(REUTERS)
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Tyson Fury sorprendió al mundo esta semana cuando en conferencia de prensa reveló que se masturba siete veces al día y que esta actividad forma parte de su preparación para la pelea ante Deontay Wilder en la que buscará el cinturón de campeón mundial de los pesos pesados que supo ostentar hace unos años, antes de dar positivo en un control antidopaje.

Tengo que mantenerme activo y la testosterona fluyendo para la pelea. No quiero que bajen los niveles”, explicó en la primera charla con los medios antes del combate que se celebrará el 22 de febrero en Las Vegas. Su confesión fue replicada por los principales portales del planeta y abrió el debate sobre si su estrategia realmente funciona.

En diálogo con Infobae, el Dr. Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, contó cuáles son los pro y los contras de la masturbación para los atletas de alto rendimiento. “La masturbación es la primera de las prácticas sexuales que aparece en el desarrollo de varones y mujeres. Tiene como función el descubrimiento del cuerpo erógeno, la activación de fantasías sexuales y favorece a la aparición de la respuesta orgásmica. Es una conducta íntima y su placer está ligado al acto privado. El placer que brinda la masturbación no es mejor ni peor, es diferente en relación a tener sexo con otros”, detalló el especialista argentino.

Fury, quien en diciembre de 2018 empató en su primer combate ante el británico Wilder, explicó que esta práctica le permite mantener su “testosterona bombeando”. “Esta hormona se incrementa levemente cuando se tienen fantasías sexuales, la masturbación o durante las relaciones sexuales. Hay estudios que revelan que la eyaculación no desciende los niveles de testosterona como podría pensarse. Se ha demostrado que la abstinencia de sexo durante una semana incrementa notablemente los niveles de la hormona. Respecto a masturbarse a diario, no existe evidencia plena de qué sucede con la testosterona, sin embargo, se postula que podría descender”, explicó Ghedin, contradiciendo el argumento del boxeador.

(Rueters)
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Sin embargo, la actividad sexual no sólo influye en los niveles de hormonas, sino que sus principales ventajas están relacionadas con la relajación: “En los deportes de competición se suma el estrés que provoca el entrenamiento y participar de eventos deportivos. La ansiedad puede provocar disfunciones en la erección y en la eyaculación. Por tal motivo se sugiere que el deportista no tenga abstinencia absoluta, sino que tenga alguna actividad sexual previa a la competencia deportiva”. De esta manera, los orgasmos pueden ser un arma contra el estrés.

Por ese motivo, Ghedin dejó en claro que “aquellos deportistas que dicen masturbarse a diario no obtendrían beneficios por un incremento notorio de la testosterona, pero sí por la disminución de la ansiedad que les provoca competir”.

Fury se consagró campeón mundial a finales de noviembre de 2015, cuando derrotó por decisión unánime a Vladimir Klichko en la categoría de los pesados. Pero, al año siguiente, cuando planeaba disputar la revancha contra el ruso, un doping positivo por cocaína arruinó su carrera.

Fue entonces cuando cayó en la depresión tras ser despojado de sus cinturones y de su licencia de boxeo: “Bebí, me drogué y estuve afuera toda la noche con distintas mujeres (...) pero cuando la bebida desaparece, te deja con una mala resaca y una depresión aún peor”. Incluso llegó a pensar en el suicidio, hasta que una voz le habló: “No hagas esto, Tyson; piensa en tus hijos, tu familia; tus hijos y tu hija creciendo sin papá”.

Tyson Fury pudo resurgir de sus cenizas y volver al ruedo. Fueron meses de rehabilitación por los que pasó para subirse nuevamente a un ring, en el que sumó cuatro victorias y un empate frente al campeón mundial de los pesos pesados del CMB, Deontay Wilder. Ahora, buscará revancha en el MGM de Las Vegas el 22 de febrero.

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