Un dispositivo cerebral y un algoritmo traen esperanza para el tratamiento de la depresión y la ansiedad

Un grupo de investigadores logró decodificar, a partir de un implante cerebral y un software específico, las variaciones anímicas a partir de señales neuronales del cerebro de una persona. Eso permitiría tratamientos distintos y potencialmente personalizados
Un software logró por primera vez decodificar la actividad cerebral que registró un implante para evaluar el estado de ánimo de siete pacientes

Por primera vez, un grupo de investigadores de las universidades de California en San Francisco (UC-FC) y de California del Sur (USC) descubrieron "cómo se pueden traducir, o decodificar, las variaciones anímicas a partir de señales neuronales del cerebro de una persona", según anunció USC. El logro podría abrir el camino a nuevos tratamientos para la depresión, la angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el estrés postraumático, entre otros desórdenes, en particular para los millones de pacientes que no responden a los actuales.

Se trataría de una terapia afín a las de estimulación profunda cerebral, un procedimiento invasivo, que requiere de una cirugía; sería algo similar a los enfoques que se aplican para trastornos motrices como el Parkinson y la epilepsia.

En el nuevo estudio, publicado en Nature Biotechnology, los investigadores registraron en siete pacientes, monitoreados con implantes porque sufren ataques de epilepsia, la actividad de cientos de neuronas a lo largo de varios días. Al mismo tiempo, cada dos horas, les preguntaban por sus estados de ánimo.

La depresión y la ansiedad son los problemas principales de salud mental en el mundo (iStock)

Al cruzar esos dos conjuntos de información —los datos obtenidos del cerebro y la evaluación personal del paciente—, los científicos entrenaron un software para que comprendiera las correlaciones entre la actividad cerebral y el modo en que una persona se sentía. El algoritmo logró decodificar variaciones en el ánimo a partir de los datos.

La estimulación cerebral profunda se emplea en pacientes con problemas severos, a los que otros intentos no los han ayudado. Ahora demostró tener un valor extra para los que sufren males un poco menos graves pero mucho más difundidos —en los Estados Unidos hay 16 millones de deprimidos, o el 6,7% de la población, y 42 millones de ansiosos y angustiados—: mejorar la comprensión de lo que sucede en el cerebro.

Dado que los problemas de salud mental son una de las principales causas de discapacidad, lo cual afecta la calidad de vida de las personas y la productividad del país, nadie duda de la necesidad de "mejores tratamientos", según dijo a The Wall Street Journal (WSJ) Edward Chang, neurocientífico y neurocirujano de UC-SF. "Es un problema enorme".

Un ejemplo del trabajo que realizan en las universidades de California en San Francisco y del Sur de California (Sani y otros/Nature Biotechnology/USC)

Hasta el momento, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó solo un dispositivo de estimulación cerebral profunda, para el TOC. Al comenzar a usarlo, los investigadores notaron que la estimulación también mejoraba otros síntomas, como el desánimo de los enfermos de depresión.

"El nuevo algoritmo, desarrollado por Maryam Shanechi, una de las colaboradoras de Chang en USC, avanza hacia una lectura y una decodificación confiables de los estados anímicos vinculados con la actividad cerebral", según WSJ.

Chang es uno de los neurocientíficos que intentan desarrollar la medicina de precisión para el cerebro. "Algunas incluyen revelar, con ayuda de imágenes no invasoras, qué regiones del cerebro los médicos deberían estimular para aumentar las posibilidades de mejorar la salud de los pacientes", siguió el periódico financiero.

Millones de pacientes no responden a las medicaciones para la depresión y la angustia (iStock)

"Otros buscan decodificar la actividad neuronal que se asocia con problemas de conducta, entre ellos, el aprendizaje y la memoria, la impulsividad y la regulación de las emociones, que son comunes en muchos trastornos psiquiátricos, incluida la depresión". En el Hospital General de Massachusetts, el psiquiatra Darin Dougherty investiga en esta misma línea: "Estas lecturas son menos subjetivas que los ánimos, y los circuitos cerebrales se comprenden mejor".

Otros investigadores trabajan con los dispositivos que ya existen; en cambio, Chang y Dougherty intentan desarrollar un nuevo hardware y nuevos algoritmos. Ambos cuentan con financiación del sector científico del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, Darpa. El objetivo de los neurólogos es leer las señales cerebrales en tiempo real con la ayuda del aprendizaje automático y así poder enviar pequeños pulsos eléctricos para corregir las anormalidades identificadas.

Shanechi, que programó la decodificación, explicó al sitio de USC: "Queremos crear una tecnología que ayude a los médicos a obtener un mapa más exacto de lo que sucede en el cerebro deprimido en un momento particular, y una manera de entender qué nos dice la señal cerebral sobre el ánimo. Esto nos permitirá hacer una evaluación más objetiva de cómo se siente el paciente en el tiempo, para orientar el tratamiento a cada uno".

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