Amparados por decreto de excarcelación vuelven a las penitenciarías en Medellín

Aproximadamente 300 privados de la libertad regresan a centros de reclusión en la capital de Antioquia. Hacinamiento vuelve a ser preocupación.

Reclusos en el establecimiento Carcelario de Pácora, Caldas. (Foto: Inpec)
Reclusos en el establecimiento Carcelario de Pácora, Caldas. (Foto: Inpec)

Más de 300 reclusos de las cárceles y estaciones de Policía en Medellín volverán a los centros penitenciarios y de detención preventiva al acabarse el periodo de excarcelación de seis meses decretado por el Ministerio de Justicia. La Personería de Medellín expresó su preocupación por las altas cifras de hacinamiento que se viven dentro de estas penitenciarías que, según la entidad, superan el 500%.

Según la Personería, la culminación de esta medida empeoraría la actual situación de confinamiento por lo que le solicitó al Gobierno nacional que se mantenga la medida de detención domiciliaria. Además, la entidad en pro de los derechos humanos afirma que no hay manera de aislar un positivo de COVID-19 en estas penitenciarías.

“Tal como están hoy las estaciones de policía, con este gran número de personas privadas de la libertad hacinadas, se están convirtiendo en bodegas humanas”, expresó el personero, William Yeffer Vivas Lloreda y recordó que la pandemia aún no desaparece, a pesar de haber pasado a una etapa de reapertura.

Específicamente, se pide la ampliación de la medida impulsada por el Ministerio de Justicia y del Derecho, en cabeza de Margarita Cabello, que lanzó un decreto el 14 de abril de este año por medio del cual se adoptan medidas para sustituir la pena de prisión y medida de aseguramiento con el fin de aligerar el hacinamiento para tener condiciones más seguras durante la pandemia.

A este decreto podían acogerse las personas mayores de 60, madres gestantes, enfermos terminales o crónicos, discapacitados, condenados por cinco años o quienes hayan cumplido el 40% de su pena en el establecimiento, con lo cual se liberaron más de 23.000 reclusos en todo el país.

El hacinamiento en cárceles del país

Al inicio de la pandemia, las cárceles se convirtieron en focos de coronavirus que figuraban entre los lugares con mayor proliferación del país. Un ejemplo de esto es la cárcel de Villavicencio, penitenciaría que logró acumular más de 900 enfermos y constituir el 7,3% de los contagios nacionales.

Por esto, el Ministerio de Justicia decidió tomar medidas de excarcelación para así poder suplir necesidades de aislamiento y garantías sanitarias. Según el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), el hacinamiento bajó de un 52,07% inicial a un 23,38% después del decreto. La capacidad carcelaria en Colombia para octubre se encuentra en 80.669 reclusos y a principios de año existían 122.820 reclusos internos, es decir, una sobrepoblación de 42.057 personas. A principios del mes de octubre, la cifra bajó de manera considerable con 18.864 presos de más.

De acuerdo con el Inpec, a partir de la excarcelación ocurrieron tres “hechos históricos” en las penitenciarías para lograr controlar la crisis que en algún momento ponía en alto riesgo miles de vidas. En primer lugar, la institución argumenta que la excarcelación de cerca de 25.000 reclusos ayudó a distanciarlos entre sí. Tanto así, que las cárceles están en una cercanía a su capacidad reglamentaria jamás vista en el país.

En segundo lugar, se dispuso recursos clave para poder crear alas de aislamiento en todas las cárceles del país, para así individualizar y retirar contagios y casos sospechosos. Tercero, se resolvió un problema histórico para el sistema penitenciario del país: el acceso al agua. Al asignar recursos de emergencia destinados a garantías de sanidad, la crisis del agua en las cárceles se logró solucionar en seis meses.