Cynthia Uhuanmwgho
Cynthia Uhuanmwgho

1999 fue un año de ilusiones para Nigeria. Luego de 16 años regresaba la democracia y albergaba al Mundial de Fútbol Sub-20, el evento deportivo más importante de su historia. Sin embargo, nada de aquello era suficiente para contener una realidad virulenta, brutal, con el virus de HIV asediando en cada esquina, con aviones militares sobrevolando la población y con un nivel altísimo de desempleo.

1999 fue un año de ilusiones para Cynthia Uhuanmwgho. De esa ilusiones que solo el dolor, la impotencia y la tristeza motivan, que nunca son las mejores, pero son. Y fueron tantas que decidió abandonar su país, como tantos, como miles, y comenzó un periplo a través de Africa, que incluyó Níger, Argelia y Marruecos para llegar finalmente a Ceuta, que por esas cosas de la geopolítica pertenece a España aún estando localizada en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, que perteneciendo a la península ibérica, es propiedad inglesa.

Así, como muchos antes y como muchísimos más después, subió a una embarcación con destino europeo. Algeciras la acogió, allí sus ilusiones parecían finalmente convertirse en carne y, al tiempo, se mudó a Madrid.

Escena del corto “El cumpleaños de Cynthia”
Escena del corto “El cumpleaños de Cynthia”

En la actualidad esas ilusiones permanecen impertérritas, aún cuando se encuentra lejos de cumplir sus sueños. Pero esta vez no fue por los militares o el virus de HIV, sino por la economía, el desempleo que como un fantasma del pasado la acompañó al viejo continente. Por eso, cada día, realiza un viaje de dos horas en autobús para pedir limosna en la puerta de un supermercado del barrio de Las Rozas; con ese dinero quiere continuar realizando películas. Sí, Cynthia es una cineasta. Aunque sus obras las firmas con su álter ego, Destiny Enotiomwan.

En los últimos cuatro años, produjo cuatro películas y más de 10 cortos sin ningún tipo de patrocinio, todo con un presupuesto ínfimo y la ayuda de amigos y conocidos.

"En mi barrio todos me conocen porque hago películas, por eso no quiero pedir allí, porque se reirían de mí", dijo al medio español ABC. Y agregó: "Necesito un patrocinador. Tengo muchas ideas, pero me falta dinero".

Póster de “Egbologhonala”, su ópera prima de 2016
Póster de “Egbologhonala”, su ópera prima de 2016

Lo que también le falta es la presencia de sus tres hijas, quienes están bajo la tutela de la Comunidad de Madrid: "Cuando consiga trabajo me las devolverán". Y confía, porque su vida se armó de ilusiones, y confía, porque recuerda cuando no hace mucho tiempo encontrar trabajo como peluquera o costurera no era tan difícil. Hoy, en cambio, va a domicilio: "Si me llaman, trabajo, pero la cosa está muy mal, y es muy difícil".

Una historia de película

Si Cynthia Uhuanmwgho se alimenta de ilusiones, de alguna manera poética resultaba lógico que fuese el cine el objeto de su pasión; a fin de cuentas, junto a los libros, tienen esa capacidad de transportarnos, de generar un soñar despierto, tan necesario para mantener la flama de la esperanza prendida: "La idea me surgió de dentro, del corazón, así que le pregunté a Dios: ¿Cómo voy a conseguir hacer una película así?".

Ante la necesidad, se las ingenió. Limpió casas, vendió ropa, zapatos, incluso pelucas, todo para reunir el capital básico que necesitaba para alquilar una cámara, hacer los subtítulos al inglés -en Nigeria hay alrededor de 500 idiomas y solo el inglés es oficial- y grabar los primeros DVD.

"Rodábamos en casas de amigos, le pedíamos a los dueños de los restaurantes que nos dejaran grabar en sus locales, o directamente en la calle", explicó. Por supuesto, todo el staff, de los actores al director de cámara eran amigos o conocidos, muchas veces los mismos que habían realizado una donación para llevar adelante el proyecto.

Así se realizó Egbologhonala, su ópera prima de 2016. "El título se refiere a la dificultad de cruzar un camino muy estrecho, como lo que yo estaba viviendo entonces", dijo. En 2017 abrió su propio canal de Youtube, donde se puede ver parte de su obra, y con el que espera conseguir visibilidad: "La gente tiene que ver que produzco películas, reconocerme. El mundo tiene que ver mis películas". Luego produjo y filmó Airiose, con el mismo método.

Póster de “Ariose”
Póster de “Ariose”

La ilusión de Cynthia con respecto al cine no es vana. Aspira algún día a hacerse conocida en su país, que a pesar de los severos problemas económicos, posee la segunda mayor industria del cine en lo que respecta a producción de cintas, Nollywood, que solo es superada por la India, Bollywood.

Los filmes de Nollywood no distan demasiado lejos de los de Cynthia, ya que son en su mayoría realizadas con un presupuesto mínimo y sus temáticas giran en torno al melodrama y las creencias folclóricas locales. Estas películas, gracias a las nuevas tecnologías, circulan de mano en mano y en los smartphones entre aquellos que los tienen, ya que el país africano casi no posee salas de proyección.

Mientras tanto, planea su tercer filme. No sabé aún el nombre, no sabe cómo lo financiará, solo sabe que la ilusión de recuperar a sus hijas y convertirse en una referente del cine nigeriano no puede quitársela nadie.

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