El preso, el "mito" y el "bombero exorcista": Brasil, ante la campaña electoral más insólita de su historia

A 43 días de las elecciones, las únicas figuras con intención de voto son Lula da Silva, que está detenido y seguramente no podrá participar, y el excéntrico ultraderechista Jair Bolsonaro. La única novedad que dejaron los primeros debates fue la emergencia del aún más inverosimil Cabo Daciolo, un diputado evangelista que se propone combatir a Satanás
Lula da Silva, Jair Bolsonaro y Cabo Daciolo

Cuando se les pregunta a los brasileños a quién van a votar en las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, sólo dos nombres aparecen espontáneamente. El 20% menciona al ex presidente Lula da Silva, y el 15% al ex paracaidista militar Jair Bolsonaro.

Ningún otro postulante llega siquiera al 3 por ciento. Con 2% aparecen Marina Silva, de Rede; Geraldo Alckmin, del PSDB; y Ciro Gomes, del PDT. El 22% de los encuestados por Datafolha dice que votaría en blanco, y el 27% no sabe lo que hará.

Estos datos revelan la profunda crisis que atraviesa la política brasileña. El político más popular del país está preso desde el 7 de abril, luego de que un tribunal de apelaciones confirmara su condena a 12 años y un mes de prisión por corrupción. Se espera que el Tribunal Superior Electoral (TSE) anule su candidatura presidencial en los próximos días, ya que la ley de "ficha limpia" impide la postulación de personas con sentencias penales firmes.

El ex presidente brasileño Lula da Silva llegó el pasado 7 de abril al cuartel general de la Policía Federal, donde cumple una sentencia de 12 años de prisión (AFP PHOTO / Heuler Andrey)

El segundo político más popular del país no parece un actor del sistema democrático. Bolsonaro, apodado "El mito" por sus seguidores, reivindica abiertamente la última dictadura militar brasileña (1964 — 1985), quiere sacar al país de la ONU, en sus actos les pregunta a los niños si saben disparar, y dice que preferiría que un hijo "muera en un accidente" antes que verlo en pareja con otro hombre. En uno de sus escándalos más recordados, llamó "vagabunda" (prostituta) a la diputada Maria do Rosário, del PT, y le dijo que no la violaba porque no lo merecía.

"Bolsonaro es un candidato que defiende la dictadura, las torturas, las desapariciones y los asesinatos políticos perpetrados por el Ejército y por grupos armados de extrema derecha. Las personas que compran ese discurso creen que escaparían de los abusos estatales, y eso está dividiendo profundamente a la nación. Los brasileños están enfrentados en dos grupos que piensan en la destrucción del otro como solución. La escalada de odio y de violencia es galopante", advirtió Orivaldo Lopes, profesor de ciencias sociales en la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, consultado por Infobae.

Jair Bolsonaro y un gesto característico

Lo que termina de corroborar la gravedad de la situación es que ya pasaron los primeros dos debates televisivos, que eran muy esperadas por los candidatos moderados para posicionarse ante la opinión pública. Sin embargo, ninguno de ellos pudo aprovechar la ocasión.

La estrella de las dos noches fue Benevenuto Daciolo Fonseca dos Santos, que se hace llamar Cabo Daciolo por el rango que tenía como bombero militar. Si bien las encuestas no le asignan más de 1% de intención de voto, fue el más mencionado en las redes sociales por sus disparatadas intervenciones, que incluyeron la lectura de pasajes de la Biblia y las más insólitas denuncias.

"El electorado brasileño es bombardeado desde hace mucho tiempo con el discurso de la antipolítica —continuó Lopes—. Como el voto es obligatorio, los votantes se vengan eligiendo a candidatos exóticos, que representan la antipolítica. Así le dan un mensaje al sistema: que están cansados de los corruptos que se aferran al poder".

Cabo Daciolo

El inesperado protagonista de los debates

Daciolo logró captar la atención de todos durante el primer cruce entre los candidatos cuando acusó a Gomes de estar detrás del "Proyecto Ursal", que pretendería la conformación de la Unión de las Repúblicas Socialistas de América Latina, imponiendo la "dominación comunista" en toda la región.

El estrafalario señalamiento tuvo mucha resonancia en la web, ya que es una de las tantas teorías conspirativas que circulan con particular intensidad en Brasil. "En mi gobierno el comunismo no va a tener lugar", dijo exaltado el candidato del partido Patriota, de extrema derecha.

Lo curioso es que Daciolo, de 42 años, empezó su carrera política en una fuerza de izquierda, el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), por el que accedió a la Cámara de Diputados en 2015. La formación lo echó ese mismo año, luego de que propusiera una enmienda para modificar el primer párrafo de la Constitución. En donde dice "todo el poder emana del pueblo", quería poner "todo el poder emana de Dios".

Daciolo era bombero militar

"Su postulación forma parte de un cálculo estratégico por parte del partido Patriota. Obviamente sabe que no tiene ninguna chance de ganar, pero puede impulsar la candidatura de diputados de la fuerza, además de robarle votos a Bolsonaro. Dependiendo de su desempeño en la primera vuelta, puede negociar acuerdos a cambio de apoyos en la segunda. De todos modos, es una figura caricaturesca, cómica. Ganó cierta atención, pero es un actor poco representativo", explicó Fábio Lacerda, doctor en ciencia política por la Universidad de San Pablo, en diálogo con Infobae.

Hasta 2011, Daciolo era un bombero militar totalmente desconocido. Todo cambió cuando lideró una huelga que terminó con la ocupación del cuartel general del cuerpo. Fue arrestado y se quedó sin trabajo, pero ganó una popularidad que le permitió iniciar una nueva vida, como político.

