Tras su retiro de la Fórmula Uno Fernando Alonso sigue buscando desafíos para ampliar su notable trayectoria en el automovilismo internacional. Su próxima incursión serán las 500 Millas de Indianápolis, la tradicional carrera norteamericana que se disputó por primera vez en 1911.

Será la edición número 103 y el asturiano competirá a bordo de un McLaren que fue desarrollado especialmente a su pedido: un Dallara Chevrolet, un vehículo superior al que utilizó en su debut en el óvalo de Texas.

"Es un esfuerzo completo de McLaren. Estamos recibiendo algo de ayuda de Carlin, pero es más en términos operacionales, darle a Fernando algunos compañeros, algo de intercambio de datos, cosas así, pero en 2017 fue más fácil porque Andretti hizo la mayor parte del trabajo y tiene mucha experiencia. Sabíamos que pondríamos a Fernando en un gran coche de carreras y en muy poco tiempo", explicó Zak Brown, CEO de la escudería.

Luego de 17 años en la Fórmula 1, donde obtuvo el bicampeonato con Renault, el español decidió dejar la Máxima para pasar al IndyCar y otras competiciones históricas del mundo motor internacional. Algunos ejemplos se remiten a las victorias cosechadas en las 24 Horas de Le Mans y las 24 Horas de Daytona.

El objetivo del piloto ibérico es consolidarse en Estados Unidos, dado que la histórica carrera de Indianápolis nunca la pudo ganar un español. A lo largo de la historia hubo competidores franceses (Jules Goux, Gaston Chevrolet y René Thomas), italianos (Ralph DePalma), escoceses (Jim Clark), ingleses (Graham Hill y Dan Wheldon), brasileños (Emerson Fittipaldi, Hélio Castroneves, Gil de Ferran y ony Kanaan), colombianos (Juan Pablo Montoya), japoneses (Takuma Sato) y australianos (Will Power) que lograron imponerse en el país del norte, pero nunca un español.

Más sobre este tema