San Pablo y Río de Janeiro comenzaron a vacunar a menores pese a negativa de Bolsonaro

Según un sondeo divulgado hoy por el instituto Datafolha, casi el 80% de los brasileños respalda la vacunación infantil y un 58% cree que el jefe de Estado está dificultándola

Una niña recibe una dosis de la vacuna (Reuters)
Una niña recibe una dosis de la vacuna (Reuters)

La vacunación contra la covid-19 de los niños de entre 5 y 11 años arrancó este lunes en San Pablo y Río de Janeiro, las dos mayores ciudades brasileñas, y otras ocho grandes urbes del país, a pesar de las negativas planteadas por el presidente Jair Bolsonaro.

Un mes después de haber sido aprobada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), la inmunización del público infantil, que se estima en 20,5 millones de niños y niñas, es ya una realidad en la mayor parte del territorio brasileño.

El pasado fin de semana empezó en una decena de capitales regionales y este lunes fue el turno de San Pablo, Río de Janeiro, Curitiba, Belém, Goiânia, Maceió, Manaus, Porto Velho, Macapó y Río Branco, justo cuando se cumple un año del inicio de la vacunación de los adultos.

Desde el 17 de enero de 2021, un 75% de los 213 millones de brasileños han recibido el primer pinchazo y un 68 % tiene la pauta completa. El amplio apoyo de la población a la vacunación permitió un descenso drástico en el número de muertes en el país en los últimos seis meses.

Sin embargo, Bolsonaro, líder de una negacionista extrema derecha, volvió hoy a cuestionar la vacunación infantil, a la que se opone por “los efectos colaterales, que no son pocos”, según dijo, a pesar de la multitud de estudios que han comprobado su eficacia y seguridad.

”Hicimos lo correcto durante la pandemia”, aseveró el mandatario, quien censura las medidas de aislamiento, el uso de la mascarilla y duda de la eficacia de las vacunas, al quejarse del tratamiento por parte de la prensa, en una entrevista en Radio Viva FM.

El Gobierno brasileño se resistió de primeras a vacunar a los más pequeños contra el coronavirus, que ya ha causado 621.000 muertes en el país, entre ellas las de al menos 311 menores de entre 5 y 11 años, según datos oficiales.

Tras el aval de Anvisa, la Administración de Bolsonaro realizó una consulta y una audiencia pública para discutir el asunto, lo que retrasó el inicio de la campaña.

Esa resistencia contrasta con la opinión mayoritaria del país. Según un sondeo divulgado hoy por el instituto Datafolha, casi el 80% de los brasileños respalda la vacunación infantil y un 58% cree que el jefe de Estado está dificultándola.

(Con información de EFE)

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