Daniel Bausch, detective de virus mortales: “El coronavirus no se acabó y debemos buscar otras formas de convivir con él”

Daniel Bausch es una suerte de Sherlock Holmes que caza enfermedades infecciosas peligrosas. Desde su vasta experiencia, confiesa que la COVID-19 constituye un terreno inexplorado para la ciencia y para los hombres: "En algunos países el confinamiento es una posibilidad, pero para mucha gente, en América Latina, por ejemplo, no lo es"

Ciudades vacías, en cuarentena, es la imagen del mundo en los últimos meses, Daniel Bausch dice que hay que buscar maneras más inteligentes para convivir durante un largo tiempo con la COVID-19 (AP Photo/ Eduardo Verdugo)
Ciudades vacías, en cuarentena, es la imagen del mundo en los últimos meses, Daniel Bausch dice que hay que buscar maneras más inteligentes para convivir durante un largo tiempo con la COVID-19 (AP Photo/ Eduardo Verdugo)

Epidemiólogo y salubrista público, Daniel Bausch lleva varios lustros siguiéndole la pista en África, América Latina y Asia a amenazas mortales para la salud mundial, como el ébola, el hantavirus y el coronavirus SARS. Desde 2017, dirige el Equipo de Apoyo Rápido en Salud Pública, un esfuerzo del Reino Unido para prevenir y controlar este tipo de virus.

Una de las grandes sorpresas no gratas de esta pandemia es su capacidad de retorno. Cuando ya se creía que países de Asia y de Europa habían logrado controlar la curva del contagio, surgen en su territorio nuevos brotes de coronavirus. Bausch explica que las pandemias se dan por olas y de forma no sincronizada: “Lastimosamente cada país tendrá que experimentar olas diferentes. No se puede pensar que el brote pasó y que la pandemia se acabó”, le dijo a Radio Francia Internacional.

Aprender a vivir con este virus

Luego de haber levantado progresivamente los períodos de cuarentena, algunos países como China y Corea del Sur o Portugal y Alemania, en los últimos días, han vuelto a confinar a los habitantes de ciertas regiones tras detectar los nuevos casos de infectados.

“No podemos confinar para siempre”, opina el experto al tiempo que advierte una verdad aún difícil de asimilar: “El virus está entre nosotros y tenemos que aprender a vivir con él hasta que estemos todos infectados o hasta que encontremos una vacuna. Y eso no será un proceso rápido”.

Volver al encierro asusta a un mundo que conoció en estos últimos meses la soledad, los riesgos de la introspección en el confinamiento y los costos, para muchos, que implica quedar cortado del mundo por varios meses. Para Bausch, el reto consiste en encontrar la manera de protegerse y controlar el contagio durante el largo período en que la humanidad estará confrontada con esta pandemia.

El epidemiólogo británco Daniel Bausch llama a no relajarse y a pensar que se ha derrotado al virus
El epidemiólogo británco Daniel Bausch llama a no relajarse y a pensar que se ha derrotado al virus

“Nunca el mundo había atravesado una situación de confinamiento como la que hemos vivido en este tiempo. Pero todavía tenemos la posibilidad de controlar el virus y cada país tiene que tomar esto muy en serio. Debemos buscar otras formas de confinamiento y otras maneras de distanciamiento social”.

Encontrar el confinamiento justo

Si algo ha puesto en evidencia esta pandemia es que la principal barrera social decretada en casi todo el planeta para evitar el contagio no es democrática. Grandes sectores de la población mundial no pueden cumplir la cuarentena, bien sea porque corren el riesgo de perder su empleo precario o porque no salir a diario a paliar su subsistencia los pone más cerca de la muerte que el mismo virus.

El virus está entre nosotros y tenemos que aprender a vivir con él hasta que estemos todos infectados o hasta que encontremos una vacuna. Y eso no será un proceso rápido

“En algunos países el confinamiento es una posibilidad, pero para mucha gente, en América Latina, por ejemplo, no lo es. Se trata de buscar un equilibrio entre evitar el riesgo de contraer la COVID-19 y los riesgos que implica guardar a la gente en la casa”.

El experto alerta, igualmente, sobre los otros riesgos que conlleva el confinamiento: “Existe también el impacto en la salud mental y en otras enfermedades. Hay mucha gente que puede morir de sida, diabetes o enfermedades similares porque durante la cuarentena no puede ir al médico o acceder a los medicamentos”.

