Investigadora de Oxford: “La búsqueda de una vacuna contra el COVID-19 se apoderó de mi vida”

Teresa Lambe es experta en vacunas en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, Reino Unido. En un artículo publicado en la revista científica Nature revela los detalles del detrás de escena de una carrera contra reloj por hallar una vacuna eficaz y segura contra el nuevo virus

Tan pronto como se publicó la información genética del SARS-CoV-2, el virus que causa coronavirus, en enero, Tess y su equipo dieron inicio a la búsqueda de una vacuna contra la enfermedad (John Cairns/Universidad de Oxford)
Tan pronto como se publicó la información genética del SARS-CoV-2, el virus que causa coronavirus, en enero, Tess y su equipo dieron inicio a la búsqueda de una vacuna contra la enfermedad (John Cairns/Universidad de Oxford)

Teresa ‘Tess’ Lambe es investigadora de vacunas en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, Reino Unido. Tan pronto como se publicó la información genética del SARS-CoV-2, el virus que causa coronavirus, en enero, Tess y su equipo dieron inicio a la búsqueda de una vacuna contra la enfermedad. En un artículo publicado en la revista científica Nature reveló los detalles del detrás de escena de la frenética labor de los especialistas por hallar una vacuna eficaz y segura contra el nuevo virus.

“Desde mediados de enero, mi laboratorio en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, Reino Unido, ha tenido un enfoque claro: desarrollar una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2. Los congeladores a -80°C del fondo contienen muestras de sangre y suero de voluntarios que han recibido una vacuna de prueba. La máquina gris a mi derecha lee el nivel de anticuerpos en esas muestras, una medida clave de la efectividad de la vacuna”, comenzó por describir la especialista.

Y continuó: “Comenzamos nuestra búsqueda tan pronto como se publicó la información genética del SARS-CoV-2 en enero, cuando el virus todavía estaba confinado en gran parte a China. Mi hermano estaba allí en ese momento, así que, como soy una hermana mayor sobreprotectora, estaba prestando especial atención a lo que estaba pasando. A mediados de febrero, después de trabajar por las noches y los fines de semana, mi equipo había desarrollado una vacuna que produjo una respuesta de anticuerpos en un pequeño ensayo preclínico”.

La vacuna, conocida como ChAdOx1 o AZD1222, se fabrica tomando de chimpancés un virus del resfriado común, llamado adenovirus, y borrando alrededor del 20% de las instrucciones del virus. Esto significa que es imposible que se replique o cause enfermedad en los humanos (REUTERS)
La vacuna, conocida como ChAdOx1 o AZD1222, se fabrica tomando de chimpancés un virus del resfriado común, llamado adenovirus, y borrando alrededor del 20% de las instrucciones del virus. Esto significa que es imposible que se replique o cause enfermedad en los humanos (REUTERS)

La vacuna COVID-19 desarrollada conjuntamente por la Universidad de Oxford y AstraZeneca es una de las principales candidatas del mundo (dentro de los 241 proyectos de investigación para desarrollar una vacuna contra el coronavirus) y se encuentra en fases finales de pruebas. Los ensayos de Fase II/III están en curso en el Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, y los ensayos de Fase I/II están en curso en Sudáfrica, Japón, Kenia y Rusia. Estos estudios clínicos determinarán si la vacuna generará protección contra COVID-19 y medirá la seguridad y las respuestas inmunes en hasta 50.000 participantes en todo el mundo en un amplio rango de edad y diversos grupos raciales, étnicos y geográficos.

El jab, conocido como AZD1222, utiliza una versión debilitada de un virus del resfriado común (adenovirus) que causa infecciones en chimpancés y contiene el material genético de la proteína espiga del SARS-CoV-2. Luego de la vacunación, el sistema inmunitario queda preparado para neutralizar el nuevo coronavirus en caso de una infección.

Los primeros resultados de la Fase I reportaron que los 1077 participantes del estudio evolucionaron favorablemente. “Las reacciones locales y sistémicas transitorias eran comparables con los ensayos anteriores y otras vacunas de vectores adenovirales. Los efectos adversos incluyeron dolor y sensibilidad en el lugar de la inyección temporal, dolor de cabeza de leve a moderado, fatiga, escalofríos, fiebre, malestar y dolor muscular. Además, no se informaron eventos adversos graves y las reacciones disminuyeron con el uso de paracetamol profiláctico, un analgésico, y ocurrieron con menos frecuencia después de una segunda dosis”, comentó la científica Sarah Gilbert la semana pasada, quien lidera el grupo de 300 científicos en la Universidad de Oxford detrás de esta vacuna.

