Marisoliana, la mujer que fue encarcelada y acusada de ser guerrillera por una foto de 11 años atrás

En 2001, la nacida en el norte del Cauca fue obligada a usar una prenda de guerra que la incriminaría unos años después en delitos de rebelión

Marcha convocada días después de la captura de Marisoliana
Marcha convocada días después de la captura de Marisoliana

Durante un viaje en 2001 a Toribio (Cauca), Marisoliana Colorado, de 14 años y su grupo de danza, fueron interceptados por el frente sexto de las FARC-EP. Los guerrilleros les pidieron a los más de 20 bailarines, entre los cuales la menor era Mariasoliana, que se identificaran y se dejaran tomar una foto que, inesperadamente, la llevaría a la cárcel 11 años después.

El día que pasó todo estaba muy asustada, lloraba mucho y tenía 14 años, era la menor y mis compañeros le decían a ellos que no me pidieran nada a mí que porque estaba así, pero su respuesta fue ‘ella verá si no nos da los datos’, como amenazándome y como yo tenía buena retentiva, les di mi información verdadera, pero yo creo, ya grande, que algunos de mis compañeros no lo hicieron. Era muy inocente”, dijo la ahora mujer de 34 años en diálogo con Infobae Colombia.

Aparte de los datos personales solicitados por los guerrilleros a los bailarines, a cada uno les hicieron usar una chaqueta para una foto. Ese día los dejaron seguir, al parecer solo se trataba de un registro para que cuando volvieran a la zona ya los tuvieran identificados.

Sin embargo, en septiembre de 2012, tras ponerse una cita con un conocido, la Sijín de la Policía y la Fiscalía oficializaron su captura acusándola de concierto para delinquir agravado con fines de homicidio, terrorismo y por el delito de rebelión, además de señalarla de ser alias ‘Marcela’, integrante del frente sexto de las Farc. Con ella fueron capturadas otras 25 personas más, pero la única del grupo de danza fue ella.

En la foto que les habían tomado 11 años atrás todos portaban una prenda distintiva de las FARC-EP, lo que habría sido uno de los indicios de la Fiscalía para señalar a Marisoliana de ser guerrillera.

Según el escrito de acusación, entre el 26 de noviembre de 2010 y el 22 de enero de 2011, en la vereda Loma Gruesa de Jambaló (Cauca), se adelantaron labores entre la Policía Nacional y el Ejército para capturar a integrantes de las FARC-EP. En ese espacio se incautaron varios elementos materiales probatorios que los llevaron a identificar a los presuntos integrantes del frente sexto. Entre esas caras estaba ‘Marcela’, el supuesto alias de Marisoliana.

Desde ese día pagó poco más de 10 meses de cárcel en el Centro Penitenciario La Magdalena, en Popayán, capital del departamento. Para su abogada, Brenda Acosta, las autoridades usaron la foto con la que incriminaron a Colorado para montar una especia de hoja de vida de las Farc, que no cumple, asegura, con los requisitos para que sea auténtica.

Supuesta hoja de vida entregada por la Policía
Supuesta hoja de vida entregada por la Policía

Mientras el proceso judicial andaba fuera de la cárcel, adentro Marisoliana, una mujer de fe y creyente, se dedicó a predicar la palabra de Dios y a compartir enseñanzas de la biblia, lo que considera que la salvó y le dio fuerza para seguir. “Cuando me capturaron yo iba en octavo semestre de trabajo social en la Universidad del Valle y había estudiado preescolar entonces también alfabeticé a algunas compañeras y me volví útil. Yo sabía que si nada debía no tenía por qué temer”.

Su caso estuvo desde el momento uno en manos de la Fundación Defensa de Inocentes cuyo presidente es el exdiputado del Valle y único sobreviviente del secuestro que vivió esta corporación en 2002, Sigifredo López. Para la fecha de la captura en 2012, el político designó al abogado penalista Elmer Montaña para que llevara el caso y hace poco lo tomó la abogada defensora Brenda Acosta.

El 1ro de agosto de 2013, un juez le concedió la libertad a Marisoliana Colorado por vencimiento de términos y desde entonces pasó a ver cómo las audiencias se aplazaron por años, incluso le confirmó a este medio que la última a la que había asistido fue en 2016 y que desde entonces tanto la Fiscalía como las otras partes presentaban excusas para seguirlas moviendo.

El día que recobró la libertad, Mariasoliana recorría la ciudad en un carro de bomberos. A la izquierda el abogado Elmer Montaña y a la derecha Sigrifredo López
El día que recobró la libertad, Mariasoliana recorría la ciudad en un carro de bomberos. A la izquierda el abogado Elmer Montaña y a la derecha Sigrifredo López

En medio de todo, la defensa de Marisoliana decidió llevar su caso ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), lo que terminaron haciendo varios de sus compañeros también envueltos en el proceso, sin embargo, hasta la fecha no hubo respuesta de este tribunal, contrario al caso de algunos que sí esperan que esta justicia transicional defina su situación.

Así fue como para este año, tras una larga espera y con el proceso sin resolver, el cargo de concierto para delinquir (que tiene la condena más alta de los dos imputados a Colorado) prescribió porque para este delito se dan 18 años de cárcel y la prescripción ocurre cuando pasa la mitad del mismo, es decir a los nueve años de la imputación, los cuales se cumplieron el pasado mes de septiembre.

Por eso la defensa, en cabeza de la abogada Brenda Acosta de la Fundación Defensa de Inocentes, solicitó a la Fiscalía que pidiera la prescripción de la acción penal, “esto es un requisito objetivo, ellos son quienes tienen constitucionalmente la facultad de renunciar a la persecución penal”, expresó Acosta.

Por último, este jueves 21 de octubre, la Jueza Primera Penal de Popayán declaró la preclusión en el caso de Marisoliana Colorado tras nueve años de batalla judicial. Por esta causal, ni el Ministerio Público ni la misma Fiscalía podían interponer algún recurso de apelación y la sentencia quedó en firme.

Para la mujer esta decisión es un alivio. Ahora confiesa que a pesar de las dificultades que tuvo al salir de la cárcel, actualmente cuenta con un trabajo fijo y ejerce como trabajadora social. “Yo ya tenía un niño y cuando salí conocí el verdadero tormento porque además de estarme presentando en los juzgados las personas te aíslan, te discriminan y había un estigma hasta para acceder a un empleo por ser ‘la que estuvo en la cárcel’, pero hoy en día puedo decir que eso mismo hizo que muchas puertas se me abrieran. Gracias a Dios soy muy resiliente”.

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