Colombia: ¿Seguimos en el 2019?

Para el analista José Miguel Rueda, lo que piden los manifestantes desde hace dos años, cuando se convocó el primer paro nacional, es una real oportunidad de diálogo social con el Gobierno y las demás autoridades, a través del cual se transforme la zozobra y pesadumbre en oportunidades.

Bogotá. 19 de Diciembre del 2019. Paro Nacional en contra del Gobierno de Iván Duque. (Colprensa - Sergio Acero)
Bogotá. 19 de Diciembre del 2019. Paro Nacional en contra del Gobierno de Iván Duque. (Colprensa - Sergio Acero)

Por: José MIguel Rueda

Circula en redes sociales la historia de una persona atrapada entre 2021 y 2027. Completamente solo, este usuario intenta buscar, con cierto nivel de desespero, la forma de salir de aquella prisión temporal. Esta columna no es sobre este nuevo “mito” en tiempos de pandemia, es sobre un bucle temporal real.

Colombia cumple ocho días desde el inicio de multitudinarias manifestaciones. El paro nacional ha movilizado diversas fuerzas políticas y sociales a las calles. Las peticiones de los manifestantes son tan variadas que no es nada fácil identificar una agenda de discusión nacional ni cabezas visibles del Paro Nacional. La violencia, tanto por parte de las fuerzas de seguridad como de algunos violentos al interior de las marchas pacíficas, han dejado un enorme saldo de vidas pérdidas, donde la peor parte la sufren siempre los marchantes, sumado en lo material –aunque no equiparable– a un enorme listado de bienes públicos y privados destrozados. El miedo y la zozobra se apoderan de un país a través de las redes sociales. Bienvenidos a 2019.

El 21 de noviembre de 2019 fue convocado el primer paro nacional del siglo XXI en Colombia. Entre las causas: la muerte de líderes sociales, la lucha contra la corrupción, la pobreza, la precarización laboral, las malas condiciones del sistema de salud, educativo y pensional, entre otras. La respuesta institucional, como la de las marchas del 2021, fue la misma que en aquel momento: promesas de diálogo incumplidas, aumento de las acciones de la Policía y fuerzas de seguridad e incluso, (al igual que hoy) uso de las fuerzas militares para apoyar la conservación del orden en algunas ciudades.

Colombia está atrapada en el 2019. Llevamos tres años con movilizaciones similares que generan siempre la misma respuesta institucional insuficiente. Y lo peor de todo, la violencia siempre acompañando esta especie de bucle temporal en el cual los mismos hechos se repiten una y otra vez; ya sea el 21 de noviembre de 2019, 21 de octubre de 2020 o el 28 de abril de 2021.

Características de las manifestaciones

Diversas causas, todas legitimas y válidas en un Estado autodenominado democrático: muerte de lideres sociales, renta básica para apoyar a los más golpeados por la pandemia, mejores condiciones laborales, más oportunidades de estudiar, mejor salud, menos corrupción, no a la reforma tributaria….

Quiénes las convocan

Sindicatos, organizaciones sociales, algunos sectores políticos de oposición.

¿Quiénes lideran las manifestaciones? Nadie ¿De quién es la marcha? De todas y todos los colombianos. ¿Qué une a tantas personas a marchar por causas tan diferentes? Los mismos sentimientos de indignación, frustración e impotencia de ver como por años el país no cambia, no evoluciona y no da respuestas frente a las demandas sociales.

Las manifestaciones del 2021 nunca fueron por la reforma tributaria, por eso su caída en nada disminuyo las movilizaciones. Las marchas del paro nacional de los últimos tres años en Colombia siempre fueron y son por lo mismo: cambio para un mejor país.

Los jóvenes son los que principalmente se han movilizado, a ellos en particular no los motiva la directriz sindical, la publicidad de organizaciones sociales o el liderazgo de políticos oportunistas, su lucha es por que los sentimientos de indignación y frustración del presente se conviertan en la esperanza del futuro. ¿Qué piden entonces los manifestantes? Una real oportunidad de diálogo social con el gobierno y las demás autoridades, a través del cual se transforme la zozobra y pesadumbre en oportunidades.

Hasta que eso no pase, seguiremos atrapados en el 21N/2019.

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