El estado de San Pablo decretó un toque de queda nocturno por dos semanas para contener el avance del COVID-19

A partir de este viernes y hasta el próximo 14 de marzo quedarán restringidos los desplazamientos en los 645 municipios paulistas entre las 23 horas y las 5 horas de la mañana siguiente

Gente en las calles de San Pablo (REUTERS/Amanda Perobelli/Archivo)
Gente en las calles de San Pablo (REUTERS/Amanda Perobelli/Archivo)

San Pablo, el estado más poblado de Brasil y uno de los más golpeados por la pandemia de COVID-19, decretó este miércoles un toque de queda nocturno a partir del próximo viernes para enfrentar la emergencia sanitaria, en un momento en el que el número de hospitalizaciones por la enfermedad es récord en la región.

A partir de este viernes y hasta el próximo 14 de marzo quedarán restringidos los desplazamientos en los 645 municipios paulistas entre las 23 horas y las 5 horas de la mañana siguiente.

“Con récord de hospitalizaciones por COVID-19, el estado de San Pablo decreta la restricción de circulación de las personas ya a partir de este viernes, 26 de febrero”, anunció en una rueda de prensa el gobernador del estado, Joao Doria.

El gobernante agregó que San Palo llegó a tener más de 6.500 personas internadas en cuidados intensivos por casos graves de COVID-19. Es el mayor nivel ya registrado desde el inicio de la pandemia.

No estamos contentos de adoptar medidas así, pero tenemos la necesidad de adoptarlas para proteger vidas. Sin vida no hay consumo, los muertos no consumen”, recalcó Doria.

Durante el periodo, la gobernación intensificará la fiscalización con barreras sanitarias y aplicará multas y otras penalidades a las personas que desobedezcan las medidas.

Según el coordinador del Centro de Contingencia del COVID-19, Paulo Menezes, el estado ha registrado un “expresivo aumento” de hospitalizaciones debido a las aglomeraciones durante el Carnaval, que tuvo lugar hace diez días, así como por la circulación de nuevas variantes del coronavirus, en especial la cepa identificada en Manaos, más infecciosa que la original.

Una persona es vacunada en un autoservicio en San Pablo (Brasil). EFE/FERNANDO BIZERRA/Archivo
Una persona es vacunada en un autoservicio en San Pablo (Brasil). EFE/FERNANDO BIZERRA/Archivo

Advirtió además que pese a que los centros médicos todavía cuentan con un número “considerable” de camas destinadas a pacientes con COVID-19, el sistema de salud paulista podría colapsar en las próximas semanas si no se adoptan medidas más duras.

El estado de San Pablo acumula hasta ahora más de 2 millones de casos confirmados y 58.528 decesos por el coronavirus, mientras que en todo Brasil el patógeno ya dejó 10,2 millones de infectados y casi un cuarto de millón de fallecidos.

Con la medida, la región paulista se suma a por lo menos otros seis de los 27 estados del país que ya han adoptado el toque de queda como forma de frenar la expansión del COVID-19.

Brasil confía en su campaña nacional de inmunización, iniciada a mediados de enero, para controlar la pandemia, pese a la escasez de vacunas y las dificultades en las negociaciones para la adquisición de nuevas dosis.

En ese sentido, la Gobernación de San Pablo confirmó este martes que entregará al Ministerio de Salud un nuevo lote de 3,9 millones de dosis del antígeno desarrollado por el laboratorio chino Sinovac.

Doria igualmente confirmó que un total de 46 millones de dosis del inoculante Coronavac serán entregadas hasta el 30 de abril, pero volvió a hacer un llamado al Gobierno central y el Ministerio de Salud para que aceleren las negociaciones para comprar “toda y cualquier vacuna aprobada” por las autoridades sanitarias brasileñas.

(Con información de EFE)

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