(FIFA)
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Desde que se fundó la FIFA en 1904, los dirigentes de la entidad soñaban con la organización de un campeonato internacional compuesto por los países afiliados. Sin embargo, la falta de recursos e infraestructura atentó contra los deseos de la reciente institución. Tuvo que aparecer el apoyo del Comité Olímpico Internacional para incluir al fútbol dentro de sus cronogramas y se instale el antecedente de lo que sería la realización de la primera Copa del Mundo.

Las ediciones de Londres (1908), Estocolmo (1912), Amberes (1920), París (1924) y Ámsterdam (1928) contribuyeron para que se concrete el sueño mundialista sobre las bases pacificadoras después de la Primera Guerra.

Como lo explica Luciano Wernicke en Historias Insólitas de los Mundiales, la FIFA había intentado crear una competición en sus primeros años con 11 países inscriptos. La cita estaba prevista para que se desarrolle en Suiza, pero la falta de profesionalismo llevó al fracaso. "La FIFA todavía no está fundada sobre bases estables para emprender la creación de un campeonato internacional. No todos los inscriptos conservan las mismas reglas de juego", fueron las palabras del dirigente inglés, Daniel Woolfall, quien años más tarde sería electo presidente de la Federación, según describió el autor.

Con la llegada de Jules Rimet (la copa llevó su nombre hasta 1970, cuando Brasil se la adjudicó por tercera vez) a la presidencia de la FIFA, el deseo de organizar el certamen tomó fuerza el 8 de septiembre de 1928 en Zurich.

Si bien las candidaturas de España, Italia, Suecia, Holanda, Hungría y Uruguay se firmaron al año siguiente en un congreso realizado en Barcelona, la idea de llevar el primer campeonato del mundo al país del último bicampeón olímpico fortaleció el deseo de Rimet, al considerar al país sudamericano como una potencia internacional.

Además, como la nación del Río de la Plata estuvo alejada del conflicto bélico, el estado sudamericano contaba con mejores recursos económicos que Europa y ofreció hacerse cargo de los gastos de logística de todas las delegaciones participantes (incluidos los traslados).

Por lo tanto, en el marco de los festejos por el centenario de la independencia uruguaya, la primera cita mundialista se disputó con 13 selecciones divididas en 4 grupos (G1: Argentina, Chile, Francia y México; G2: Bolivia, Brasil y Yugoslavia; G3: Perú, Rumania y Uruguay; G4: Bélgica, Estados Unidos y Paraguay).

"La decisión del Congreso de elegir a Montevideo como sede para el primer campeonato mundial ha permitido revelar el sentimiento unánime de los distintos países americanos, que con Argentina a la cabeza, han apoyado calurosamente la propuesta de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Hemos dado un ejemplo reconfortante de solidaridad continental", había dicho Enrique Buero, uno de de los delegados orientales que impulsó la propuesta, quien festejó la decisión de la FIFA.

Como el formato de la contienda sólo clasificaba a los primeros de cada zona, en las semifinales los argentinos golearon 6 a 1 a Estados Unidos y los locales humillaron a Yugoslavia por el mismo resultado. En el choque decisivo y ante 68.346 espectadores, los dueños de casa se quedaron con el clásico del Río de la Plata, con una victoria por 4 a 2. Una historia que todavía permanece grabada en la memoria colectiva por el corazón dividido de Carlos Gardel y la batalla campal que se dio dentro y fuera del campo de juego.  

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