Gabriel Ochoa Uribe, semblanza de un ganador

Con 14 campeonatos como jugador y técnico, pero también con fracasos a la altura de su leyenda, el “médico del fútbol”, fallecido a los 90 años, deja un legado importante para la historia del balompié colombiano

Gabriel Ochoa Uribe -entrenamiento con el equipo Millonarios- 1976
Gabriel Ochoa Uribe -entrenamiento con el equipo Millonarios- 1976

Sus inicios deportivos

Sus inicios deportivos

Nacido en Sopetrán, Antioquia, destacó temprano por su agilidad de reflejos para capturar el balón, por lo que ocupó la posición de arquero durante la primera etapa de su recorrido por el fútbol.

En 1948, a la edad de 17 años, inició carrera en el América de Cali, equipo al que brindaría, como técnico, su primer campeonato acabando con la llamada “maldición del Garabato”. Sin embargo, en aquella época, la trayectoria de Ochoa con los diablos rojos fue discreta, y a finales de ese año fue transferido a Millonarios, el equipo con el que comenzó a construir su leyenda.

Azul, siempre azul

Azul, siempre azul

Fue en el equipo Embajador donde Ochoa despegó como jugador y conoció, de primera mano, el esplendor de El Dorado.

Fue en el equipo Embajador donde Ochoa despegó como jugador y conoció, de primera mano, el esplendor de El Dorado.

Una huelga de jugadores en la liga argentina facilitó la exportación de figuras como Cozzi, Freitas, Di Stéfano, Pedernera y Rossi, a los conjuntos colombianos, que aprovecharon su presencia para promover la asistencia a los estadios.

Las estrellas, de tránsito hacia Europa, no encontraron un gran nivel en la incipiente liga colombiana, pero los buenos salarios y el relajamiento en las costumbres, permitido por técnicos y directivos, fue comidilla de titulares en la prensa deportiva.

Ochoa Uribe, que alternaba la posición con Cozzi, fue campeón local con Millonarios en los años 1949, 1951, 1952 y 1953, además de una Copa Colombia, también en el 53. En 1952, el equipo obtuvo el campeonato de las Bodas de Oro del Real Madrid. Como curiosidad, Ochoa marcó el único gol de su carrera ante Bucaramanga, en 1951.

En 1954 fue transferido al club América de Rio de Janeiro (Brasil). Su paso por ese país fue provechoso: estudió ortopedia y traumatología deportiva, además, su equipo destacó en la liga local.

La gloria como técnico

La gloria como técnico

Dos años después regresó a Millonarios, donde concluyó su carrera como arquero en 1958, año en que asumió como técnico del plantel. Bajo su dirección, el equipo azul alcanzó otra racha de triunfos: 1959, 1961, 1962, 1963, lo que ayudó a convertir a Millonarios en el plantel con más copas a su haber en el balompié nacional.

Luego de un breve retiro del fútbol, regresó en 1966 para dirigir al Independiente Santa Fe, con el que ganó otra copa. Entre 1970 y 1977 fue su segunda temporada como técnico de Millonarios, con el que obtuvo el título de 1972.

Con América de Cali inició otra racha de triunfos en 1979 y luego consolidó su imagen de técnico ganador con el pentacampeonato, una seguidilla de triunfos que abarcó los años 1982, 1983, 1984, 1985 y 1986. Sin embargo, la gloria continental le fue esquiva.

Sus tres aspiraciones de conquistar la Copa Libertadores de América con el equipo de los Diablos Rojos fueron derrotadas por equipos del sur del continente: Argentinos Juniors (1985), River Plate (1986) y, finalmente, Peñarol de Montevideo (1987). Ese último minuto, cuya transmisión televisiva fue interrumpida por una falla satelital, marcó a una generación de aficionados.

Lo anterior no menoscabó su prestigio. Por el contrario, logró que la opinión pública identificara al técnico con el equipo. Se habla de un América de Ochoa Uribe como de un Boca del Virrey Bianchi, gracias a su talento como estratega y al concurso de jugadores como Pascuttini, Gareca, Falcioni, Cabañas, Battaglia y Willington Ortiz, quienes llevaron sus ideas al campo de juego.

Retiro: logros y derrotas de Gabriel Ochoa Uribe

Retiro: logros y derrotas de Gabriel Ochoa Uribe

En 1985 dirigió la Selección Colombia, pero no obtuvo la clasificación al Mundial de Fútbol México 86.

En la década del noventa, Ochoa Uribe dejó el fútbol con un palmarés sobresaliente: fue el técnico colombiano que dirigió más cantidad de partidos, con un total de 1.565. De estos, 1.361 fueron en la primera categoría de la liga local,+ y 115 en la Copa Libertadores de América. Además, fue el técnico con más partidos en Millonarios y América. Para el primero, dirigió 546, mientras que con los Diablos Rojos alcanzó 763. Otro logro de Ochoa Uribe fue jugar como el primer arquero colombiano en un equipo brasileño.

Existe consenso en señalar que el aporte definitivo de Gabriel Ochoa Uribe al fútbol colombiano fue la construcción de una mentalidad ganadora, basada en la disciplina y la rigurosidad. Sus triunfos, aún vigentes, inspiran a los nuevos talentos que buscan la consagración en el balompié, deporte al que Ochoa Uribe dedicó pasión y esfuerzos durante su vida.



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