lemos”.

Sobre sus perspectivas de trabajo, expresó: “Quieren que sea bróker en una empresa paraguaya que trabaja en la Argentina. Les dije que soy emprendedor porque sé vender jugadores, pero no sé vender propiedades, aunque si me enseñan, lo hago. La persona que me contactó está hablando con el dueño de la empresa y eso no está confirmado”.

El gol de Morquio a San Lorenzo en el Apertura 2000 (FotoBaires).
El gol de Morquio a San Lorenzo en el Apertura 2000 (FotoBaires).

“Cada uno vive como puede, no juzgo a la gente. No me arrepiento de nada de lo que hice. Todo fue una experiencia y me permite salir adelante. Ahora vivo en condiciones normales y estoy en una casa”, describió.

Y guarda un buen recuerdo de la Argentina ya que hasta el momento fue de donde más lo llamaron: “Tuve más llamadas de la Argentina que de mi propio país y eso duele más. Voy a volver a Buenos Aires. Siempre dije que el porteño me enseñó a vivir”. Fue contactado por dos ex compañeros de Huracán: “Se comunicaron Gastón Casas y Fabián Carrizo, el gran capitán. Del club (Huracán) no tengo que llamar a nadie ni tampoco me llamó nadie. Sé que están en plena fase política y no me voy a meter. Pero ellos tienen mi teléfono. Aunque también sé que soy una persona políticamente incorrecta”.

¿Malas compañías?

Morquio no solo fue intermediario de futbolistas. Reveló que cuando Huracán y Boca jugaron en Uruguay les consiguió 500 entradas a cada hinchada. “La 12 se portó re bien y estuve con ellos hasta que entraron en la cancha de Nacional, que está en Parque Central y es en un barrio humilde. Los acompañé porque soy amigo de Rafa di Zeo. Acá me filmaron y sacaron fotos muchas veces. Se preguntaron cómo entraron estos monos y te empiezan a caratular”, esgrimió.

El interés de Bianchi

Morquio también dio cuenta de por qué fue prioridad de Carlos Bianchi para incorporarlo Boca. Fue en 2001, luego de la partida de Jorge Bermúdez. “Vino Osvaldo Piazza (amigo del Virrey) que era técnico nuestro en Huracán y me dijo que Bianchi me quería. Pero en Huracán me dijeron que ellos no vendían jugadores a equipos argentinos. Tiempo después vendieron a Lucho González a River… Igual, gracias a Dios el Flaco Schiavi la rompió y ganó todo con Boca”.

También reveló: “No le hice juicio a Huracán por 350.000 dólares y cambié esa plata para ir a jugar a Rusia y fui el primer uruguayo en ir a ese país”.

Llegó el momento en el que Patota Morquio paró la pelota y levantó la cabeza. Atraviesa un momento difícil, pero no se rinde: “Creo que me da la cabeza y el corazón para salir adelante”.

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