Si uno busca el curriculum de Bernard-Henri Lévy queda impactado inmediatamente. En el programa de invitación del encuentro "Ideas, pensemos el futuro juntos", organizado por Pablo Avelluto desde el Ministerio de Cultura de la Nación, se lee: "Nació en la Argelia francesa en el seno de una familia judía sefardí y se trasladó a Francia en 1954.  En 1968 entró en la prestigiosa Escuela Normal Superior parisina donde tuvo como profesores a Jacques Derrida y Louis Althusser. En 1971 inició una etapa como periodista de guerra, cubriendo la guerra de independencia de Bangladesh. De vuelta en París, se hizo popular en 1976 como joven fundador de la corriente de los llamados nuevos filósofos críticos con los dogmas de la izquierda del mayo de 1968".

Este controvertido pensador, millonario por sus emprendimientos inmobiliarios y financieros, adorado por sus seguidores y descalificado por sus detractores, conversó con Infobae TV sobre los totalitarismos del siglo XXI, los conceptos de izquierda y derecha de hoy, los desafíos de la causa judía de hoy y, sin eufemismos, sobre el sentido de la vida. Aquí, el diálogo:

— ¿Se puede decir que vivimos una nueva época de totalitarismos en el mundo?

— Sí, es cierto, una nueva y vieja, las dos. Vieja porque vemos los antiguos imperios que se despiertan, mira a Erdogan, imperio otomano, mira a Putin, imperio ruso, mira la China, el imperio chino, mira Daesh o Al-Qaeda que son el viejo sueño del imperio islámico. Hay viejos imperios que están despertándose. Y hay también imperios nuevos, totalitarismos nuevos que se están fijando ahora, por ejemplo el totalitarismo islamista, que es muy parecido al totalitarismo fascista, comunista, pero que tiene una nueva forma.

— Cuando hablamos de totalitarismos necesariamente hablamos de intolerancia, intolerancia al disenso o al pensamiento distinto. ¿Esto es solo un concepto político o se ha trasladado a la sociedad toda?

— El concepto mayor del totalitarismo no es la intolerancia, no creo, es la pureza. La pureza, la voluntad de pureza, la idea de tener una sociedad purificada de todos los elementos enemigos, disidentes y todo eso. El sueño de pureza es propiamente lo que hace al totalitarismo. Los comunistas de todo lo que no sea rojo, los nazis de los judíos, los islamistas hoy de los cruzados o de los judíos. El totalitarismo hace la hipótesis de una impureza y tiene que eliminarla.

— La expresión que está utilizando, profesor, es deshacerse de todos los otros, de cada uno de los grupos que mencionaba. ¿Tiene sentido hoy, 2017, hablar de izquierda y derecha políticamente hablando?

— Creo que sí, estas categorías no se mueren tan fácilmente, creo que sí. Incluso en Francia, donde tenemos un presidente que ha sido elegido fuera de este bipartidismo la izquierda y la derecha. todavía están, todavía existen. Lo que se tiene que decir es que hay dos izquierdas y dos derechas. Hay una izquierda totalitaria y hay una izquierda liberal. Hay una derecha liberal y una derecha fascista o totalitaria. Tienes los dos, ambos, en los dos casos.

— Me parece muy interesante esta división para agregar al concepto, una izquierda democrática, una izquierda que respeta el sistema. ¿Se anima a poner con nombre y apellido en cada una de estas categorías?

— Izquierda totalitaria, Maduro. O Chávez antes de él. Una izquierda que es izquierda, por supuesto, pero cuando la mayoría no le conviene la disuelve, cuando el Parlamento no va lo disuelve, la Asamblea Constituyente de Maduro es una asamblea no constitucional. Cuando hay manifestaciones hace fuego…

— Represión.

— Represión. No saben lo que son los derechos humanos o si lo saben lo…

— Sí, el respeto por los derechos humanos no existe.

— No existe. Es una izquierda pero una izquierda totalitaria.

— Y dentro de la izquierda democrática o liberal como ejemplo qué incluye usted.

— En Brasil por ejemplo Lula es un ejemplo de izquierda democrática, liberal, atenta a los derechos humanos y a los derechos de los trabajadores. Sin indulgencia por el totalitarismo, la violencia, etcétera.

— Para que me quede claro, Maduro, Venezuela, es una dictadura. Se lo digo en la Argentina: usted acaba de llegar, pero va a recorrer algunos círculos intelectuales en donde se niegan a considerar como dictadura el movimiento chavista o de Maduro.

