Alcaldes y gobernadores de Colombia, llamados a crear estrategias para que niños completen el esquema tradicional de vacunación

Desde que inicio la pandemia por covid-19 la vacunación para enfermedades básicas como sarampión y la rubeola disminuyó, las principales víctimas los menores de 14 años

Procuraduría solicitó a alcaldes y gobernadores crear estrategias de vacunación para niños en áreas rurales y urbanas (Getty Images)
Procuraduría solicitó a alcaldes y gobernadores crear estrategias de vacunación para niños en áreas rurales y urbanas (Getty Images)

La Procuraduría General de la Nación instó a alcaldes y gobernadores a intensificar las estrategias de vacunación en áreas rurales y urbanas para que niños y niñas, entre 1 y 10 años, completen los esquemas que buscan protegerlos de enfermedades que causan discapacidad y muerte, y se logre la meta establecida en la campaña contra el sarampión y la rubeola, de lograr 7.588.401 de dosis aplicadas, teniendo en cuenta que a la fecha solo alcanza el 56%.

En seguimiento a los avances en el cumplimiento del Plan Ampliado de Inmunización (PAI) para el año 2021, la Delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia, la Adolescencia, la Familia y las Mujeres, Viviana Mora Verbel, advirtió que es impostergable adelantar acciones para cerrar las brechas que aún persisten frente a las metas del PAI que deben alcanzar el 95% y más en todos los biológicos.

Hizo un llamado a fortalecer el proceso de difusión y movilización de la campaña de vacunación contra el sarampión y la rubeola que tendrá nueva jornada el próximo 21 de agosto.

La Procuraduría pidió revisar y ajustar todas las estrategias definidas en los municipios y departamentos para completar las dosis del plan que quedaron pendientes en 2020, y generar los procesos de articulación necesarios y efectivos con las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB) y las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) que permitan cumplir las metas.

Un adolescente recibe la vacuna contra la covid-19 hoy, en San Salvador (El Salvador). EFE/Miguel Lemus/Archivo
Un adolescente recibe la vacuna contra la covid-19 hoy, en San Salvador (El Salvador). EFE/Miguel Lemus/Archivo

El Ministerio Público continuará con la vigilancia preventiva y control de gestión frente a la garantía del derecho a la vacunación de los niños y niñas, e invitó a padres, madres y cuidadores para que acudan a los más de 2.500 puestos dispuestos en todo el territorio nacional.

17 millones de niños no habrían recibido ninguna vacuna el año pasado por miedo al covid-19:

23 millones de niños se quedaron sin las vacunas básicas administradas a través de los servicios de inmunización sistemática en 2020 – 3,7 millones más que en 2019 - según se desprende de los datos oficiales publicados por la OMS y UNICEF. Esta última serie de cifras globales sobre la vacunación infantil en todo el mundo, las primeras oficiales que reflejan las interrupciones de los servicios a nivel mundial debido a la COVID-19, muestran que la mayoría de los países registraron el año pasado descensos en las tasas de vacunación infantil.

Resulta preocupante que la mayoría de estos niños –hasta 17 millones– probablemente no recibió ni una sola vacuna durante ese año, lo que agrava las desigualdades ya existentes en el acceso a ellas. La mayoría de estos niños vive en comunidades afectadas por conflictos, en lugares apartados donde la atención es deficiente, o en entornos informales o barrios marginales, donde sufren privaciones, como el acceso limitado a los servicios básicos de salud y a los servicios sociales fundamentales.

Las interrupciones en los servicios de vacunación fueron generalizadas en 2020, y las Regiones de Asia Sudoriental y el Mediterráneo Oriental fueron las más afectadas. Al reducirse el acceso a los servicios de salud y el alcance de la vacunación, el número de niños que no recibieron ni siquiera sus primeras vacunas aumentó en todas las regiones. En comparación con 2019, 3,5 millones más de niños no recibieron su primera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP-1), mientras que 3 millones más de niños se quedaron sin su primera dosis de la vacuna contra el sarampión.

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