Cuando disminuye la producción de estrógenos por la menopausia, el cerebro cambia. (Getty)
Cuando disminuye la producción de estrógenos por la menopausia, el cerebro cambia. (Getty)

Las mujeres representan casi dos tercios de los pacientes con Alzheimer. Primero se consideró que su expectativa de vida mayor a la de los varones podía explicar el fenómeno. Luego se identificó una diferencia en la acumulación en el cerebro de tau y beta amiloides —proteínas que cuando se aglomeran en placas destruyen neuronas— por género. Y ahora los investigadores exploran la posibilidad de que los cambios hormonales vinculados con la menopausia afecten el desarrollo de la enfermedad.

"La verdad es que el Alzheimer no es una enfermedad de la vejez, es una enfermedad de la edad mediana", dijo a The Wall Street Journal (WSJ) Lisa Mosconi, directora del Proyecto sobre el Cerebro de la Mujer de Weill Cornell, en Nueva York. "En realidad los cambios en el cerebro comienzan hacia la mitad de la vida".

La energía y la memoria disminuyen cuando se ingresa a la perimenopausia. (Lisa Mosconi)
La energía y la memoria disminuyen cuando se ingresa a la perimenopausia. (Lisa Mosconi)

Son precisamente los efectos de la menopausia en el cerebro los que causan la sudoración nocturna, las oleadas de calor y los cambios en la memoria. Se debe a la disminución de los niveles de estrógeno, una hormona que protege el cerebro femenino contra el envejecimiento y estimula la actividad neuronal.

"No es que la menopausia cause Alzheimer", aclaró Mosconi. "Más bien es que para la mujer promedio, si tiene predisposición al Alzheimer, la menopausia puede ser un acelerador del proceso".

Se cree que el estrógeno puede impedir la aglomeración de tau y beta amiloides: los estudios indican que con la declinación de su producción, el metabolismo del cerebro parece volverse más lento y menos eficiente. Pero desde 2003, la investigación científica también comprobó que la terapia de reemplazo hormonal aumenta el riesgos de ataque cardíaco y de cáncer de mama.

El momento y la forma de administración de la terapia de estrógeno podrían ser importantes para proteger el cerebro contra el Alzheimer sin aumentar el riesgo cardíaco o de cáncer de mama.
El momento y la forma de administración de la terapia de estrógeno podrían ser importantes para proteger el cerebro contra el Alzheimer sin aumentar el riesgo cardíaco o de cáncer de mama.

Como esos trabajos se hicieron en mujeres de 63 años de promedio, con más de una década desde su menopausia, queda por identificar qué sucede con la terapia de reemplazo hormonal en las mujeres de 50 a 53 años, ya que en ese subgrupo los resultados fueron distintos.

"Muchos factores complican este asunto", dijo al periódico Howard Hodis, profesor de medicina preventiva en la Universidad de California del Sur en Los Angeles. "No es sólo el momento correcto para que una mujer comience con la terapia de reemplazo hormonal sino también el tipo de régimen de hormonas y la forma de administración".

En un estudio reciente, Mosconi y sus colegas documentaron cómo cambia el cerebro de la mujer antes y después del fin de su ciclo fértil. Las 59 participantes en el estudio mostraron tasas más altas de disminución de la energía cerebral y un mayor achicamiento de los centros de memoria, al igual que tasas más altas de placas de Alzheimer, en comparación con 18 hombres de edad similar.

La comparación del cerebro femenino (en el sentido de las agujas del reloj, imágenes 1, 2 y 4) en el camino hacia la menopausia con el cerebro masculino (imagen 3). (Lisa Mosconi)
La comparación del cerebro femenino (en el sentido de las agujas del reloj, imágenes 1, 2 y 4) en el camino hacia la menopausia con el cerebro masculino (imagen 3). (Lisa Mosconi)

"Los cerebros de las mujeres parecen envejecer más rápidamente que el de los varones durante la transición a la menopausia", dijo Mosconi a WSJ. "Este proceso acelerado de envejecimiento probablemente está vinculado a la pérdida de estrógeno en el cerebro y a los cambios hormonales que suceden en el cerebro".

No obstante, las mujeres sufren esas alteraciones con diferente intensidad. Aproximadamente el 20% no siente nada con los cambios hormonales de la menopausia, mientras que el 80% restante siente efectos que van desde moderados a graves.

En otro estudio, Mosconi utilizó la tomografía por emisión de positrones (PET) como método para analizar la actividad cerebral de 42 mujeres sanas de entre 40 y 60 años y 18 hombres de las mismas edades. Las mujeres en la perimenopausia (el periodo de transición hacia la menopausia, que dura entre uno y cinco años) mostraron una reducción del metabolismo cerebral entre el 15% y el 20% en comparación con los varones. Y las mujeres en la postmenopausia (cuando ya ha terminado el ciclo reproductivo) mostraron placas de Alzheimer, lo cual indica un riesgo mayor a desarrollar la enfermedad.

Hodis hizo un estudio sobre más de 600 mujeres en grupos que tomaron estrógeno vía oral o bien en los primeros seis años del cambio hormonal o más de 10 años después de alcanzada la menopausia. Sus hallazgos indicaron que aquellas que habían hecho el reemplazo tempranamente tuvieron una reducción en el avance de la arteriosclerosis, que puede llevar a derrames cerebrales y ataques cardíacos.

También Roberta Diaz Brinton, directora del Centro para la Innovación en Ciencias del Cerebro de la Universidad de Arizona en Tucson, autora del estudio de 2017, dijo a WSJ que la terapia de estrógeno podría ser una intervención útil para las mujeres en la perimenopausia que sufren mucho por síntomas como oleadas de calor, insomnio y depresión, y actualmente estudia si cumple algún papel en el riesgo de Alzheimer.

Diaz Brinton desarrolló una fórmula que apunta solamente a los receptores de estrógeno en el cerebro, no en las mamas o en el útero. Tras haber comprobado su seguridad, ahora quiere averiguar si tendría eficacia contra el Alzheimer. Pero advirtió: "La terapia de estrógeno solamente no va a ser la panacea. Ejercicio, dieta y sueño. Todo eso es importante".

Ella también trabaja para establecer el momento adecuado. La terapia de reemplazo hormonal no se ha mostrado útil en mujeres de más 60 años, pues no sufren ya los síntomas de la menopausia. Es probable que el momento para intervenir, en su opinión, sea la perimenopausia.

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