La avenida Gorlero vacía y con ofertas en la calle: una de las postales de la temporada (Matías Souto)
La avenida Gorlero vacía y con ofertas en la calle: una de las postales de la temporada (Matías Souto)

Las previsiones y estimaciones tuvieron su respaldo estadístico. Los augurios, a pesar de liberar un dejo de optimismo teñido de esperanza, finalmente empiezan a ser contrastados por las cifras. La megadevaluación argentina es un argumento que las autoridades uruguayas emplean con constancia y juicio. Lo hacen para explicar las razones de la ausencia de turistas argentinos en sus playas.

"A mitad de año y al momento de la megadevaluación, tuvimos algunos temores porque la situación económica argentina estaba golpeando a las capas medias que nosotros habíamos ido conquistando en los últimos años. Creo, en lo personal, que alguna afectación en la llegada de argentinos vamos a tener, porque la situación efectivamente es compleja", dijo la ministra de Turismo Liliam Kechichián a principios de año. Su pronóstico era común al de políticos, comerciantes y residentes.

En las playas de la península se percibe movimiento en los fines de semana (Matías Souto)
En las playas de la península se percibe movimiento en los fines de semana (Matías Souto)

En efecto, los primeros datos ratifican la merma: según información de la Dirección de Migraciones de la Argentina, a Uruguay ingresaron del 24 de diciembre al 6 de enero 166.502 personas. Cruzaron en barco, en avión, en auto, en micro hacia territorio vecino. Si la comparación se establece con la temporada anterior, cuando en el mismo período habían atravesado la frontera 241.216 visitantes, la disminución equivale a un 31 por ciento.

Las autoridades locales transmiten cierto hermetismo en relación al tema. De acuerdo con relevamientos internos, se estima que la ocupación hotelera se mueve en virtud al 60 por ciento. Ni los complejos premium se han llenado: The Grand Hotel y Enjoy tienen el 90% de sus habitaciones contratadas pero nunca alcanzaron a colmar la ocupación. Algunas autoridades departamentales se animan a presagiar una caída del 15 al 25% de la temporada en relación al último verano.

Las autoridades aseguran que la pasada temporada fue excepcional y entienden que el tipo de cambio en Argentina afectó sensiblemente al éxodo turístico

Javier Sena, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este que nuclea 329 casas de bienes raíces, reveló lo que entre circula entre los socios como una apreciación prematura pero cabal: "Vemos un 15% menos de ocupación en relación al año pasado. En cuanto alquileres el porcentaje es mayor: supera el 20% de las operaciones hechas la pasada temporada. Pero en viviendas y apartamentos suntuosos, la ocupación es total".

En la playa, algunos comerciantes han bajado los precios para acomodarse al bolsillo de los argentinos (Matías Souto)
En la playa, algunos comerciantes han bajado los precios para acomodarse al bolsillo de los argentinos (Matías Souto)

Por su parte, Héctor Araujo, asesor del centro de hoteles de Punta del Este y tesorero de la Cámara Uruguaya de Turismo, había transmitido un informe de Migraciones en las vísperas de las fiestas: dijo que del 22 al 26 de diciembre entraron a Uruguay por el puente internacional San Martín un 18% menos que la temporada pasada. Su análisis fue conciso: "Es una temporada más. Vendrán otras. Hemos soportado peores situaciones con puentes cerrados".

La contrastación es automática y tramposa. El verano anterior 1.531.746 turistas ingresaron a Uruguay en el primer trimestre del año: el 67% de los que entraron a Punta del Este fueron argentinos. "La temporada anterior estuvimos curiosamente e insólitamente muy convenientes para el bolsillo de los argentinos. Vinieron los que suelen venir siempre más un plus que llegó atraído por esa conveniencia en los precios. Creo que este año ese plus no lo vamos a tener, evidentemente", adivinó Luis Borsari, director de turismo departamental.

La observación de las autoridades radica en el argentino de clase media que resultó más afectado por la crisis. La falta de ese turista de una economía estándar se percibe en los hoteles de menos estrellas, en las habitaciones más económicas de los complejos más costosos, en los comercios afines al turismo y en la zona de los paseos de la península -el área más populosa de la ciudad esteña-. Allí, en la calle, en la ocupación hotelera y en el gasto, es donde más se lo extraña al turista argentino.

“Este año volvió mucho propietario a usar su casa o su departamento, porque cuando no lo puede alquilar, viene y se instala”, dijo Javier Sena, de la cámara inmobiliaria
“Este año volvió mucho propietario a usar su casa o su departamento, porque cuando no lo puede alquilar, viene y se instala”, dijo Javier Sena, de la cámara inmobiliaria

Según las primeras estadísticas del centro de hoteles del balneario, entre la última semana del 2018 y la primera del 2019 el promedio de ocupación fue del 74% con topes del 90% por la inyección de turistas brasileños en su época de réveillon. La caída comenzó a sentirse a partir del 2 de enero y se estima que continuará una tendencia inferior al 70% en la primera semana pura de enero que se extiende del 7 al 14. En la temporada pasada la ocupación alcanzó cifras récord: 96% de camas alquiladas.

"Obviamente que la situación en Argentina ha pegado muchísimo. Se ven menos argentinos en Punta del Este", sintetizó Héctor Araujo, una percepción homogénea: todos coinciden en la poco afluencia del turista argentino, principal cliente del balneario más distinguido de la región.

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