Grant Morrison, el guionista borgeano y psicodélico que revolucionó el cómic

Por primera vez, el autor escocés llegó a la TV con la adaptación de su historia Happy! para SyFy. Miembro de la “invasión británica” que cambió la manera de narrar en el noveno arte, un recorrido por sus inicios, temáticas, grandes obras y la pelea con Mark Millar
Grant Morrison, por Frank Quitely, el dibujante con quien realizó muchos de sus grandes éxitos

La Segunda Guerra Mundial había terminado. Walter Morrison se había enlistado a los 16 años cuando "vio una foto de Hitler y dijo 'yo puedo vencer a ese tipo, mide un metro y medio de alto así que puedo convertirlo en pulpa'". Pero, no se dio cuenta entonces, que para llegara Hitler había cientos de miles de tanques, armas y soldados. Muerte por todos lados. Entonces, cuando regresó, desilusionado, se convirtió en un pacifista. Durante la Guerra Fría, su hijo, Grant, lo acompañaba a las marchas, a las protestas y sentadas que se realizaban en una base de EEUU en Escocia. Esa experiencia cambiaría para siempre la vida del futuro historietista.

"Lo extraño, lo irónico de todo esto, es que los mismos hombres que trajeron la bomba a mi país, los soldados estadounidenses, fueron los que también llevaron los cómics. O sea, para mí la bomba era una idea, no sabía bien de qué se trataba aunque me aterrorizaba porque aterrorizaba a mis padres, pero Superman era también una idea, y una mucho mejor. Para mí descubrir los súper héroes fue un escape imaginativo de la bomba", comentó Grant Morrison en el programa de TV Late Night with Seth Meyers.

Y así comenzó un romance pasional, extraño y extremo, que llevó a Morrison a combatir la maldad personificada en seres extraordinarios, pero en viñetas en papel. En 1978, con 17 años, comenzó a colaborar con Near Myths, una revista de cómics de Edimburgo que solo publicó cinco títulos, lo que la convierte en una joya preciada para los coleccionistas. Luego se convirtió en colaborador de un diario local, The Govan Press, con un tira semanal llamada Captain Clyde, y ya a mediados de los 80, luego de varios trabajos menores, realizaba sus primeras tres historias para la versión en papel de la icónica serie Doctor Who, bajo el sello Marvel UK.

El debut de Morrison en “Near Myths” número 2

Entonces, los cómics de súper heroes nada tenían que ver con sus inicios, a finales de la década del 30 del siglo pasado; no se trataba de propaganda, ni levantar la moral del pueblo. Cuando Morrison llegó al universo cómic existían los referentes, autores geniales como Jack Kirby, Will Eisner o Stan Lee, mientras Alan Moore ya se abría camino.

Nacido un 31 de enero de 1957, cuatro días después de Frank Miller, otro genio del género, el escocés se convirtió en uno de los líderes de la contracultura del noveno arte, reconocido por sus ideas rupturistas y muchas veces psicodélicas, gestor de la narrativa no lineal, que devolvió la vida a grandes íconos como Superman, Batman, los X-Men y la Liga de la Justicia, aunque también posee, como todo talento, sus propias creaciones, que le valieron admiración y rechazo, reconocimientos y críticas, y la pérdida de algún gran amigo -como Mark Millar, otro referente.

Grant Morrison

Sobre la Crisis y Jorge Luis Borges

Crisis en las tierras infinitas fue el primer gran antes y después en la historia del género. La serie de Marv Wolfman y George Pérez básicamente unificó años y años de publicaciones sin lógica en un gran evento a partir del cual se podía empezar desde cero, el padre de todos los crossovers. Eso permitió la resurrección de personajes hiper secundarios, como Animal Man, del cual Morrison estuvo al frente entre 1988 y 1990, como también la Invasión Británica de autores en EEUU, con Moore (Swamp Thing), Morrison, Neil Gaiman (The Sandman), Peter Milligan y Jamie Delano.