De acuerdo a los últimos resultados publicados por el laboratorio en la revista The Lancet, los voluntarios elaboraron respuestas inmunes de anticuerpos y células T que pueden combatir con éxito al virus. “Produce una respuesta muy fuerte ante el COVID-19. Esto fue debido a que antes del 2020 ya usábamos esta tecnología, por ende, ya teníamos mucha información sobre esto. Lo más importante es que no hubo evidencia de que la vacuna provocara ningún daño, sino que cumplía con su función: proteger. La vacuna va a ser segura”, enfatizó Gilbert.

 “La gente pregunta por qué y cómo nos movimos tan rápido, pero esto es lo que hacemos. Desarrollamos y probamos vacunas”, reconoció Lambe orgullosa (REUTERS)
“La gente pregunta por qué y cómo nos movimos tan rápido, pero esto es lo que hacemos. Desarrollamos y probamos vacunas”, reconoció Lambe orgullosa (REUTERS)

Según adelantó AstraZeneca a Infobae, el pasado 1 de octubre la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) anunció que su Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) había iniciado un proceso de ‘revisión continua’ para AZD1222. La revisión continua es una herramienta regulatoria flexible que las autoridades regulatorias utilizan para avanzar en la evaluación de un medicamento o vacuna durante una emergencia de salud pública. AZD1222 fue la primera vacuna COVID- 19 en ser aceptada para este proceso por la EMA, la entidad regulatoria médica europea.

Estaban bien preparados para actuar con rapidez, asegura Lambe. El laboratorio había estado trabajando en vacunas para otros patógenos, incluido un tipo de coronavirus que causa el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Ya tenían el vector viral, un virus del resfriado modificado que podía transportar de manera segura y confiable trozos de coronavirus a las células huésped, lo que desencadenaba una respuesta del sistema inmunológico. “La gente pregunta por qué y cómo nos movimos tan rápido, pero esto es lo que hacemos. Desarrollamos y probamos vacunas”, reconoció orgullosa.

Y finalizó: “Me fascinan las células T y los anticuerpos. Las células T no previenen las infecciones, pero buscan y destruyen las células infectadas. Si pudiéramos desarrollar una vacuna que active tanto las células T como los anticuerpos, tendríamos un doble golpe que podría proporcionar una fuerte protección contra el SARS-CoV-2. La búsqueda de una vacuna se apoderó de mi vida. Nunca trabajé más duro. Si tuviera algún consejo para mi antiguo yo en enero, diría que me tomara más vacaciones”.

La Universidad de Oxford y AstraZeneca se han enfrentado a numerosos obstáculos desde que comenzaron los ensayos de vacunas: les tocó sortear informaciones negativas sobre los efectos adversos de voluntarios en la Fase III -que aún no culminó- y también tuvieron que explicar su relación de origen con los monos
La Universidad de Oxford y AstraZeneca se han enfrentado a numerosos obstáculos desde que comenzaron los ensayos de vacunas: les tocó sortear informaciones negativas sobre los efectos adversos de voluntarios en la Fase III -que aún no culminó- y también tuvieron que explicar su relación de origen con los monos

Sin embargo, la Universidad de Oxford y AstraZeneca se han enfrentado a numerosos obstáculos desde que comenzaron los ensayos de vacunas. Les tocó sortear informaciones negativas sobre los efectos adversos de voluntarios en la Fase III -que aún no culminó- y también tuvieron que explicar su relación de origen con los monos, debido a que la plataforma de esta vacuna usa virus de chimpacés como vector para lograr la inmunidad en el organismo.

Sobre los últimos episodios de público conocimiento con voluntarios de la vacuna de Oxford que manifestaron haber tenido efectos adversos, fuentes responsables del laboratorio AstraZeneca adelantaron a Infobae que, “se han seguido todos los procesos de revisión requeridos. Todos los eventos médicos importantes son evaluados cuidadosamente por los investigadores del ensayo, un comité de monitoreo de seguridad independiente y las autoridades reguladoras. Estas evaluaciones no han generado ninguna preocupación sobre la continuidad del estudio en curso”.

Es alentador ver que las respuestas de inmunogenicidad fueron similares entre los adultos mayores y los más jóvenes. Y que la reactogenicidad -la propiedad de una vacuna de ser capaz de producir reacciones adversas comunes- fue menor en los adultos mayores, donde la gravedad de la enfermedad COVID-19 es mayor. Los resultados reúnen un conjunto de pruebas que demuestran la seguridad e inmunogenicidad del AZD1222”, dijo a Reuters un cientifico de AstraZeneca.

La envergadura de la noticia de que las personas mayores desarrollarán respuestas inmunes al virus es positiva porque la capacidad de defensa de las personas se debilita con el envejecimiento, exponiendo más a la enfermedad a un segmento importante de las poblaciones.

Hasta ahora se espera que la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford sea una de las primeras en obtener la aprobación de las agencias reguladoras en el Hemisferio Occidental, junto con la otra candidata en la industria como Pfizer y BioNtech, como U.S Food and Drug Administration (FDA) y la European Medicines Agency (EMA).

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