Denuncian que sacaron a un joven de una discoteca de Santa Marta por ser autista

La madre del afectado aseguró que los clientes no expresaron quejas, pero el propietario del establecimiento decidió pedirles que abandonaran el lugar

Imagen: Santa Marta Al Día
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Un joven de 23 que padece autismo tuvo que salir de una discoteca en Santa Marta, presuntamente, porque el dueño del establecimiento se sintió incómodo con su presencia. Así lo denunció la madre a través de una publicación en redes sociales en la que expresó el dolor que le produjo el hecho que calificó como discriminación.

Luz Stella Vásquez, la denunciante del hecho y madre del joven Julián, decidió redactar un episodio que sufrió su familia en un bar de Santa Marta, el pasado viernes 8 de octubre, cuando se encontraban celebrando el cumpleaños del padre.

Según dijo, se encontraban en el establecimiento El Watusi, ubicado en el centro de Santa Marta, a pocas cuadras del mar y el palacio de justicia de la ciudad. Ese día el establecimiento promocionó un evento especial con música retro con éxitos de los años 1980 hasta el 2000.

Vásquez señaló que su hijo estaba feliz bailando durante la noche, porque la música es su gran pasión y una de las actividades que le permite conectarse con el mundo que lo rodea. Sin embargo, no duró mucho tiempo la felicidad.

“Su alegría se vio apagada por el dueño de este lugar quien envió al personal de seguridad a informarnos que su jefe solicitaba que sentara a mi hijo o que abandonara el lugar porque estaba incomodando a la gente de las otras mesas”, relató la mujer.

Debido al hecho, la mujer buscó al dueño para que le indicara cuáles clientes le habían manifestado incomodidad, para ella misma solicitar disculpas. Pero el dueño del establecimiento se habría negado.

“Motivada por el dolor tan grande que sentía por lo sucedido a mi hijo, que me miraba angustiado por lo que pasaba, me desplacé de mesa en mesa preguntando a cada uno si en algo habíamos incomodado, a lo que los asistentes me dijeron: “Para nada, por el contrario, nos encanta la alegría del chico””, relató Vásquez.

Como no sintió que hubiera quejas de los clientes, volvió a hablar con el dueño del establecimiento, pero este no les dio más opción que abandonar la discoteca. “Desafortunadamente el dueño del lugar me dijo “este es mi negocio y yo decido a quien aceptar” así que nos tocó marcharnos del sitio”, denunció.

Stella Vásquez sostuvo que se debe respetar el disfrute de las personas con discapacidad a los espacios de ocio en las mismas condiciones que cualquier ciudadano, que se encuentra ratificado en la Convención Internacional de Derechos para las Personas con Discapacidad, así como las leyes colombianas que condenan la discriminación por cualquier característica humana, incluida la discapacidad.

He luchado por mi hijo para acercarlo a una vida, como dirían muchos, normal o mejor, a la anormalidad de esta sociedad, para que adquiera habilidades sociales y sea más independiente y así pueda llevar una vida sin una mamá que lo proteja de atropellos como este”, concluyó la madre de Julián.

El dueño del establecimiento El Watusi, Iván Darío Daza, aseguró al diario El Tiempo: “El joven le bailaba a las mesas y les estaba incomodando. Algunos nos expresaron la queja y por lo menos dos mesas se marcharon”, por lo que pidió a la familia que regularan el comportamiento de su hijo. “A la mamá no le gustó y me reclamó y su papá incluso me agredió por mi petición. Luego se marcharon porque no aceptaron mi recomendación”, señaló.

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