¿Quitaron las líneas de atención en los CAIs?

En localidades como Engativá, la ciudadanía dice que los teléfonos están desconectados, mientras que en Usaquén la comunidad afirma que se ha seguido trabajando en equipo con el personal de la Policía.

Tras las protestas del 8 y 9 de septiembre, donde decenas de CAIs fueron incinerados y destruidos en Bogotá, el presidente se vistió de Policía para visitar las puntos afectados.
Tras las protestas del 8 y 9 de septiembre, donde decenas de CAIs fueron incinerados y destruidos en Bogotá, el presidente se vistió de Policía para visitar las puntos afectados.

Debido al presunto abuso de autoridad por parte de miembros de la Policía en el homicidio de Javier Ordóñez, el pasado 7 de septiembre, y los 10 fallecidos durante las jornadas de protestas del 8 y 9 del mismo mes, por las que se investiga el uso desmedido de las armas de fuego por parte de las autoridades, el Distrito tomó varias decisiones frente a la manera de operar de esta institución.

Uno de los mandatos de Claudia López, comandante en jefe de la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog), fue que se cancelaran las líneas de atención de los Comandos de Atención Inmediata (CAIs), de tal manera que las denuncias en materia de seguridad por parte de la ciudadanía se gestionaran directamente desde la línea de atención a emergencias 123.

La medida, con la que se pretende poner un ‘tatequieto’ al abuso policial, no ha sido acogida de la mejor manera por parte de la ciudadanía. Hay quienes denuncian que la línea 123 permanece congestionada, por lo que la atención a las emergencias no se hace con prontitud.

La comunidad del barrio San José de la Granja, en Engativá, ha denunciado que se ha llamado al cuadrante para atender situaciones de inseguridad, como balaceras, y que, en efecto, el teléfono parece estar desconectado.

Una de las residentes de ese sector, Nidia Giraldo, dijo a El Tiempo que días después de la balacera pasó al CAI para conversar con el comandante sobre las denuncias vía telefónica y que este le respondió que los uniformados “no pueden tomar acciones a menos que sean direccionadas por el 123”.

La situación con la Policía en Engativá, sin embargo, no se da en toda Bogotá. Así lo afirmó a Infobae Adriana Cabra, directora de la Asociación Cívica de Molinos del Norte (Asomo), en la localidad de Usaquén. De acuerdo con la lideresa del sector, la comunidad ha podido seguir trabajando de manera conjunta con los miembros del CAI mediante el frente de seguridad.

“La Policía organizó una reunión virtual con los líderes de todos los frentes de seguridad —68 en toda la localidad— para que siguiéramos trabajando juntos. Además, nos dieron los números con los que podemos comunicarnos con ellos”, aseguró Cabra, quien, en representación del frente de seguridad de ASOMO, entregó hace más de dos años una tablet al CAI del sector para mantener contacto directo, hecho que, según ella, ha dado resultados positivos.

Los frentes de seguridad son organizaciones de carácter comunitario lideradas por la Policía con el fin de crear cultura de la seguridad ciudadana, integrando vecinos de un sector específico con el objeto de contrarrestar y prevenir los problemas de seguridad que afectan al orden ciudadano para atenderlos de manera oportuna.

“La labor del ciudadano es más orientada a que demande sus derechos, a una veeduría cercana a las labores que las autoridades desarrollamos, a que también apoyen con la denuncia efectiva; no es el tipo de organizaciones donde los ciudadanos con sus propias capacidades, con armas, enfrenten al delincuente”, explicó el secretario de Seguridad, Hugo Acero Acero, el pasado julio a los medios.

Gerardo Sarmiento, líder comunitario e integrante de la Veeduría Amigos de La Sirena (calle 153) en Usaquén, manifestó que “es necesario que se mantenga el trabajo en equipo con la Policía, que, en especial en el sur de la localidad, ha dado buenos resultados”.