Gina Juliana Castañeda, la primera mujer transgénero en graduarse como abogada en Santander

La mujer logró que la universidad imprimiera su diploma como “abogada” y no como “abogado”.

En la universidad Uniciencia de Bucaramanga se entregó, por primera vez en su historia, un diploma con cambió de género. Gina Juliana Castañeda Gualdrón, una mujer transgénero del departamento quien ha trabajado en pro de los derechos humanos y la comunidad LGBTI, recibió su título profesional como abogada, y no como abogado.

Según la historia, contada por la periodista Maria Alejandra Rodriguez, para El Tiempo, este trabajo de activismo no solo empezó con su carrera universitaria, sino que viene desde que Gina tenía 12 años, cuando decidió que no se sentía identificada como hombre y quería cambiar su sexo, una historia de vida que incluyó la cárcel y una pelea con el Gobierno nacional; el título que le otorgaron en Bucaramanga es solo uno de los cambios que esta mujer ha logrado en su departamento.

“Dice que soy abogada, yo estaba viendo que, en muchos casos, dicen “abogado”, me pareció curioso e innovador y todos mis documentos certifican que soy una mujer, esto generalmente no sucede así”, aseguró Castañeda.

Por su parte, el rector la universidad, Diego Tamayo, apoyó este logro asegurando que “Desde Uniciencia creemos que una de las misiones fundamentales de la universidad es ser un pilar en los procesos de inclusión y desarrollo social por tal razón es muy importante apoyar el grado de Gina y esperamos que pueda seguir dando la lucha por muchas personas que necesitan apoyo”, indicó a El Tiempo.

Gina cuenta este logro que cuenta con alegría y en resalta que este es solo un paso en todos los proyectos de activismo que tiene no solo a nivel individual sino colectivo, “soy la primera mujer transgénero en graduarse como abogada en el departamento. Llevo 15 años haciendo activismo y soy parte de la Red Nacional de Personas Trans del país”, comentó Castañeda.

Desde su paso por la cárcel, en donde empezó su lucha por los derechos de la comunidad, antes de ser condenada exigió a los entes judiciales que la trataran como mujer y que la enviaran a la cárcel de mujeres, después de varios meses de peleas, logró su traslado a un pabellón en Santander en donde compartió con varias mujeres.

“Fui a la cárcel porque me enviaron a un menor de edad y yo tuve relaciones sexuales con él y luego me intentaron extorsionar tratando de quitarme las propiedades que tenía y era: ir a la cárcel o pagar el dinero que me pedían y yo preferí la cárcel”, cuenta Gina. Gina cumplió su condena de cuatro años de cárcel y allí “entró una Gina y salí otra”, confesó la mujer en la entrevista con el medio de comunicación.

Después de estar en ese lugar, se dio cuenta que había mucha injusticia, que no había oportunidades para las reclusas y que, como a ella le había pasado, no existían abogados que trabajaran por esa comunidad, ”Tuve la oportunidad de convivir con gente que yo no conocía y que tenían unas historias de vida terribles y me dolieron mucho. Dios me puso allá para que cambiara y me dieron cuenta y el por qué estudiar derecho”, ahí se dio cuenta que debía empezar a trabajar por los derechos de la comunidad LGBTI y de quienes más lo necesitaran.

Hoy en día, la mujer lidera la Mesa Técnica en Floridablanca y realizó su trabajo universitario tratando casos del consultorio jurídico de la universidad que, además, fue reconocido como un espacio inclusive y con un buen trabajo en pro de los derechos de las comunidad.

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