Guindos se despide del BCE "orgulloso" de no haber tenido ninguna crisis financiera durante su mandato

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Luis de Guindos, cuyo mandato como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) expira el próximo 31 de mayo, ha expresado su satisfacción por no haber registrado ningún problema relevante para la estabilidad financiera de la zona euro durante sus ocho años en la institución, que ha vuelto ha advertir de que las vulnerabilidades siguen siendo elevadas, en particular ante la prueba de estrés que representa la guerra de Irán.

"Me enorgullece que, durante mi mandato de los últimos ocho años, no hayamos tenido ningún incidente importante en materia de estabilidad financiera en la zona del euro y eso que hemos atravesado momentos difíciles", ha resumido el español en una conferencia con los medios de comunicación con motivo de la presentación del 'Informe de Estabilidad Financiera'.

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En este sentido, el español ha destacado la resiliencia demostrada por los bancos europeos, a pesar de haber atravesado durante los últimos ocho años episodios de incertidumbre como la pandemia y la posterior reapertura de la economía, así como la invasión de Ucrania, la vuelta a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump y el cambio de paradigma en las instituciones globales y multilaterales, así como crisis como la de los bancos regionales estadounidenses o el colapso de Credit Suisse.

Guindos, que desde su llegada al BCE en junio de 2018 y hasta su marcha esta semana ha asumido la responsabilidad dentro del directorio de la entidad en los asuntos relacionados con Política Macroprudencial y Estabilidad Financiera, así como en el área de Gestión de Riesgos, ha querido subrayar en su última comparecencia ante la prensa la capacidad demostrada por los bancos de la eurozona para gestionar estas situaciones.

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"Creo que esto es algo positivo para la región. La resiliencia de los bancos europeos es una de las pocas ventajas estructurales de Europa y no tenemos muchas", ha comentado.

No obstante, a pesar de esta satisfacción, el aún vicepresidente del BCE ha insistido en la importancia de cara al futuro de culminar la unión bancaria, ya que, si bien la supervisión de los bancos ha sido positiva en general, "la unión monetaria no está completa".

En particular, el economista español ha reiterado que, mientras que hay una supervisión única y una resolución única, no se cuenta con una sistema común de garantía de depósitos (EDIS), que considera clave en el futuro y "ahora es el momento de hacerlo", puesto que, a diferencia de su época de ministro de Economía en España, cuando había muchas dudas sobre el sector bancario en los países del sur de Europa, la situación actualmente es diferente y los bancos son sólidos.

De tal modo, mientras que las dudas con respecto a un fondo de garantía común de los depósitos eran comprensibles hace 10 o 15 años, para Guindos la situación actualmente ahora es totalmente distinta, por lo que ha instado a legisladores, gobiernos, Comisión Europea y Consejo Europeo a aprovechar la resiliencia actual de los bancos en toda Europa para implementar y completar la unión bancaria mediante el sistema común de garantía de depósitos, el tercer pilar de la unión bancaria.

LA GUERRA PUEDE PONER A PRUEBA LA ESTABILIDAD FINANCIERA.

En su informe, el BCE ha advertido de que las perspectivas de estabilidad financiera en la zona del euro "se ven condicionadas" por la tensión geoeconómica y las interrupciones en el suministro energético a causa del conflicto de Oriente Próximo, cuya gravedad y duración aún son inciertas.

En este sentido, si bien el sistema financiero mundial y la economía real habían demostrado una notable resiliencia a principios de 2026, a pesar de una serie de crisis, esta resiliencia "se está poniendo a prueba ahora" por la crisis derivada de la guerra en Oriente Próximo.

Asimismo, la aguda tensión geoeconómica se ve amplificada por la persistente incertidumbre sobre el comercio mundial y la cooperación internacional, mientras que los riesgos de ciberseguridad y las amenazas híbridas a las infraestructuras críticas están aumentando.

En este contexto, el BCE señala que los mercados financieros se están adaptando a la tensión geoeconómica y a las interrupciones en el suministro energético, destacando que los ajustes iniciales resultaron efímeros, lo que mantiene todavía las valoraciones de las acciones elevadas con respecto a los estándares históricos, mientras que las primas de riesgo de los bonos corporativos se han mantenido comprimidas a nivel mundial, haciendo que los precios sean vulnerables al inusualmente alto nivel de incertidumbre.

Por lo tanto, para el BCE existe un riesgo considerable de que el sentimiento del mercado financiero se deteriore, ya que los riesgos a la baja relacionados con la evolución geopolítica, fiscal y macrofinanciera "parecen estar subestimados", y avisa de que la expansión fiscal en un entorno geoeconómico complejo "podría ejercer mayor presión sobre las finanzas públicas en algunos países" de la zona euro con alto endeudamiento y provocar una reevaluación del riesgo soberano.

"La actual crisis del suministro energético plantea riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento", ha comentado Luis de Guindos, alertando de que esto podría contribuir a "aumentar la volatilidad del mercado" y poner a prueba la capacidad de pago de la deuda, dado el incremento de los costes de financiación en un contexto de menor crecimiento económico.

En cuanto a las entidades no bancarias, si bien se han mantenido en gran medida resilientes a la guerra en Oriente Próximo, el BCE considera que se enfrentan a riesgos derivados de caídas generalizadas del mercado, advirtiendo de que la combinación de bajos colchones de liquidez, altas valoraciones de cartera y exposiciones concentradas en sus balances, aumenta el riesgo de ventas forzadas de activos que podrían amplificar la tensión del mercado.

"Si bien no constituye una preocupación sistémica en sí misma en la zona euro, la opacidad e interconexión de los mercados privados justifica una estrecha vigilancia debido a los riesgos de contagio, especialmente los procedentes de Estados Unidos", apunta la institución.

De su lado, aunque los bancos de la región han superado con éxito los recientes episodios de incertidumbre, gracias a su sólida rentabilidad y a sus amplias reservas de capital y liquidez, la importancia de las fuentes de financiación no bancarias en su estructura financiera podría exponerlos a riesgos de liquidez y financiación si las condiciones del mercado se volvieran volátiles.

Además, el BCE advierte de que la calidad de los activos bancarios podría deteriorarse si las condiciones macrofinancieras empeoraran notablemente como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo, si bien su exposición directa a la región es limitada y se concentra en unos pocos bancos.

En particular, una crisis prolongada podría generar importantes efectos indirectos, especialmente para las empresas de la zona del euro que operan en sectores sensibles al comercio, la energía y los tipos de interés, con posibles repercusiones para los hogares a través del deterioro de las condiciones del mercado laboral o las presiones sobre el coste de la vida.

De este modo, en el actual entorno geoeconómico de alta incertidumbre, el BCE considera fundamental preservar y fortalecer la resiliencia del sistema financiero, por lo que pide a las autoridades macroprudenciales mantener los requisitos de reservas de capital vigentes y las medidas basadas en los prestatarios para preservar la resiliencia bancaria y garantizar unos estándares de crédito sólidos, mientras que insta a una respuesta política integral para abordar las persistentes vulnerabilidades de liquidez y apalancamiento en el sector de la intermediación financiera no bancaria.