En una alocución sin precedentes, el líder de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) el partido político en que se transformó la desmovilizada guerrilla de las FARC-EP, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, se dirigió al país para rechazar tajantemente el regreso a las armas de una facción de la insurgencia comandada por el quien fuera el jefe negociador de ese grupo armado en la mesa de diálogos en La Habana: Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez.

Timochenko tomó la vocería de la oposición y ejerció el derecho a réplica concedido en el Estatuto de Oposición, una de las reformas políticas pactadas en el Acuerdo de Paz que les permite a las bancadas declaradas en oposición al Gobierno replicar las alocuciones presidenciales usando el mismo tiempo y medios de difusión que el presidente Iván Duque.

"Nos unimos al clamor nacional de rechazo a la decisión tomada por este grupo de personas que constituye una violación de los compromisos pactados en el Acuerdo de Paz", afirmó el antiguo Comandante en Jefe de la guerrilla.

Los miembros de la facción de las FARC que tomaron las armas
Los miembros de la facción de las FARC que tomaron las armas

Londoño fue enfático en resaltar que "los probados incumplimientos del Estado no pueden ser respondidos con otros incumplimientos", criticando así las razones expuestas por sus ex compañeros rearmados para volver a la vida insurgente y lanzar su cruzada para reorganizar las FARC-EP.

"Los que queremos la paz somos muchos más y tenemos la obligación de no desfallecer", dijo el ahora líder político, quien hasta en su atuendo, de traje formal negro, contrastaba con el camuflado militar con el que el país volvió a ver a Márquez y sus aliados: Jesús Santrich, Romaña y El Paisa, entre otros mandos medios.

Londoño reafirmó que el 95% de los desmovilizados están comprometidos con la paz y que se encuentran es sus procesos de reincorporación a la vida civil por lo que también rechazó las declaraciones "dirigidas a aprovechar la situación para llamar al incumplimiento de lo pactado por el Estado colombiano con la insurgencia de las FARC".

Además, instó al Gobierno de Iván Duque a implementar de manera integral todos los puntos pactados en el Acuerdo de Paz. "No se trata solamente de ofrecer certezas para la reincorporación socioeconómica y política de los ex guerrilleros. El acuerdo es ante todo una ruta para una paz estable y duradera a nivel territorial", resaltó.

Rodrigo Londoño Echeverri –“Timochenko”- y Luciano Marín Arango –“Iván Márquez”
Rodrigo Londoño Echeverri –“Timochenko”- y Luciano Marín Arango –“Iván Márquez”

Esa ruta, para el líder del partido FARC, pasa por adelantar una verdadera reforma rural integral, por aprobar la reforma política, incluidas las 16 curules para las víctimas pactadas en el acuerdo, cumplirle a las más de 90 mil familias que se han inscrito en los programas voluntarios de sustitución de cultivos ilícitos y un verdadero compromiso del Estado en el desmonte del paramilitarismo.

El mensaje a Duque fue claro. Las verdaderas intenciones para cumplir lo pactado se deben ver reflejadas en el presupuesto y recursos económicos asignados a los programas encaminados a la implementación del acuerdo.

"Nadie entiende que para la guerra resulten recursos inmediatos, mientras se regatea cada peso que se destina a la construcción de la paz", afirmó Londoño.

Sus últimas palabras, con las que cerró la primera alocución nacional del que fuera el número uno de la guerrilla más antigua de Colombia y todo occidente, fueron un contundente mensaje para el Gobierno, los comandantes rearmados y los colombianos por igual: "No podemos gastarnos otros 50 años en enfrentamientos inútiles".