El caso Odebrecht (Lava Jato), los Panamá Papers y los cuadernos de la corrupción kirchnerista encendieron las alarmas en las empresas sobre la necesidad de mantener un control de gestión para evitar problemas.
El caso Odebrecht (Lava Jato), los Panamá Papers y los cuadernos de la corrupción kirchnerista encendieron las alarmas en las empresas sobre la necesidad de mantener un control de gestión para evitar problemas.

La sanción de un decreto en la Argentina estableciendo un programa nacional de lucha contra la corrupción parece ser una señal de que, en América Latina, luego de la reciente ola de escándalos de corrupción que incluyó el Lava Jato en Brasil, la Causa de los Cuadernos en la Argentina y las revelaciones de los Panamá Papers, se está acelerando la búsqueda de mecanismos de control, tanto dentro de las empresas, como de los organismos gubernamentales.

La reglamentación de las negociaciones y contratos entre el sector privado y el público, las normas de comportamiento, la relación entre funcionarios y las políticas de privacidad de datos, entre otras medidas, ya son prácticas plenamente desarrolladas en varios países norteamericanos y europeos. Un escenario, hasta ahora, opuesto al latinoamericano.

Incluso con un notable avance en el desarrollo de controles y procedimientos internos en la lucha contra la corrupción en el mundo, el último estudio de Transparencia Internacional, publicado hace algunos meses, no mostró mejoras significativas en los índices de la percepción de la corrupción en Latinoamérica durante el 2018. Más bien lo contrario.

Es en este escenario en el que empresas globales que históricamente han tenido una activa participación en todo lo relativo a transparentar procesos y afinar mecanismos de control en los países desarrollados, comienzan a ver incrementada la demanda de sus servicios en Latinoamérica.

Una de ellas es la filial regional de la mayor compañía de información comercial del mundo, Dun & Bradstreet. CIAL (Centro de Información para América Latina). Dun & Brastreet abrió su primera oficina en Ciudad de México hace 150 años y tiene oficinas en las Argentina desde hace más de 100. Sin embargo, durante los últimos dos años las consultas y los pedidos que reciben se multiplicaron.

En casos como los de esta empresa, se trata, básicamente, de utilizar información comercial para la prevención de la corrupción y la mala administración de fondos. Ni más ni menos, que lo que decenas de gobiernos y empresas en muchos países del mundo hacen desde hace ya muchísimos años.

"Hemos ayudado a las empresas a tomar mejores decisiones a través del poder de la información por casi dos siglos. Trabajamos con gobiernos en Europa y Norteamérica, optimizando la administración pública, durante décadas. Ahora también ayudamos a organizaciones en Latinoamérica en su búsqueda de la transparencia", cuenta Doron Cohen, CEO de de Dun & Bradstreet en Latinoamérica.

Compañías que han asistido a gobiernos y a empresas alrededor del mundo en la optimización de sus procesos de compra, o bien en su lucha contra la corrupción, están incrementando sus operaciones en la región. De cualquier manera, este cambio cultural en América Latina sólo podría materializarse con el avance y la decisión política de los gobiernos en tal sentido. En varios casos parece haber un fuerte compromiso: el gobierno de Mauricio Macri, por ejemplo, acaba de lanzar por decreto el denominado Plan Nacional Anticorrupción.

Transparentar los procesos de contratación por parte de los Estados, optimizar la toma de decisiones, que las empresas conozcan a sus proveedores, que se implementen programas de Compliance y tomar todas las medidas posibles para reducir riesgos.