Luego llegaría Doom Patrol, una especie de Liga de la Justica "Clase B", en la que sus protagonistas sufrían dilemas existenciales por pertenecer a una casta de elegidos con poderes que no querían tener. Morrison, lector, aseguró que tanto para Animal Man como para esta serie encontró inspiración en el realismo mágico latinoamericano y en Jorge Luis Borges. Por ejemplo, como en la La secta del Fénix de Borges, Morrison recreó cultos antiguos con lenguajes desconocidos, o como en La Biblioteca de Babel, libros que tenían vida propia, e incluso halló inspiración en Tlön Uqbar, Orbius Tertius. "Tuve un sueño donde estaba en un tren, por donde pasaba por una estación construida de huesos. En la plataforma decía 'Orqwith'. Así que pensé en usar ese nombre. También, parte de ese sueño fue que ese mundo ficticio se estaba infiltrando en el nuestro. Tendría mucho que ver con el robo de la obra de un escritor argentino ciego. Pienso que él (Borges) es maravilloso. Y ese tipo de cosas son las que quería introducir en Doom Patrol. Todas esas paradojas extrañas y curiosidades filosóficas", dijo en una entrevista a Comiqueando, revista sobre cómics que hoy resiste en una versión web.

Arkham Asylum

En 1989 llegaría su primer gran éxito editorial, Asilo Arkham: Una casa seria en una tierra seria, que vendió hasta la actualidad más de 60000 mil copias, siendo una de las 10 novelas gráficas de origen estadounidense más vendidas de la historia. Arkham no es solo una gran historia, es también una pieza de colección considerada de culto. Las ilustraciones de Dave McKean tienen trazos expresionistas y una mezcla de estilos que van desde el collage a la fotografía. Salió al mercado cerca del estreno de la película de Batman de Tim Burton, lo que ayudó a darle difusión.

Mientras tanto, colaboraba con publicaciones en la isla británica, con títulos como St. Swithin's Day (Trident Comics), quizá su obra más autobiográfica en la que mostraba una postura muy anti Margaret Thatcher, que le trajo críticas y repudio por parte del partido conservador, aunque sí de críticas se trata, las mayores le llegaron con The New Adventures of Hitler, publicada por Cult, una revista escocesa de cultura y arte. Si bien tenía un tono satírico sobre la figura del líder del Third Reich, eso no lo exculpó de ser tildado de nazi, como mínimo.

The New Adventures of Hitler

Siguieron otros éxitos, como Batman: Leyendas del Caballero Oscuro y la JLA, con las que obtuvo también muy buenas ventas, entre otras series. Aunque su gran obra maestra estaba por llegar: Los Invisibles.

Publicada en 1996, el serial estaba plagada de referencias políticas, donde la cultura pop y la contracultura se combinaban de manera magistral en las fechorías de una organización secreta que combatía la opresión psíquica y física de los poderosos a través del viaje en el tiempo, la meditación y la magia, con referencia a textos de escritores como Robert Anton Wilson (RAW) y el beatnik William Burroughs, y a Aleister Crowley, ocultista, místico, alquimista, escritor, poeta, pintor y mago ceremonial inglés, que fundó la filosofía religiosa de Thelema. Ese año también salió Flex Mentallo, una miniserie en la que el ilustrador Frank Quitely vuelve a ser su pareja en la tinta, como en gran parte de su obra.

Burroughs, RAW y Borges, tres autores que influenciaron su obra

Katmandú, Jesús en sueños y la magia

En el '94 realizó un viaje a Katmandú, y tuvo "una experiencia muy positiva y energizante": "Fue lo más extraordinario que me había sucedido en mi vida hasta ese momento, y abrió compuertas de creatividad que me mantuvieron funcionando durante años", dijo. Sin embargo, aquello no se compararía con lo que le sucedió en el '96, cuando se encontró en las puertas de la muerte: "Tuve una infección por estafilococos y estaba en mi torrente sanguíneo, ni siquiera sabía que me estaba pasando y me estaba enfermando cada vez más y más. Allí todo salió a la luz, porque entendí que pude ver todo lo que sucedía en el cómic antes de que me pasara a mí. La enfermedad empeoró cada vez más y más hasta que estuve tan débil que apenas podía moverme y simplemente me acosté en el suelo de la sala de estar durante una semana. Comencé a alucinar que las ventanas de mi casa parecían estar mal, como HP Lovecraft, donde todos los ángulos estaban jodidos, y estoy viendo coches fúnebres que atraviesan las paredes".

"Así que estaba en el hospital al día siguiente, me diagnosticaron dos días de vida y eso fue todo. La noche antes de que me llevaran al hospital, tuve esta visión de Cristo, este salvaje Cristo Gnóstico, esta columna de luz que entra por la puerta. Puse eso en Los Invisibles también. La piedra barbuda. El alien. Barbelith. Todo lo que pude recordar fueron sus primeras palabras: 'Yo no soy el dios de tus padres, soy la piedra oculta que rompe todos los corazones' y todo un sermón que no pude memorizar, había lágrimas derramándose por mis ojos. Me dijo, puedes quedarte o irte ahora; puedes quedarte y trabajar para nosotros, y debes difundir la luz. Y pensé que sí, quiero quedarme, por favor, así que sobreviví. Los doctores me salvaron y esa fue mi Noche Oscura del Alma", dijo al sitio boingboing.

