Falleció en Barranquilla el escritor y periodista Ramón Illán Bacca: fragmento de uno de sus cuentos

Illán Bacca escribió las novelas “La mujer barbuda”, “Maracas en la ópera” y “Deborah Kruel”, entre otras.

Ramón Illán Bacca nació el 21 de 1938 en Santa Marta.
Ramón Illán Bacca nació el 21 de 1938 en Santa Marta.

En horas de la mañana falleció el escritor, periodista, docente y abogado Ramón Illán Bacca en Barranquilla. La noticia se supo por medio de un tuit de María Teresa Fernández, secretaria de Cultura de Barranquilla,Que gran pérdida para las letras de la ciudad! Hoy lamentamos la partida del maestro Ramón Illán Bacca, reconocido escritor de cuentos y novelas, investigador de la historiografía literaria de Barranquilla, y quien también realizó un importante aporte al periodismo cultural”.

La funcionaria cultural recordó que ‘Moncho’ Bacca, como también se le conocía, fue ganador del Premio Vida y Obra del Portafolio de Estímulo 2018, por sus obras literarias y por la importancia de su cátedra universitaria para las nuevas generaciones. “Él supo reconocer la importancia de una existencia dedicada a la literatura” agregó María Teresa Fernández.

Por otro lado, la secretaria departamental del Atlántico, Diana Acosta, comentó por medio de su cuenta de Twitter que: “Hoy despedimos a Ramón Illán Bacca, uno de los grandes escritores de la cultura Caribe. En vida, el maestro nos enseñó a seguir nuestra vocación: aunque estuvo en el Seminario y estudió Derecho, la literatura fue su inspiración. Vivirá para siempre en sus obras”.

El escritor samario se desempeñó por muchos años como docente de cátedra de la Universidad del Norte en el área de literatura. Inició sus estudios en el Seminario de esta ciudad y años más tarde obtuvo el título de bachiller en el insigne colegio “Liceo Celedón”. Luego de haber terminado el bachillerato viajó a la capital donde estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad Libre.

Posteriormente se desempeñó como abogado de Baldíos en el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA). También fue Juez Municipal en Fonseca, la Guajira; El Piñón y Remolino en el departamento del Magdalena. Además fue secretario privado del Gobernador del Departamento del Magdalena. Y se desempeñó como profesional independiente como abogado litigante.

Según un perfil escrito por Víctor Ahumada para el diario El Espectador Ramón Illán Bacca, “Nació en Santa Marta, Magdalena, en 1938. Anduvo por la nadaísta Medellín de los años 60 y por muchos otros lugares de la geografía colombiana, pero ha sido en Barranquilla la ciudad en la cual se ha asentado. Por tanto, decir que Ramón es tan barranquillero como el equipo Júnior o el arroz de lisa no constituye pecado alguno. De Illán Bacca podemos decir que es muy buen cuentista y un excelente ensayista: un escritor, en todo el sentido del término. Lo anterior bastaría para que su obra se leyera más y con mayor atención, pero desgraciadamente esto no sucede. Sin embargo, cuando se habla de él, o con él, se llega a la conclusión de que su obra es muchísimo más estudiada que leída”.

Entre sus escritos más importantes se encuentran novelas y cuentos, cuyo estilo y recursos literarios le permitieron recrear atmosferas para dedicar su pluma a la novela policíaca y la ciencia ficción. Entre sus obras se destacan Marihuana para Göering (1981), Déborah Kruel (1990), Disfrázate como quieras (2002) y La Mujer Barbuda (2011).

Fragmento del cuento De culto y viejo

“Soy un escritor de culto: tengo pocos lectores y menos compradores”, dice, y sonríe. Caminamos por una acera caliente, atestada de carros que dificultan el paso. Ramón se desplaza más rápido de lo que supondría su edad, con pasos numerosos que compensan la breve longitud de las piernas. Sus brazos enjutos y lampiños se mueven con parsimonia, como si la prisa por llegar correspondiera nada más a la mitad de su cuerpo. Parece un hombre pesado y tosco, pero basta verlo caminar para constatar que es un errante de vieja data.

Son las dos de la tarde, vamos a almorzar a un restaurante vegetariano. Las constantes prohibiciones de los médicos no le dejaron más opción que modificar su dieta. “Cuando era joven me encantaba fumarme un tabaco de marihuana mientras escuchaba el Preludio a la siesta de un fauno, de Debussy. Ahora ni vino puedo tomar”, se queja otra vez. Es recibido por una mesera joven que lo reprende por almorzar a esta hora. Ambos cruzan sonrisas cómplices y Ramón pide el almuerzo del día.

Un par de comensales lo saludan desde la mesa de al lado. Le pregunto si son lectores suyos. “Amigos –agrega–, a mí no me lee nadie”. A pesar de haber publicado cinco novelas, cinco libros de cuentos y varios más sobre literatura, Ramón insiste en que no es leído. Le recuerdo que hay tesis sobre su obra, un documental sobre su vida, y que incluso su biografía es exhibida en la sala de literatura del Museo del Caribe, al lado de Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio. “Estoy ahí porque soy viejo”, advierte.

La mesera se acerca con un plato de sopa. Ramón toma la cuchara, agacha la cabeza y me pregunta qué he leído últimamente.