Yuba, 9 jun (EFE).- Cerca de 700.000 niños padecen desnutrición aguda grave en Sudán del Sur, la forma más letal de hambre, mientras el conflicto, los desplazamientos y las inundaciones empujan a varias zonas del país hacia una situación de hambruna, advirtió este martes la organización humanitaria Save the Children.
La ONG alertó de un rápido deterioro de la situación en distintas regiones, especialmente en el estado de Jonglei, donde numerosas familias se han visto obligadas a alimentarse de hojas, nenúfares recolectados en zonas pantanosas y semillas reservadas para la siembra, tras meses de violencia que han dificultado la llegada de ayuda humanitaria.
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La advertencia se produce después del último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés), que identificó cuatro condados de Sudán del Sur, entre ellos Akobo y Nyirol, en Jonglei, con riesgo de hambruna.
Según el informe, más de 7,8 millones de personas, alrededor del 60 % de la población del país, sufren inseguridad alimentaria aguda. Entre ellas figuran 2,2 millones de menores de cinco años que necesitan tratamiento por desnutrición aguda, unos 90.000 más que en la evaluación anterior.
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Save the Children destacó como dato más preocupante la cifra de casi 700.000 niños afectados por desnutrición aguda grave, una condición que puede resultar mortal en poco tiempo si no reciben atención médica especializada.
Los trabajadores sanitarios ya han detectado un aumento significativo de casos. En el hospital de Bor, en el estado de Jonglei, donde la organización desarrolla programas de nutrición, la sanitaria Tabisa Ajer explicó que el número de menores con desnutrición severa es inusualmente elevado para esta época del año.
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"Tenemos más de 60 niños con desnutrición aguda grave en este momento. Normalmente alcanzamos esa cifra más adelante, durante la temporada de lluvias, cuando los casos suelen aumentar, pero es una cantidad muy alta para estas fechas", señaló.
Ajer añadió que muchos de los menores llegan además con complicaciones como diarrea y vómitos, mientras que la inseguridad continúa afectando la producción de alimentos y el acceso a la asistencia humanitaria.
La organización también alertó de que miles de niños han abandonado la escuela y que algunos se han visto obligados a trabajar o contraer matrimonio precoz debido al agravamiento de la crisis alimentaria y económica que afrontan sus familias.
El director de Save the Children en Sudán del Sur, Chris Nyamandi, subrayó la necesidad de actuar con urgencia para evitar un mayor deterioro de la situación.
"Las soluciones al hambre extrema son políticas. Esta situación puede prevenirse y mitigarse antes de que más niños sufran", afirmó.
Las operaciones de ayuda en algunas zonas de Jonglei han sido suspendidas por motivos de seguridad, lo que limita el acceso a comunidades especialmente vulnerables en un momento de aumento de las necesidades.
Las agencias humanitarias advirtieron además de que las condiciones podrían empeorar durante el período de escasez comprendido entre junio y agosto si no mejora el acceso humanitario y no se movilizan recursos adicionales.
Sudán del Sur, que celebrará en julio el decimoquinto aniversario de su independencia, continúa siendo una de las crisis humanitarias más graves del mundo, marcada por conflictos, desplazamientos, fenómenos climáticos extremos y escasez de alimentos que afectan a millones de personas. EFE
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