Organizaciones de mujeres denuncian que la policía de Nicaragua se dedica más a reprimir opositores que a detener los femicidios

Por José Adán Silva - Desde Managua

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Nicaragua se ha vuelto un país insólito y dramático: la policía parece más dispuesta a perseguir y capturar opositores políticos que a resolver los crímenes cotidianos que ensangrientan los hogares.

Testigos dolorosos de esa realidad son los cuerpos mutilados y con cicatrices de 52 mujeres que escaparon de la muerte de mano de hombres que antes de intentar asesinarlas habían dicho que las amaban.

Seylit Parrales es una de esas sobrevivientes que no contó con el apoyo policial antes de ser apuñalada. A ella, mil veces le dijo que la amaba Yerol Álvarez, su ex pareja. Se lo dijo aún antes de enterrarle la navaja doce veces el pasado 19 de agosto de 2018. Unas semanas antes, ella lo había abandonado por la violencia constante de él y lo había denunciado ante una estación de la policía, con el ánimo de buscar una defensa antes sus amenazas de "mía o de nadie".

La autoridad recibió la denuncia pero no procedió a detener al hombre, quien finalmente logró alcanzar a su víctima y asestarle la docena de navajazos.

Su historia no es única. En la sureña ciudad de Rivas, a 112 kilómetros al sur de la capital Managua, un hombre celoso intentó asesinar a su pareja y a un amigo de ella.

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Hanny Rodríguez, la víctima, fue embestida por su pareja, quien siguió la motocicleta en que ella se movilizaba como pasajera con un amigo y les provocó lesiones graves que a él lo dejaron cuadripléjico y a ella con graves heridas.

Al salir del hospital, ella puso la denuncia en la misma estación policial donde antes había denunciado a su pareja, pero la policía clasificó el hecho como un común accidente de tránsito y no como femicidio frustrado, una variante del delito de "femicidio" establecido en la legislación nicaragüense que busca, en teoría, prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres.

Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, cree que detrás del aparente desinterés policial en evitar los crímenes de género contra las mujeres hay una sola razón: "No es prioridad".

"Desde antes del año 2014 la policía le declaró la guerra al movimiento feminista que demanda la protección de las mujeres, pero desde el 18 de abril de 2018 la policía y el gobierno establecieron que su prioridad es la represión contra los opositores", dijo Núñez, en referencia a la fecha en que iniciaron las protestas civiles contra la administración del ex guerrillero izquierdista Daniel Ortega y su polémica esposa, Rosario Murillo.

La defensora de derechos humanos relaciona las estadísticas de la actuación policial en la jornada de represión contra las actividades de defensa de las mujeres, para tratar de demostrar que la prioridad ha sido aplastar la rebeldía social.

Los datos de la Policía señalan que en 2018 se reportaron 23 asesinatos de mujeres por razones de género (todos ellos aclarados según el dato oficial), más 1.505 denuncias de amenazas contra ellas. En contraste, organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales acusan a la policía de haber asesinado entre 328 y 585 personas en el marco de las represiones y herido a unas cuatro mil, con más de dos mil detenciones.

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Los datos de las organizaciones de mujeres y derechos humanos elevan la cifra sangrienta de víctimas: 57 mujeres murieron en Nicaragua en 2018 producto de la violencia masculina, según la organización Católicas por el Derecho a Decidir.

La mayoría de las víctimas, un total de 42, tenía edades de entre los 18 y 50 años, 10 tenían 51 años o más, tres eran niñas y dos fueron registradas sin fecha de nacimiento.

Entre las víctimas de la violencia masculina de 2018 se encuentran 115 mujeres que sobrevivieron, pero sufrieron mutilaciones, golpes, quemaduras, heridas de armas de fuego y con cicatrices de los cuchillos y machetes con los cuales intentaron asesinarlas.

Entre 2016 y 2018, un total de 164 mujeres fueron asesinadas y 258 escaparon de la muerte de hombres con quienes una vez compartieron su vida. Y la cifra se eleva a 325 sobrevivientes desde el año 2014.

Este año 2019 no parece variar en esa trágica estadística de muerte: 44 mujeres asesinadas y 52 sobreviviendo con heridas a la violencia de género.

El comportamiento del fenómeno ha vuelto a encender las alarmas de organizaciones de mujeres y derechos humanos, que denuncian a la policía de priorizar la represión antes de atender las amenazas de delitos contra la población en general y contra las mujeres en específico.

( REUTERS/Oswaldo Rivas)
( REUTERS/Oswaldo Rivas)

Eveling Flores, de la Red de Mujeres contra la Violencia, explica que la actuación policial se aplica de la siguiente manera: "Un grupo de jóvenes sale con banderas azul y blanca y globos del mismo color a protestar contra el régimen de Ortega y Murillo y llegan decenas de patrullas y cientos de policías. En contraste, una mujer llama diciendo que es perseguida por un hombre que la quiere agredir y la policía llega a recoger el cadáver".

También para Vilma Núñez, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, el gobierno ha priorizado la represión que los derechos humanos de las mujeres.

"Esto es parte de la violencia que se está inculcando por la represión gubernamental… las mujeres están en una absoluta indefensión, en una situación de riesgo permanente porque las reacciones del gobierno a este tipo de situaciones son acciones propagandísticas", dijo en relación a las estadísticas enarboladas por el gobierno.

El régimen de Nicaragua reportó a un comité del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que entre 2014 y 2018 estableció 61 Comisarías de la Mujer y la Niñez en todo el país, información que es rechazada por organizaciones de derechos de la mujer en Nicaragua que dan a conocer lo contrario: la dictadura eliminó estas oficinas desde 2015.

Las comisarías eran oficinas especializadas de la Policía que existían desde 1993 y se enfocaban en la protección y prevención de la violencia contra las mujeres, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil y universidades.

La policía eliminó las oficinas y el asunto de la defensa de las mujeres lo remitió a la Dirección de Auxilio Judicial "y desde ahí tratan los casos de
abusos y violencia de género como delitos comunes", dice Eveling Flores, de la Red de Mujeres contra la Violencia.

Flores señala que cada mes en Nicaragua, entre cinco y siete mujeres son asesinadas e igual cantidad sufre atentados a su vida, víctimas de la violencia sin que las autoridades policiales incidan en la reducción y prevención del crimen.

"Las mujeres nos encontramos en la indefensión total ante un Estado e instituciones indolentes. No hay acceso a la justicia real y efectiva, no se investigan violaciones y abusos sexuales contra niñas, adolescentes y mujeres. Con el cierre de comisarías desde el 2016 no hay atención especializada en las denuncias de los distintos tipos de violencia contra las mujeres", señala Flores.

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