La Guardia Revolucionaria de Irán reivindica un ataque contra una base militar de EEUU en el norte de Irak

Fuentes oficiales confirman que la fuerza militar iraní disparó cinco misiles contra instalaciones estadounidenses en Kurdistán, tras la ofensiva liderada por Washington y Tel Aviv que provocó cientos de muertes, incluidas figuras de alto rango en Teherán

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La ofensiva militar que Estados Unidos e Israel llevaron a cabo el 28 de febrero provocó la muerte de unas 1.200 personas en Irán, de acuerdo con las cifras oficiales. Entre las víctimas figuran el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, así como varios ministros y altos funcionarios militares. En respuesta a este ataque, Irán intensificó sus acciones militares y confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos estadounidenses e israelíes en distintos países de Oriente Próximo.

Según informó la Guardia Revolucionaria de Irán en un comunicado oficial recogido por el medio original, este martes la fuerza militar iraní disparó cinco misiles contra una instalación militar estadounidense ubicada en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí. El blanco del ataque fue una base estadounidense situada en Harir, al norte de Irak, en lo que la autoridad militar de Irán enmarcó como parte de su respuesta directa a la ofensiva que Estados Unidos y Tel Aviv ejecutaron sobre el territorio iraní.

La Guardia Revolucionaria detalló que su Fuerza Terrestre llevó a cabo esta operación con la intención de atacar “la sede del Ejército agresor estadounidense” en esa base del Kurdistán, según publicó el comunicado institucional citado por el medio. El texto no ofreció información sobre el número de víctimas o el alcance de los daños causados en el lugar.

Además del lanzamiento de misiles, la misma fuente iraní reportó que sus sistemas antiaéreos interceptaron y derribaron un dron Heron sobre la ciudad de Teherán, así como un dron Hermes 900 en la provincia de Sirvan, situada al oeste del país. Estas acciones forman parte del clima de tensión que se consolidó a raíz de la ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel, consistente en bombardeos y ataques aéreos a infraestructuras estratégicas en Irán.

El medio detalló que la respuesta militar de Irán tras el ataque incluyó la utilización de misiles y drones contra distintas posiciones de interés estadounidenses e israelíes en territorios del Oriente Próximo, impactando en varias bases militares. Estas acciones se presentaron como una reacción directa ante el número de muertos y las consecuencias políticas que produjo el ataque inicial del 28 de febrero.

Las autoridades iraníes señalaron que la muerte del ayatolá Jamenei y de una parte significativa del alto mando militar generó la adopción de medidas inmediatas de represalia. Según consignó el medio fuente, los ataques y operaciones militares subsecuentes reflejan el alcance de la tensión actual en la región y la escalada de hostilidades entre los gobiernos implicados.