— ¿Por qué? Disiento completamente. Es un régimen dictatorial cuando se dispara a los manifestantes, cuando se disuelve un Parlamento elegido normalmente, cuando hay una casta o grupo corrupto que son los que manejan el poder, eso es Maduro. Si eso es la verdadera izquierda es un…

— Un disparate.

— Es una catástrofe.

— Ubiquémonos en la derecha. Ejemplo de derecha fascista o derecha totalitaria y de derecha democrática hoy día.

— Hoy estoy muy emocionado para ser honesto, muy emocionado de estar en Buenos Aires porque la última vez que estuve yo aquí fue hace 40 años, casi 40 años, 39, en el tiempo de la dictadura fascista de Videla, Massera, la Escuela de Mecánica de la Armada, los 10, 20 mil desaparecidos y todo eso. Yo doy testimonio de eso, llegué a la Argentina en ese tiempo, fui encarcelado por unas horas e hice en ese tiempo un reportaje para la prensa internacional. Eso era una derecha dictatorial, una derecha que establecía la masacre como ley. Hoy hay una derecha liberal, democrática, que cree en la posibilidad de una alternativa democrática y todo eso. Son historias completamente diferentes. Tengo respeto por esta derecha como tengo respeto por la izquierda liberal y bien cierto es imposible de comparar con la totalitaria.

— ¿Tiene opinión en estas categorías -que yo sé que son muy elementales y daría para un análisis mucho más profundo- de qué fue el kirchnerismo en la Argentina, qué fueron Néstor y Cristina Kirchner?

— Yo creo que para el pueblo de Argentina era una trampa ¿Así se dice?

— Trampa, perfecto.

— Era una trampa. No creo que se pueda comparar con lo que está en la Venezuela de hoy, hay un nivel de violencia, de cinismo en Venezuela que gracias a Dios no era el caso así. Pero fue una falsa izquierda, una izquierda de trampa.

— ¿Por qué de trampa?

— Porque pretendía hacer el bien por el pueblo y no lo hizo.

— ¿Donald Trump se inscribe en la derecha liberal o en qué fenómeno?

— Donald Trump, liberal ciertamente no, Donald Trump es todo excepto liberal. Lo que no sé seguro es si es realmente de derecha. Tiene elementos derechistas y elementos izquierdistas, es un populista.

— Exacto.

— Es un populista que tiene unos argumentos fascistas cuando dice "America first" América primero. Eso era el eslogan de los nazis de América en 1940, como Charles Lindbergh. Pero tiene también una manera de hablar con los humillados, con los pequeños de América que se puede parecer a la izquierda. Trump es un fenómeno que hace un cortocircuito entre los dos.

— Usted siempre a lo largo de su historia, pero particularmente ahora, ha publicado textos sobre la cuestión judía. ¿Hoy cuál diría que es el mayor desafío del pueblo judío y de Israel?

— Ser judío no es una cuestión de Medio Oriente, hay judíos en Buenos Aires, hay judíos en París, en Buenos Aires hay judíos muy importantes y en París también. Yo no sé cuál es el más grande desafío Metafísicamente, políticamente, geopolíticamente? Hay varios niveles. Geopolíticamente la cuestión de Israel es muy importante, Israel es un gran ejemplo de democracia, una verdadera democracia. A qué condiciones va a sobrevivir, a vivir, esa es una real cuestión, lo espero de todo corazón. Metafísicamente yo creo que el pensador judío tiene una cosa que decir a propósito de la cuestión de los refugiados, de los migrantes, creo que en la filosofía judía hay elementos, conceptos, que deberían permitir pensar esta cuestión de la migración, que es una de las más importantes cuestiones de nuestro tiempo. Políticamente para mí lo que se llama el liberalismo en el sentido americano, liberalismo a nivel de los valores, tiene una de sus fuentes en el pensamiento judío, estas son cuestiones que un judío positivo tiene la posibilidad y puede ser el deber de pensarlas.

— Para despedirme, una pregunta casi existencial que frente a pensadores de su envergadura me provoca curiosidad hacerla. ¿Cuál es el sentido de la vida?

— Dar más que lo recibes. "To give back more than you receive". (finaliza la charla hablando en inglés)

— Y cuando uno da, se recibe más por supuesto

— No.

— ¿No?

—  Usted tiene que dar sin esperar recibir nada a cambio. Dar con la esperanza de recibir es no dar. Hay que da por dar. Porque ser un real ser humano significa poner la obligación relacionada al otro arriba respecto de uno mismo.

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