Morrison y su intervención dentro sus propios cómics

Morrison se manifestó desde entonces como creyente en la idea del "caos mágico" y que las historias que escribe son una especie de hechizo que pueden alterar la realidad solo por su existencia. Por ejemplo, cuando King Mob -personaje inspirado en él- de Los Invisibles fue asesinado a tiros, no pasó mucho tiempo hasta que cayó enfermo. En otra oportunidad, las ventas de Los invisibles estaban por el piso y la cancelación de la serie era un hecho consumado. Ante esta situación, invitó a los lectores a masturbarse mientras pensaban un en signo mágico, el sigil, para aumentar las ventas; la realidad es que la historieta sobrevivió hasta el 2000. La obra, por otro lado, fue una fuerte fuente de ideas para las hermanas Wachowski para la creación de la trilogía cinematográfica The Matrix.

El nuevo milenio implicó un cambio de casa. Dejó DC para unirse a la competencia, Marvel Comics, donde comandó el relanzamiento de Los Cuatro Fantásticos y los mutantes creados por Lee y Kirby, con New X-men, que fue un éxito de ventas, una vez más. Tras su regreso a DC, lanzó El Asco, a la que describe como una pieza complementaria a Los Invisibles, debido a que poseen conceptos similares como realidades fractales, los efectos de la posmodernidad y el mundo como un organismo vivo, entre otras.

La “trilogía hipersigil”

Con El Asco cierra lo que el autor denominó "trilogía hipersigil", junto a Flex Mentallo y Los Invisibles. "El hiperesigil o supersigil desarrolla el concepto del sigilo más allá de la imagen estática e incorpora elementos como la caracterización, el drama y la trama. El hipersigilo es un sigilo extendido a través de la cuarta dimensión. Mi propia serie de cómics Los Invisibles era un largo sigilo en forma de historia oculta de aventuras que consumió y recreó mi vida durante el período de su composición y ejecución. El hipersigil es un método inmensamente poderoso y en ocasiones peligroso para alterar la realidad de acuerdo con la intención. Los resultados pueden ser notables e impactante ", escribió en la introducción de Book of Lies: The Disinformation Guide to Magick and the Occult.

Siguieron otros títulos de creación propia, como Seaguy, We3 y Vimanarama, hasta que en 2005 retomó a los súper héroes, con JLA Classified y con Seven Soldiers. Ese año también lanzó su pieza más premiada: All-Star Superman, que se quedó con tres Premios Eisner -mejor nueva serie en 2006, por mejor serie continuada en 2007 y 2009- como también con varios Premios Eagle en el Reino Unidos, y tres Premios Harvey.

Artista autoreferencial

Está bien. Moore, Kirby, Osamu Tezuka -creador de Astro Boy– y Stan Lee ya habían realizado "cameos" dentro de sus propias historias antes que él, pero Morrison lo llevó un poco más allá y hasta creó un término, "Fiction suit", que no es otra cosa que esa costumbre de interactuar con las propias creaciones para cambiar los eventos o el desenlance, una suerte de dios de la tinta dentro de la historia.

The Writer en “Animal man” y “Suicide Squad”, King Mub y Wally Sage, tres de sus “fiction suits”

Lo hizo en Animal Man, número 26, cuando aparece por primera vez teniendo una charla con el personaje principal, lo que lo convierte en un personaje más de DC. Así, regresa en Suicide Squad 58, como un personaje llamado The Writer y los ejemplos siguen: desde King Mub en Los Invisibles, Wally Sage en Doom Patrol y Flex Mentallo, hasta el Profesor X en New X-Man, por solo nombrar algunos.

Duelo de titanes: la pelea con Mark Millar

Morrison y Mark Millar se conocieron cuando tenían 18 años. Ambos escoceses, ambos amantes de las cómics y con una imaginación potente. Solían reunirse en bares a debatir sobre lo que sea, ese tipo de relaciones en que la química es tal que no importa tener una agenda previa, simplemente pedir cervezas y ver hacia dónde iba la cosa.

