No es la primera vez que se detectan estas señales.  Pero nunca antes se había reconocido una misma fuente que las emitiera continuamente.

Y la fuente parece ser una galaxia a tres mil millones de años luz.

El reconocimiento se hizo gracias a Breakthrough Listen (Escucha Avanzada), un programa de inteligencia artificial que procesó datos acumulados por el super telescopio Robert C. Byrd, de Green Bank, en West Virginia.

El radiotelescopio de Green Bank, en West Virginia, el más grande del mundo con capacidad para moverse y orientarse en cualquier dirección
El radiotelescopio de Green Bank, en West Virginia, el más grande del mundo con capacidad para moverse y orientarse en cualquier dirección

Es el radiotelescopio más grande del mundo capaz de girar 360 grados y orientarse en cualquier dirección.  Los residentes de la zona lo llaman simplemente GBT, por las siglas de Green Bank Telescope, pero bromean con que en realidad son las iniciales de Great Big Thing, la Gran Cosa Inmensa.

Gracias a esa maravilla de la tecnología que es GBT, la parte más difícil del trabajo ya no es detectar las señales, sino procesarlas.

Las llaman FRB, por Fast Radio Burst, o estallidos de radio rápidos, porque duran milésimas de segundo.  Los científicos creen que hay tres fuentes posibles para las FRB: estrellas de neutrones de rotación rápida, huecos negros y… vida extraterrestre.

El sábado 26 de agosto del año pasado, en una sesión de seis horas a partir de la 1:51 de la tarde, el programa de Escucha Avanzada detectó en la primera hora 21 señales que venían del mismo punto.

Lo llamaron FRB 121102. En una fracción de segundo, FRB 121102 emite tanta energía como la que emite nuestro sol en todo un año.

El líder del grupo de investigadores, el estudiante de doctorado de la Universidad de Berkeley, Gerry Zhang, desarrolló un complejo algoritmo para analizar los datos registrados por el telescopio, reporta el diario británico The Sun, y concluyó que había otras 72 pulsaciones procedentes del mismo punto en el espacio que no estaban incluidas en el conteo original.

Eso quería decir que la fuente estuvo activa durante las seis horas de observación.  En total fueron 93 señales, y aunque el origen sigue siendo desconocido, se sabe que todas proceden del mismo punto en el espacio.

El descubrimiento de FRB 121102 ocurrió durante un análisis de 400 terabytes de los bancos de datos almacenados en GBT, el telescopio de West Virginia.

Son enormes, cuesta trabajo procesarlos en busca de patrones distintivos, y ahí es donde entra a jugar un papel muy importante la inteligencia artificial, en este caso, el programa Breakthrough Listen.

GBT es una mole de casi 17 millones de libras, tiene 16 ruedas, y su elevación de 148 metros sobre el suelo lo hacen más alto que la Estatua de la Libertad.

El área que recibe las señales mide más de 9.300 metros cuadrados, equivalente a un campo de fútbol.

Lo curioso es que investigadores que usan los dispositivos más avanzados de la ciencia no pueden calentarse la comida en un microondas.  Es tan sensible que la menor interferencia puede alterar sus registros de datos.  Lo afecta cualquier dispositivo que genere radiación electromagnética.

Una vez los datos empezaron a salir alterados y descubrieron que la culpa la tenían unos ventiladores de baterías que estaban vendiendo en la tienda de souvenirs.

Desde los años 50 del siglo pasado, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) impuso por ley un área de 13 mil millas cuadradas que toca las fronteras de tres estados, West Virginia, Virginia y Maryland para este y otro telescopio.  Allí hay regulaciones estrictas, primero para el uso de radios y televisores, y hoy para cualquier aparato digital.

La medida de la sensibilidad del radiotelescopio GBT es una fórmula matemática complicada, que se resume en algo así como: puede detectar la energía que se desprende por el golpe de una sola pieza de cereal al chocar contra el suelo.

Programa Breakthrough Listen: Escucha Avanzada

Radiotelescopio de West Virginia