Cuando París era una fiesta agridulce para los artistas inmigrantes

París mantuvo tras la II Guerra Mundial su papel de refugio para los artistas extranjeros a pesar de las dificultades de la posguerra y el dominio de Estados Unidos, como demuestra una exposición recién inaugurada en la capital francesa.

"A menudo conocemos muy bien los artistas que ya estaban en París antes de la guerra, hasta el año 40", explicó a AFP el comisario de la exposición "París et nulle part ailleurs ("Tan solo París"), Jean-Paul Ameline.

Pablo Picasso, Vassily Kandinsky o Marc Chagall son algunos de esos nombres que destacan en medio de un vendaval de oleadas artísticas que llegan, o arrancan, en la capital francesa.

Pero tras la guerra los artistas siguieron viniendo, incesamente. "Creemos que eran cerca de 10.000, lo que es enorme", añade Ameline, comisario de esta muestra organizada por el Museo de la Historia de la Inmigración en París, hasta el 22 de enero.

- Una presencia bastante desconocida -

Ameline y su equipo escogieron 24 artistas representativos de esa época, entre 1945 y 1972.

Entre ellos numerosos latinoamericanos.

Como el argentino Antonio Seguí (1934-2022), pintor, escultor y grabador, o su compatriota, la escultora Alicia Penalba (1913-1982).

Destacan igualmente el pintor cubano Wifredo Lam (1902-1982), acogido con los brazos abiertos por Picasso y los cubistas. O el chileno Roberto Matta (1911-2002), que pasará del surrealismo a la pintura más comprometida políticamente.

Es una presencia gigantesca "pero bastante desconocida", explica Ameline.

Francia estaba arruinada tras la guerra, y el conflicto había hecho tabla rasa de las escuelas pictóricas.

Estados Unidos y el expresionismo abstracto parecen dominar ese panorama atomizado.

Pero si bien algunos artistas decidían explorar esa tendencia pictórica, seguían viniendo a Francia, atraídos por la promiscuidad que ofrecía París.

Los artistas más afortunados podían vender en Estados Unidos, como ya hacían Picasso o Salvador Dalí, sin renunciar a la vida bohemia parisina.

No siempre salió bien la jugada. El haitiano Telemaque, que abrazó el "pop art" típicamente estadounidense en los años 1960, se instala en París porque no se siente cómodo en Nueva York.

Pero en París descubre también el racismo, que refleja en sus cuadros, como "A bas les nègres" ("Abajo los negros"), de 1967, que pintó tras leer ese grafitti en el metro.

- Vivir entre dos mundos -

"Hemos escogido estos artistas por la manera cómo vivían el hecho de ser migrantes, su relación con su patria de origen y su patria de llegada", añadió Ameline.

El español Eduardo Arroyo (1937-2018), hijo de falangista, decide migrar a París sin ser un perseguido político, pero en búsqueda de nuevos aires.

La húngara Judit Reigl (1923-2020) llegará a París en el año 1950, tras ocho tentativas de huir de su país, bajo la dictadura comunista.

"Se les dejó trabajar, se les facilitó la vida, para que fueran un testimonio del renacimiento cultural de Francia" añade el experto, que fue conservador jefe del centro de arte contemporáneo Georges Pompidou.

"Eso no significa que pudieran vender inmediatamente", precisa.

La vida parisina, con sus encuentros y dificultades, marca esas vidas, hasta que la década de los años 1970 apaga progresivamente ese foco cultural.

El relativo apagón artístico de París coincide con el fin de los denominados "Treinta Gloriosos", en referencia a las tres décadas después de 1945 en las que Francia logró, como toda Europa occidental, una extraordinaria recuperación económica, gracias en gran parte a la ayuda estadounidense.

Algunos artistas, como Arroyo, deciden entonces volver a sus países de origen: España vuelve a ser una democracia.

Se cierra un ciclo, aunque con excepciones.

El argentino Antonio Seguí, que en su cuadro "Cuando te vuelvo a ver" (1985) pinta un hombre con la cabeza en Buenos Aires y los pies en el vacío, murió en febrero de 2022, a los 88 años, en su tierra natal.

Pidió ser enterrado en Arcueil, en las afueras de París, donde tuvo su taller durante sus años de juventud emigrante.

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