"Éramos muy jóvenes cuando nos conocimos y realmente me llevé con él, porque se rió de todos mis chistes. Él tiene el mismo sentido del humor que yo, es muy oscuro y eso nos unió", recordó Morrison en una entrevista con Rolling Stone.

Mark Millar, otro de los grandes talentos de la “British Invation”

Entonces, 1993, comenzaron a trabajar para la revista de cómic británica 2000 AD, con la historia de Big Dave. "Era gracioso, nos encontrábamos en el bar y nos emborrachábamos y hacíamos esta tira de Big Dave, que era una tira cómica, y obviamente, él estaba tratando de entrar en los cómics estadounidenses". Así, un año después, Morrison lo ayudó a entrar a Swamp Thing, un personaje de Vertigo, subsidiaria de DC, que comenzó en los '70 y que la puerta de ingreso de Alan Moore a los EEUU. "Me pidieron que escribiera el libro, pero les dije: 'Hagamos que Mark entre, le damos un trabajo', así que consulté con él sobre las historias, y así estuvimos durante los años noventa".

Mark Millar y su negación

El nuevo milenio trajo prosperidad a Millar, que fue nombrado como guionista de la serie La Autoridad de editorial Wildstorm (subdivisión de DC), donde comenzó a tener reconocimiento de la crítica y la industria. "Cuando obtuvo La Autoridad su estrella comenzó a levantarse, y en ese momento, sintió que estaba a mi sombra y que tenía que salir, y la forma que él encontró de salir fue bastante desagradable".

Millar desconoció la relación que tenía con Morrison en los medios, asegurando que no trabajaban juntos en casi una década.  Tras la "separación", cosechó varios éxitos, como The Ultimates, Marvel Knights, Spider-Man, Ultimate Fantastic Four, Civil War, The Secret Service, Wanted y Kick-Ass.

"La situación era bastante difícil, pero entendí que tenía que seguir su propio camino, y negaba haber estado allí. Pero él estaba negado, no quería reconocer que mucho de su material había sido tramado o ideado por mí, incluso sugerencias de diálogos en The Ultimates. Él lo vio como un descrédito a su obra, a su posición, aunque no lo era, yo, como mentor, estaba muy orgulloso de él. Se ha portado bien sin mí, tiene su propio estilo, hace sus propias cosas".

"Yo tenía 10 años más, ya tenía éxito, toda la industria sabía que trabajábamos juntos, pero él lo negaba. El todavía vive en Glasgow, por lo que hay muchas posibilidades de tropezar con él, y espero que ir a 100 millas por hora cuando suceda".

Viñeta de una historieta de “Los Simpsons”, en que Morrison y Millar se pelean por los X-men

La experiencia con Millar, sin embargo, no eliminó de su ser el espíritu de padrinazgo. En la actualidad, su nuevo "aprendiz de brujo" es Gerard Way, músico, cantante y autor de cómics estadounidense, quien fuera el líder y vocalista de la banda extinta My Chemical Romance. De hecho, Morrison aparece como villano en Na Na Na y Sing, dos videos del grupo de Nueva Jersey, con una estética netamente comiquera.

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Way, como historietista realizó dos series limitadas de su cómic The Umbrella Academy, una de las cuales recibió un prestigioso premio Eisner. En la actualidad, está a cargo de Young Animal, subsello editorial de DC Comics en el que supervisa o escribe varias historietas como Doom Patrol, una de los éxitos de Morrison.

"Yo creo que es genial. Gerard es una fuente de ideas. Él tiene tanto, tanto en su cabeza. Él realmente vino a mí y me pidió mi bendición para hacer Doom Patrol. Dije que no necesitaba mi bendición. Doom Patrol está abierto para todos. Sé que ama a los personajes y es genial ver a alguien a quien le importa venir para hacerlo. Y también, debido a que trae una audiencia preparada, significa que puede arriesgarse un poco más y hacer cosas que son un poco más experimentales".

Luego de su gran éxito con All-Star Superman, el artista puso su atención en su némesis, Batman, donde retomó el concepto de Damian Wayne como hijo del Caballero Oscuro y quinto Robin, mientras realizaba otros proyectos. Quizá el más interesante sea la recreación de una serie animada basada en el Mahābhārata, una de las epopeyas sánscritas más importantes de la India antigua, junto al Rāmāyaṇa. "Al igual que los Beatles tomaron la música india y trataron de hacer sonidos psicodélicos… Estoy tratando de convertir la narración india a un estilo occidental para las personas criadas en películas, cómics y videojuegos", dijo durante la New York Comic Con, en 2008.

