Colombia, entre los países que tendrán dificultad para alimentar a su población, según informe de la ONU

De acuerdo con el más reciente informe de Agricultura y la Alimentación de la ONU y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el país está entre las naciones en los que la inseguridad alimentaria tiende aumentar en los próximos cuatro meses.

Imágenes de algunos de los alimentos que se comercializan en la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos). Foto: Colprensa.
Imágenes de algunos de los alimentos que se comercializan en la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos). Foto: Colprensa.

Según el informe emitido por las dos agencias de Naciones Unidas, son 23 los paises en los que la seguridad alimentaria tendra dificultades en los próximos meses, como consecuencia del impacto de las restricciones por el Covid-19 y el cambio climático, por lo que advierten que varias naciones del mundo pasaran momentos complicados en la asistencia de alimentos para su población.

Además, informaron que como era de esperarse, que los impactos económicos relacionados con las consecuencias de la covid-19 probablemente se evidencien en el período agosto-noviembre de 2021.

“Es probable que la pandemia de la COVID-19 haya repercutido en la prevalencia de múltiples formas de malnutrición y es posible que sus efectos persistan después de 2020. A ello se sumarán los efectos intergeneracionales de la malnutrición y los consiguientes efectos en la productividad”, destaca el informe.

Entre las naciones que tendrá difucultades, la ONU destacó países como: Honduras, El Salvador, Afganistán, Angola, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, Etiopía, Guatemala, Haití, Kenia, Líbano, Madagascar, Mozambique, Myanmar, Nigeria, Sahel central, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur, Siria y Yemen.

En este informe, la FAO y el PMA lamentaron que los esfuerzos para combatir un aumento global de la inseguridad alimentaria aguda se ven a menudo obstaculizados por tensiones y bloqueos, y esto impide que las familias al borde de la hambruna reciban ayuda vital.

Además, destacaron que uno de los grandes obstáculos son los procedimientos burocráticos, y la falta de financiación también frenan los esfuerzos de las dos agencias de la ONU para proporcionar asistencia alimentaria de emergencia y permitir a los agricultores plantar a escala y en el momento adecuado.

Asimismo, las dos agencias advirtieron de que 41 millones de personas corren el riesgo de caer en una hambruna a menos que reciban ayuda alimentaria y de subsistencia de forma inmediata.

En cifras a nivel mundial, subrayaron que en 2020, unos 155 millones de personas enfrentaron inseguridad alimentaria aguda en 55 países, lo cual se tradujo en que padecieron hambre en todo el mundo entre 720 a 811 millones de personas. Si se toma el punto medio del rango estimado (768 millones), en 2020 sufrieron hambre unos 118 millones de personas más que en 2019.

En comparación con 2019, en 2020 padecieron hambre unos 46 millones de personas más en África, 57 millones más en Asia y unos 14 millones más en América Latina y el Caribe.

Según las estimaciones de la ONU, el hambre no se erradicará para 2030, pues unos 660 millones de personas podrían seguiran padeciendo hambre los próximos 8 años, si no se adoptan medidas audaces para acelerar el progreso, en particular para hacer frente a la desigualdad en el acceso a los alimentos.

Además, las previsiones tienen en cuenta la posible repercusión de la pandemia de la COVID-19, tras el máximo de más de 760 millones de personas alcanzado en 2020, el hambre mundial descenderá lentamente hasta situarse en menos de 660 millones en los pr´pximos años.

No obstante, ello supone 30 millones de personas más de lo previsto para 2030 si no hubiera tenido lugar la pandemia, lo cual es síntoma de sus efectos duraderos en la seguridad alimentaria a escala mundial.

En general, se está avanzando en relación con algunas formas de malnutrición, pero el mundo no va camino de cumplir las metas correspondientes a ninguno de los indicadores en materia de nutrición para 2030. El ritmo al que se avanza en la actualidad con respecto al retraso del crecimiento infantil, la lactancia materna exclusiva y el bajo peso al nacer es insuficiente. En cuanto a los avances en materia de sobrepeso y emaciación infantiles, anemia en mujeres en edad reproductiva y obesidad en adultos, han quedado paralizados o la situación está empeorando.

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