Buscarán esterilizar a los hipopótamos de Pablo Escobar otra vez

Ya hay plan piloto para suministrar un medicamento de castración química a los hipopótamos que el narcotraficante Pablo Escobar introdujo en Colombia a mediados de 1980

Los tres animales que el capo importó para nutrir el zoológico de su hacienda Nápoles en Puerto Triunfo (Antioquia) se han convertido en cerca 90 ejemplares que amenazan el ambiente del Magdalena Medio. Las medidas para controlarlos han contado con costo político y falta de recursos, pero se espera que en los próximos meses se ejecute una castración para esterilizar los ejemplares y ponerle freno al crecimiento de esa especie en un hábitat ajeno.

Según dijo David Echeverri López, coordinador del Grupo Bosques y Biodiversidad de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), al diario El Tiempo, se espera iniciar el proceso de vacunación a finales de este año.

En febrero pasado, ante la Embajada de Colombia en Estados Unidos, la Cornare presentó la solicitud de apoyo para la adquisición del medicamento GonaCon, un producto que permitiría la inmunocastración de los hipopótamos que dejó el narcotraficante Pablo Escobar en su hacienda Nápoles.

Para esta corporación ambiental, castrar a los animales es la alternativa más viable que contemplan los veterinarios y biólogos para el control de esta especie en la cuenca media del río Magdalena.

Según dijo Echeverry, acceder al medicamento no fue un proceso sencillo, debido a que no es un producto que se venda, sino que es fabricada por encargo por parte de la Animal and Plant Health Inspection Service del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

La idea es suministrar, por medio de una vacuna de dos o tres dosis, el medicamento a todos los ejemplares que se calculan entre 80 y 90. La gran parte de ellos se encuentran en Puerto Triunfo, en los predios de lo que era la Hacienda Nápoles, pero un grupo de cerca de 15 se ha desplazado por el río Magdalena.

Uno de los riesgos es que no funcione. El medicamento ha sido probado en elefantes en cautiverio en Estados Unidos, donde ha funcionado, pero no en hipopótamos silvestres. Será la primera vez que se suministre y en él se basan las esperanzas por dar una solución final a la problemática ambiental.

Pensamos que con tres dosis hay una posibilidad alta de esterilización de por vida”, señaló el biólogo Echeverry sobre el plan piloto. Sin embargo, otros expertos y científicos desconfían de la propuesta y aseguran que solo retrasa la reproducción pero no la frena.

Un estudio de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia, la U. Nacional Autónoma de México, la U. Javeriana, la U. del Norte y el Instituto Humboldt, citado por el diario El Espectador, señaló que las medidas de castración no son efectivas.

Los expertos contemplan que poder hacer el rastreo de cada animal toma tiempo, en el cual los hipopótamos pueden continuar reproduciéndose, debido a que en las condiciones favorables del contexto colombiano hacen más rápida su propagación. En el país, al ser ajeno a su hábitat, no tienen depredadores naturales y no sufren cambios de estaciones.

Martha Patricia Ramírez Pinilla, directora del Laboratorio de Biología Reproductiva de Vertebrados de la Escuela de Biología de la Universidad Industrial de Santander (UIS), en Bucaramanga, le dijo a El Tiempo que otro de los problemas podría ser que el medicamento elimine el ciclo reproductivo por un lapso y no de manera permanente.

También se contemplan los costos, aunque de acuerdo con Cornare, cada dosis podría tener un valor de 30 dólares. Sin embargo, la castración es una medida empleada por la entidad desde tiempo atrás, pero que no ha logrado resultados debido al alto costo.

Según el Centro de Investigación Periodística CIPER, el traslado y operación de un animal podía ascender hasta los 40 millones de pesos y requeriría la castración de 60 o 70 de los animales que actualmente habitan en el espacio. El mismo argumento surge en contra del traslado de los animales a su espacio natural o países adoptantes.

Otra de las medidas que se evalúa constantemente es la caza controlada de individuos. Se realizó con uno de ellos, macho, al que se llamó Pepe, pero una fotografía del Ejército celebrando la muerte del animal generó una oleada de críticas que reviven ambientalistas en contra de la propuesta.

El animal, que era uno de los machos dominantes, fue cazado en 2009 por el empresario alemán Frederick Pfeilschneider, en un operativo junto al Ejército y la Fundación Vida Silvestre Carlos Valderrama. Tras el operativo, la foto de los militares llenó titulares mundiales, se desató rechazo a la acción y hubo peticiones para la renuncia del ministro de Ambiente de entonces.

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