Sin minimizar la gravedad de la situación, Bausch insiste en que cada persona tiene que controlar lo que puede controlar a nivel individual: “Casi todos pueden lavarse las manos, casi todos pueden guardar una distancia prudencial, casi todos pueden fabricar un tapabocas de cualquier material. Los gobiernos tienen que dar información clara y cada persona tiene que tomar estas informaciones en serio”.

Lo que revelan las cifras

En siete meses de pandemia, más de 9 millones de personas se han infectado y unas 500 mil han muerto. Un porcentaje mucho menor respecto de otras pandemias históricas como la gripe española de 1918 que infectó a un cuarto de la población del planeta.

Bausch considera prematuro hacer una evaluación, y mucho menos en términos generales, de lo que ha sido la gestión de la pandemia que estamos viviendo. Gran parte de la incertidumbre radica en que el comportamiento de este último coronavirus es un territorio inexplorado y se va evaluando de acuerdo con los resultados de las medidas que se toman.

No podemos decir que el programa para los próximos seis meses o un año es el siguiente. Solo podemos decir lo que se va a hacer en cada país, en un determinado momento. Pero eso mismo en dos semanas puede cambiar”.

La playa de Margate, en el Reino Unido, la semana pasada. Bausch pide evitar las aglomeraciones públicas
La playa de Margate, en el Reino Unido, la semana pasada. Bausch pide evitar las aglomeraciones públicas

Aunque cada país ha hecho a su manera el conteo de infectados y muertos y aun cuando esas estadísticas hay que tomarlas con pinzas, las cifras nos revelan grandes contradicciones. Muy pocos muertos en Portugal al lado de la vecina España, que alcanza casi 28.000, y Francia, que se acerca a los 30.000. En América Latina, Uruguay logró en pocas semanas controlar el nivel de contagio y doblegar la epidemia al lado de Brasil que desborda todo el límite el número de contagios y de muertes, al igual que Estados Unidos.

“Por supuesto, hay errores que muchos países han cometido. En primer lugar, en el área de la salud pública y la capacidad de hacer los exámenes para detectar los contagios. Si un país no hace los test, no presenta muchos casos, porque no están contados”.

Esa es una de las explicaciones de las diferencias que hay en cifras entre un país y otro, explica el especialista en enfermedades infecciosas emergentes. Pero la causa de la disparidad de las estadísticas es más compleja, advierte.

“Cuando vemos de cerca las características de los países exitosos frente a este brote y que presentan menos casos de contagio, encontramos un liderazgo que ha tomado en serio el problema y una salud pública sólida que cuenta con la capacidad de hacer los exámenes en el laboratorio, así como epidemiólogos y personal para buscar los casos sospechosos y ubicar a los contactos”.

Además de la decisión política y la robustez del sistema público sanitario, existen otros factores, continua Bausch: “Una cosa es un país como Nueva Zelanda, que no tiene muchas fronteras y que ha hecho muy bien el trabajo, y otra cosa un país que colinda con cinco o seis países”.

No es tiempo para conciertos ni compras masivas

El pasado 19 de junio, 24 horas después de que se registrara el mayor numero de contagios y de muertes en el país, el Gobierno de Colombia decretó el Día sin Iva. Resultado: una barahúnda de compradores en los grandes comercios que pasaron por alto las medidas de seguridad biosanitarias.

En algunos países el confinamiento es una posibilidad, pero para mucha gente, en América Latina, por ejemplo, no lo es

Dos días mas tarde, Francia aprobó la realización de conciertos callejeros en el marco de la tradicional Fiesta de la Música, que se celebra en el Solsticio de verano. Resultado: masas agolpadas sin respetar la distancia ni el uso de tapabocas.

Expertos y analistas advierten que en próximas semanas se verá el efecto de estas medidas en un aumento de los casos de contagio. En la opinión de nuestro entrevistado, no es el momento para conciertos de música o compras masivas en grandes superficies. “Son situaciones que debemos evitar. Yo entiendo que todo el mundo quiere una vida anterior para poder tener nuestra vida normal, pero debemos evitar situaciones que generan el contagio. Es responsabilidad de los Gobiernos evitar estos riesgos y también de la sociedad y los individuos”.

(Publicado originalmente por RFI)

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