En 2020, 137 personas han fallecido en Colombia en accidentes mineros. ¿De quién es la culpa?

Según Catalina Gheorghe, gerente de seguridad y salvamento minero de la Agencia Nacional Minera, los accidentes se pueden prevenir si se prioriza la vida sobre la producción.

De acuerdo con cifras de la Agencia Nacional de Minería en lo que va de este año se han reportado 119 accidentes mineros que han involucrado a 218 personas, de las cuales 137 fallecieron y 48 más resultaron heridas. EFE/Mauricio Dueñas/Archivo
De acuerdo con cifras de la Agencia Nacional de Minería en lo que va de este año se han reportado 119 accidentes mineros que han involucrado a 218 personas, de las cuales 137 fallecieron y 48 más resultaron heridas. EFE/Mauricio Dueñas/Archivo

Los accidentes en minas en colombianas han sido un siniestro común en lo que va del 2020, según Catalina Gheorghe, gerente de seguridad y salvamento minero de la Agencia Nacional Minera, hasta el momento han fallecido 137 personas a raíz de estos hechos, como le comentó a la periodista Yolanda Ruiz para RCN Radio, en donde agregó que todos fueron accidentes que se pudieron haber evitado.

Fue el 23 de octubre cuando se rescataron a José Orlando Hernández, de 25 años; a Víctor Manuel Amézquita, de 41, y a Óscar Iván Díaz Rodríguez, de 22 años; quienes estuvieron atrapados por más de 60 horas, desde el pasado 20 de octubre, en una mina de Tuta en Boyacá.

Este es uno de los más de 80 accidentes mineros que se han registrado según informes del Ministerio de Minas y Energía que, hacía el 17 de agosto registraba 88 accidentes que habían dejado 113 víctimas fatales.

Según el informe, los accidentes eran consecuencia de derrumbes, atmósferas contaminadas, explosiones, incendios, aspectos mecánicos o eléctricos, inundaciones, caídas de maquinaria pesada e inestabilidad de terrenos.

En su momento, la viceministra de Minas Carolina Rojas, resaltó el proyecto de “En la mina, primero la vida”, con el que buscaba, precisamente evitar los accidentes que, según Catalina Gheorghe pudieron no existir.

“Hoy estamos ratificando la campaña ‘En la mina, primero la vida’. La seguridad minera es responsabilidad de todos: mineros, compradores e institucionalidad. Desde que inició este gobierno hemos estado acompañando con asistencia técnica, fiscalización y trazabilidad a la actividad, pero el compromiso debe ser también de los titulares y trabajadores mineros”, señaló Rojas.

Respecto a esto, en la conversación entre Ruíz y Gheorghe, la gerente de seguridad y salvamento minero de la Agencia Nacional Minera aseguró que era necesario un trabajo colectivo entre autoridades competentes y mineros para frenar los accidentes que dejan más de un centenar de muertos.

“Todos los accidentes se pueden prevenir si priorizamos la vida de nuestros trabajadores por encima de los temas de producción. Hay que meterle ingeniería, hay que capacitar a los trabajadores y hay que estar haciendo vigilancia”, explicó la funcionaria.

Accidentes como el de Tuta, en Boyacá, son consecuencia de la falta de una buena “creación de planes de sostenimiento”, aseguró Catalina que, también habló de una causa muy específica como la “falta de ventilación en la mina”.

Ramiro Barragán, gobernador de Boyacá, mostró su preocupación meses antes del accidente de Tuta el 20 de octubre, fue en agosto, precisamente, cuando aseguró que hacía falta un “fortalecimiento financiero” para los productores, particularmente los pequeños y medianos.

“Se debe presentar planes de acción específicos con metas alcanzables, con indicadores medibles y con responsables para que se tenga tareas a corto, mediano y largo plazo para mejorar el tema de la seguridad y explotación minera (...) no estamos haciendo buenos planes de sostenimiento o seguramente no estamos ventilando bien nuestra mina”, resaltó Barragán.

Para Gheorghe, los accidentes mineros “no se pueden volver costumbre”, aunque se está en “el año más difícil de la última década en cuanto a muerte de mineros”, se debe trabajar en conjunto para que no se convierta en una situación paisaje para las familias de los trabajadores de minas que en su mayoría son “muy humildes” y dependen de esta labor.

“Siempre hay responsabilidades compartidas. En primer lugar del empleados minero, y claro, los alcaldes también tienen responsabilidad en estas actividades. La mina hay que entenderla como un lugar que puede ser muy seguro, pero hay que esforzarse para que no represente un riesgo”, concluyó Gheorghe.

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