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Independiente Santa Fe y Millonarios igualaron sin goles en un duelo que es habitual en el fútbol colombiano pero inédito en la Copa Sudamericana, donde nunca se habían enfrentado.

En el estadio El Campín de Bogotá, por la ida de los octavos de final, reeditaron la final del Torneo Clausura del año pasado, que ganó Millonarios con un resultado global de 3-2.

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Si los equipos hubiesen tenido la intención de realizar un espectáculo tan mediocre como el que ofrecieron este martes no lo hubiesen logrado. El miedo a perder de ambos conjuntos hizo que los protagonistas estuviesen más preocupados por cometer infracciones que por jugar el balón y en pocas oportunidades se pudo apreciar una jugada asociada en ataque.

En el primer tiempo, un error de la defensa de Santa Fe, un pase corto al arquero, casi termina en gol de Millonarios, pero Robisnon Zapata pudo contener el balón.

Tras esa acción, no hubo más situaciones claras en toda la primera mitad. Ni siquiera las pelotas paradas fueron aprovechadas por los ataques que sucumbieron ante los cabezazos defensivos.

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En el complemento, Guillermo Sanguinetti mandó al terreno de juego a Edwin Herrera, en lugar de Nicolás Gil quien tenía molestias físicas. La variante no cambiaría el trámite del partido.

El juego áspero de ambas escuadras se multiplicó y el árbitro se mostró más permisivo en el cobro de infracciones para darle algo de continuidad a un juego demasiado friccionado y poco vistoso.

La acción que se gritó como un gol ocurrió a los 74 minutos, cuando el jugador de Millonarios César Carrillo se fue expulsado por doble amonestación, acierto de Fernando Rapallini.

La expulsión de Carrillo

La sanción inclinó la cancha para el local que arrinconó al su clásico rival a fuerza de centros y acciones individuales, pero poca creatividad en ataque.

Cuando restaban cinco minutos para la culminación, el uruguayo Facundo Guichón, que ingresó en el complemento, tuvo el triunfo de Santa Fe en sus pies tras una muy buena jugada que culminó con un débil remate en la puerta del área que contuvo Wuilker Fariñez.

Nuevamente Guichón, sobre el final, iba a inventar una falta de Anier Figueroa en la puerta del área que Rapallini compró. La inmejorable situación podría haber quebrado el cero, pero Diego Guastavino falló su remate y la pelota se fue ancha, al menos dos metros.

La revancha se jugará el martes 2 de octubre y Millonarios será el anfitrión del clásico que clasificará a uno de los dos equipos a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, instancia en la que se medirán ante el vencedor del duelo entre Deportivo Cali y Liga de Quito.

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