Decenas de muertos por un bombardeo contra una instalación de las Fuerzas de Movilización Popular en Irak

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Decenas de personas han muerto o resultado heridas este jueves a causa de un bombardeo contra una instalación de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una coalición de milicias integradas en las fuerzas de seguridad de Irak, en la provincia de Anbar, sin que por ahora esté claro quién ha llevado a cabo el ataque.

Fuentes de seguridad citadas por el portal iraquí de noticias Shafaq han señalado que el ataque habría dejado cerca de cien muertos, más de 120 heridos y cerca de 45 desaparecidos, si bien las autoridades de Irak no han facilitado por ahora un balance de víctimas del bombardeo.

El lugar alcanzado, situado en Akashat, pertenece al grupo Ansaralá al Aufiya, parte de la 19ª Brigada de las FMP, una organización paraguas de decenas de milicias --muchas de ellas, proiraníes-- que son parte de las Fuerzas Armadas iraquíes, si bien hay denuncias sobre el peso de Teherán en la toma de decisiones de muchos de sus grupos.

El Mando de Operaciones Conjuntas de Irak ha mostrado su "grave preocupación" y ha condenado los "brutales y flagrantes ataques contra los héroes de as FMP mientras llevan a cabo sus deberes nacionales sagrados junto a sus hermanos en las fuerzas de seguridad, dentro de sus áreas de responsabilidad".

"La continuación de estas transgresiones, violaciones y agresiones sistemáticas y repetidas, así como ataques indiscriminados, contribuirá al caos, amenazará la paz social y socavará los pilares de la seguridad y la estabilidad", ha alertado, al tiempo que ha manifestado que estos actos "generan resentimiento e ira entre el paciente pueblo, que considera a los agresores totalmente responsables de las repercusiones".

"Consideramos estas acciones y operaciones como una violación flagrante de la soberanía nacional y un ataque directo contra la dignidad de Irak", ha zanjado, sin pronunciarse sobre quién habría estado detrás del ataque, ejecutado en medio del conflicto en Oriente Próximo, desatado tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.

El ataque ha llegado días después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reclamara al primer ministro de Irak, Mohamed Shia al Sudani, que las autoridades adoptaran "todas las medidas posibles" para proteger al personal e instalaciones de Estados Unidos en el país, ante los ataques de Irán y milicias proiraníes en respuesta a la citada ofensiva.