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Libros, teatro y Happy!

Para los que desean conocer más su pensamiento y obra pueden hacerlo a través del documental Grant Morrison: Talking with Gods, que puede encontrarse en Youtube, que incluye tanto entrevistas al escocés como a muchos de los artistas de historietas, editores y profesionales con los que trabajó. También puede encontrarse en español su libro Supergods. Héroes, mitos e historias del cómic. Por otra parte, en su libro Lovely Biscuits se desarrolla su faceta artística menos conocida, la de autor de cuentos cortos y obras de teatro, en las que se encuentran Red King Rising, que indaga en la relación entre Lewis Carroll y Alice Liddell, -obtuvo un Premio Fringe First, el Independent Theatre Award de 1989 y el Evening Standard Award de New Drama-, como también Depravity, sobre como Aleister Crowley enloqueció a su discípulo Victor Neuberg.

En 2012 fue nombrado Miembro del Imperio Británico (MBE), unos escalones menos del título de Caballero, por sus "servicios en literatura". Su padre, aquel activista anti nuclear había recibido el mismo título en 1998, por su "trabajo comunitario".

Walter y Grant, miembros del Imperio Británico

Quizá uno de sus últimos grandes trabajos con los grandes superhéroes fue su Multiverso, una serie limitada conocida como The New 52, que perduró hasta 2015, año en que fue nombrado jefe editor de legendaria revista de ciencia ficción y fantasía Heavy Metal. Luego de algunas colaboraciones en guiones para películas animadas y videojuegos, Morrison saca su obra Nameless (Sin nombre), su primer obra de terror, con referencias a la mitología maya, a la simbología del tarot o al hermetismo judío, como a Lovecraft, El Resplandor de Stephen King, Alicia en el País de las Maravillas, Crowley, Hellblazer, Horizonte Final de Paul W. Anderson y El Príncipe de las Tinieblas, de John Carpenter. O sea, una obra sin igual que pudo salir de su cabeza.

¿A quién podría ocurrírsele convertir a Papá Noel en un super héroe que con hacha mano aniquila monstruos? Sí, en Klaus (Boom! Studios), Morrison propone una historia iniciática de Santa, como ninguna otra hecha jamás. Pero si de historias con tintes navideños se trata, Happy! es también una pieza imperdible. Luego de miles de páginas, historias y guiones, a Morrison le llegó la hora de saltar a la televisión con Happy!, por SyFy, con Chris Meloni como un hitman que luego de una experiencia tiene la capacidad de hablar con un unicornio, que es a la vez el amigo imaginario de una nena a la que debe rescatar. "Es una serie extraña, sin género, que debimos adaptar. Está en la tradición de Qué bello es vivir y Canción de Navidad. Nunca se hizo nada como esto antes", sintetizó Morrison.

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Mundos paralelos, religiones ocultas, metafísica y psicodelia. La obra de Grant Morrison recrea irrealidades que se estrellan dentro de una lógica rocambolesca, pero para él lo importante no es el medio, el género, si es en cómics, tv o teatro, sino las historias: "Para mí, no se trata de sentirse cómodo con nada. No me siento cómodo haciendo películas y libros, así que me gustaría sentirme incómodo haciendo novelas gráficas y cómics. Todo el propósito de la escritura es no sentirse feliz y demasiado seguro con el mundo. Quiero estar molesto y obtener una reacción para mí … así como de los fanáticos. Quiero resaltar los matices catárticos, la empatía y la naturaleza visceral de los humanos. Siempre he dicho que el mayor enemigo de la raza humana es la complacencia. Intento impresionarme para salir de esta complacencia cuando aparece. Lo hago a través de mis escritos y si otras personas vienen para el paseo, esa es mi misión como escritor: asombrarlos, a veces impresionarlos. Me gustaría señalar que la disciplina de una obra de teatro, novela gráfica o guión no me intriga porque no es la forma de arte lo que me atrapa … pero es la historia la que hace el truco. Muchos jóvenes creen que este es el futuro, pero estoy un poco en desacuerdo. El futuro es cualquier dispositivo que atraviesa la noche: prosa, poemas o una película. Pero no descartaría nada. Por muy poco convencional que parezca, no descartaría ni desalentaría nada. ¿Quién sabe? Quizás podría aparecer escribiendo más comics de lo que uno esperaría muy pronto".

Grant Morrison como “King Mub”

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