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Su primer renacimiento había sido en 2004, cuando encontró la fe. Tras muchos años de excesos, se convirtió en pastor evangélico, algo decisivo en un país en el que ya un tercio de la población comparte ese credo. Para Daciolo, la política es una "guerra espiritual" entre el bien y el mal, que logró entrar al Palacio do Planalto.

Lo dejó muy claro en un discurso que pronunció en noviembre de 2016 en la Cámara de Diputados, que se pareció bastante a un intento de exorcismo. "Presidente Michel Temer, esto es lo que manda a decirle el Señor. Preste atención: abandone la masonería, abandone el satanismo y venga corriendo hacia Dios, venga corriendo hacia Jesucristo", bramó.

La política brasileña tuvo siempre muchos personajes pintorescos. El sistema electoral a nivel legislativo, que permite votar por candidatos individuales en listas abiertas, debilita a los partidos y alienta la aparición de dirigentes que buscan llamar la atención de cualquier manera para sumar votos y entrar al Parlamento.

Ciro Gomes fue acusado por Daciolo

"En todas las elecciones aparecen candidatos lunáticos como Daciolo, que generan muchas bromas, memes y… votos —dijo Lopes—. Era el caso de Enéas Carneiro, que con sus locuras no conseguía los votos suficientes para ganar las elecciones, pero sí para empujar al Congreso a figuras execrables. Daciolo es una broma, pero una de mal gusto que genera consecuencias deletéreas para la democracia".

Si bien la gran mayoría de la población no toma en serio a los Daciolo, el gran problema es que quedó vacante el lugar que antes llenaban los políticos más o menos responsables. La combinación del encarcelamiento de Lula con el derrumbe del PSDB, el partido que gobernó con Fernando Henrique Cardoso (1995 — 2003), y que constituyó hasta 2016 la principal oposición al PT, causó estragos en el sistema político brasileño.

"Bolsonaro debe gran parte de su vitalidad electoral a estar representando el antipetismo, espacio que antes ocupaba el PSDB. Es cierto que una parte de sus votos se deriva de su imagen antisistema, pero otra proviene de ser quien vocaliza de manera más estridente el antipetismo. Desde 1989, lo que estructura a las elecciones presidenciales es el binomio PT vs anti PT. La gran novedad de 2018 es que donde antes estaba el PSDB ahora está Bolsonaro", dijo a Infobae el politólogo Paulo Roberto Figueira Leal, profesor de la Universidad Federal de Juiz de Fora.

Geraldo Alckmin, el candidato del PSDB

Las únicas dos figuras que se sostienen

Cuando las encuestas suministran un listado con los principales candidatos, disminuye la proporción de indecisos y todos los postulantes consiguen mejores números, pero lo esencial se mantiene: sólo Lula y Bolsonaro sobresalen.

El ex presidente tiene una intención de voto del 39%, nueve puntos más que en junio, según Datafolha. Bolsonaro asciende a 19 por ciento, dos puntos más que antes. Marina Silva, que es una de las más moderadas —fue ministra de Lula, pero luego se volcó a la oposición—, tiene apenas un 8 por ciento. Alckmin y Gomes, 6 y 5 por ciento.

Al sacar a Lula de las opciones, Bolsonaro queda como el líder absoluto de los sondeos, con 22 por ciento. Silva trepa a 16%, Gomes a 10% y Alckmin apenas llega a 9 por ciento.

Marina Silva (Agência Brasil/Elza Fiuza)

"El desgaste del PSDB, junto al MDB (el partido del presidente), se debe a que patrocinaron el impeachment contra Dilma Rousseff —dijo Figueira Leal—. Consecuentemente, son los dos pilares de sustentación del gobierno de Temer, que es el más impopular de la historia democrática brasileña. Bolsonaro y Temer son los nombres que explican que el PSDB tenga, por lo menos hasta ahora, el peor desempeño desde 1989″.

A pesar de que faltan solo 43 días para las elecciones, nadie se anima a dar por muerto a Alckmin, aunque su imagen esté planchada desde que comenzó la campaña. Por más alejado que parezca de los votantes, no se puede soslayar la estructura que posee el PSDB.

"Buena parte de los cientistas políticos apuestan por el crecimiento de Alckmin —dijo Lacerda—. Hay que recordar que cuenta con muchos brokers electorales, una enorme cantidad de tiempo en la televisión y el apoyo del llamado Centrão, un grupo de partidos fisiológicos cuyos líderes no son tontos. Si decidieron respaldarlo es porque saben que las cosas van a cambiar. En cuanto a Silva y Gomes, no poseen estructura partidaria, recursos ni tiempo televisivo. La tendencia es que no crezcan".

Lula y uno de sus posibles herederos, Fernando Haddad

Todavía queda el interrogante de lo que va a pasar con el PT. Fernando Haddad, alcalde de San Pablo entre 2013 y 2016, fue inscripto por el partido como candidato a vicepresidente de Lula. Todo indica que será el elegido cuando el TSE vete la candidatura del líder. Por ahora, suma apenas un 4 por ciento en los sondeos, aunque en el PT confían en que Lula podría pasarle más votos si se pronunciara abiertamente a su favor.

"Las dos grandes dudas de 2018 son cuánto podrá recuperar Alckmin de las bases tradicionales del PSDB que hoy están Bolsonaro, y cuántos votos podrá transferirle Lula a Haddad. Son las variables clave para la conformación de la segundo vuelta de las elecciones presidenciales", concluyó Figueira Leal.

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