Comunidades indígenas de La Guajira llevan un año sin agua

El problema podría ser resuelto si se reparara una microplanta de la zona

El problema de abastecimiento de agua sigue golpeando a las comunidades de La Guajira. En esta ocasión son 400 familias del municipio de Uribia las que padecen la falta de este elemento y llevan esperando un año a que llueva para poder recolectar y llevar a sus casas.

Los ríos secos y la sequía no solo han traído problemas de abastecimiento de agua, sino que también ha desatado una crisis sanitaria que afecta a la población adulta y a los niños que viven en esta parte de Colombia, recoge el portal Alerta Caribe.

RCN Radio estuvo en el poblado y habló con algunos de los miembros de la comunidad, quienes contaron que abastecerse de unos cuantos litros agua es un proceso complicado, pues deben viajar por más de tres horas para llegar hasta jagüeyes – fuente principal de agua- y que en el actualidad se están convirtiendo en pozos secos.

Crispín Palmar, habitante del corregimiento, aseguró al medio que ha pasado un año entero sin agua

Llevamos más de un año que no cae ni una gota de agua en estas comunidades, ya que estamos en una zona árida y desértica y nos ha tocado sobrevivir achicando los jagüeyes que quedan, pero cada vez se secan más, ocasionando también la muerte de los animales, por la que algunos han decidido venderlos, pero otros hemos visto cómo se mueren en medio del desierto.

Lo más grave de todo es que cerca está la comunidad de Cocoma, donde hay un microacueducto que no funciona por falta de mantenimiento, lo que incrementa el problema del agua.

Por ahora, las comunidades han pedido ayuda a la Alcaldía de Uribia, Secretaría de Obras y la empresa de acueducto para que se pueda garantizar la llegada del líquido vital a esa comunidad.

Según una investigación adelantada por la Universidad Nacional, en Colombia existen subzonas donde la demanda del agua supera la oferta, por lo que en algunas épocas del año hay desabastecimiento de agua potable, debido a la carencia de infraestructura o a la falta de fuentes naturales que permitan captar agua para un suministro adecuado.

Allí, solo el 21,1 % de la población indígena tiene acceso a servicios de acueducto, el 11,8 % a alcantarillado y el 13,2 % a recolección de basuras. Además, el aprovisionamiento de agua para la preparación de alimentos está dado por los sistemas o fuentes de agua. Por ejemplo, el 35,7 % se hace a través de los “jagüeyes”, zanja llena de agua de lluvia, el 19,3 % gracias a pozos con bomba, el 13,4 % con agua de ríos o quebradas, en épocas de lluvia, y solo un 11,4 % proviene de acueducto público.

La búsqueda de soluciones

La escasez de agua hizo que Jhonn Fredy Aguilar Ariza, magíster en Ingeniería - Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia desarrollara una alternativa, en especial para familias y comunidades asentadas cerca al mar, o con acceso a jagüeyes para el almacenamiento del agua lluvia, para su purificación y libre consumo.

La prueba piloto del prototipo se realizó entre el 10 y el 30 de enero de 2020, es decir, 20 días consecutivos de prueba, más cinco días de análisis en laboratorio. Considerando que en la dinámica wayuu existen clanes muy unidos, pero a la vez territoriales, el prototipo se desplazó por algunas viviendas dentro de la comunidad y sobre el punto de captación, como los pozos, con el ánimo de que la comunidad interactúa libremente con él y no se restringiera su uso.

Para usar el sistema es necesario llenar un balde con agua de mar, que es direccionada por una manguera al interior del panel para que las fibras sintéticas de color negro se humedezcan. Con los rayos del sol, el agua impregnada se evapora y choca contra la cubierta, haciendo que el vapor se condensa en gotas de agua libres de cloruro, sales, y se deslice hacia un recipiente vacío ubicado en la parte inferior.

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