Hamilton Mourao junto a Jair Bolsonaro (Reuters/ Ueslei Marcelino)
Hamilton Mourao junto a Jair Bolsonaro (Reuters/ Ueslei Marcelino)

"Tomo las cosas y me voy". Con esas palabras, el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, admitió que puede renunciar a su cargo si Jair Bolsonaro se lo pide. Es que la relación entre ellos no está en un buen momento, aunque aparenten lo contrario.

En público se muestran como un matrimonio sólido. "Este matrimonio es hasta 2022, por lo menos", dijo Bolsonaro en el desayuno con la prensa este jueves en el Palacio del Planalto.

"Continuamos durmiendo en la misma cama. Solo peleamos para ver quién se encarga de la cocina", dijo en forma de chiste. "O de cortar el pasto", agregó Mourao para desatar las risas de los presentes.

Sin embargo, detrás de estas alegres metáforas matrimoniales, la realidad que se esconde entre bastidores muestra que, desde las crisis políticas que el actual Gobierno ha enfrentado hasta aquí, la más grave es esta: las hostilidades, amenizadas en público pero fuertes en privado, entre el presidente y el vice.

Jair Bolsonaro camina sonriente junto a Hamilton Mourao (Reuters/ Adriano Machado)
Jair Bolsonaro camina sonriente junto a Hamilton Mourao (Reuters/ Adriano Machado)

Los problemas salieron a la luz a raíz del enfrentamiento entre la familia de Bolsonaro y el propio Mourao, a quien acusan de desleal. Esa pelea creció públicamente a tal punto que el jefe del Estado intentó sin éxito reducir su impacto, frente a consecuencias políticas que el oficialismo aún no puede determinar.

"Lo que está causando bastante ruido son las sucesivas declaraciones del vice en forma contraria al presidente", dijo el diputado Eduardo Bolsonaro, titular de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja.

Los hijos de Bolsonaro ignoraron una tregua reclamada públicamente esta semana por su padre, mediante un comunicado leído por su portavoz, el general Otavio Rego, sobre todo luego de que el concejal de Río de Janeiro Carlos Bolsonaro emprendiera un ataque directo contra el vicepresidente Mourao en Twitter.

Luego de recordar varios episodios en los que se alejó de la ideología de su padre, aclaró, sin tono pacífico y evidente animosidad:"¡Son informaciones! No ataco a nadie. Son apenas hechos que ya acontecieron y me gustaría compartirlo con los amigos".

En tanto, Bolsonaro volvió a hacer un llamado a la paz, aunque un vocero aclaró: "El presidente enfatiza que siempre estará del lado de sus hijos".

El domingo, un columnista de O'Globo dijo haber escuchado un audio de Bolsonaro en el que alentó a sus aliados a dirigirse al vicepresidente, particularmente en las redes sociales, en un movimiento calculado para atacar a Mourao sin causar nuevas turbulencias dentro del Gobierno, que está compuesto en gran medida de oficiales del Ejército y figuras evangélicas.

La ofensiva de la familia presidencial contra Mourao se enmarca en las críticas al vicepresidente que hizo el gurú de la nueva derecha brasileña, el astrólogo y ensayista Olavo de Carvalho, quien acusa de "traidor" al funcionario.

El sábado, Bolsonaro publicó un video en su canal de YouTube de su mentor, Olavo de Carvalho, criticando a los militares del país. El escritor con sede en Estados Unidos llamó al presidente "un mártir" por "poder arreglárselas con esos hijos de puta que gravitan a su alrededor" y agregó que el ejército "hizo un trabajo de mierda" durante la dictadura de Brasil (1964-1985). El video fue eliminado un día después.

Se consideró que la medida apuntaba a Mourao, un oficial del ejército que ha socavado repetidamente las declaraciones públicas de Bolsonaro.

Hamilton Mourao en campaña (Reutrers/ Bruno Kelly)
Hamilton Mourao en campaña (Reutrers/ Bruno Kelly)

Algo puede estar inquietando al presidente: su segundo parece tener mejor imagen (o no tan mala como la suya), según Datafolha. Una encuesta de opinión a principios de abril mostró que el 18% considera que el desempeño del vicepresidente es "malo u horrible", una categoría en la que Bolsonaro suma 30%. Es la peor calificación para un nuevo presidente en la historia del país.

Sus perfiles y posturas tienen distancias considerables. Mientras Bolsonaro se centra en reunirse con sus miembros del gabinete y aliados políticos, Mourao prefiere hablar con empresarios, miembros de la sociedad civil, diplomáticos, medios de comunicación y líderes de la oposición.

Cuando Bolsonaro visitaba Israel y prometía seguir los pasos de los Estados Unidos al trasladar la embajada de Brasil a Jerusalén , Mourao se reunió con el embajador palestino en Brasil y trató de tranquilizarlo de que probablemente no sucedería. Si Bolsonaro acusó a China de las prácticas comerciales desleales, Mourao dijo a Folha de San Pablo que Brasil "no puede permitirse socavar sus vínculos con China" y agregó que planeaba visitar el país en mayo.

En el desayuno del jueves, Bolsonaro y Mourao se sentaron uno al lado del otro, en escena de armonía. Se habló sobre si Carlos tiene el derecho de expresar su opinión. Mourao llegó a comentar que el hecho de que Carlos fuera hijo del presidente no lo obliga a quedarse "de pico calado" (en silencio). Pero es una ingenuidad la idea de que la crítica del hijo del presidente sea comparable a la de cualquier político. Aún más cuando el referido hijo tuvo un papel fundamental en la campaña y ejerce una influencia indiscutible sobre el presidente. "Él es, con mucho, el más influyente de los hijos", confirma un ministro del ala de los auxiliares más poderosos del gobierno, de acuerdo a Veja.

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