El papa llama a más rendición de cuentas ante abusos

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CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El papa Francisco llamó el viernes a las conferencias de obispos católicos a crear centros especiales para acoger a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes y advirtió que los fieles seguirán perdiendo fe en la jerarquía de la Iglesia si no ay más transparencia y rendimiento de cuentas.

Francisco pidió a su comisión asesora sobre abuso sexual, que él instituyó en 2013 como un organismo ad hoc y que hace poco fue integrada plenamente a la estructura del Vaticano, a ayudar a las conferencias de obispos en todo el mundo a establecer centros para víctimas de abusos en los que las víctimas encuentren justicia y terapia.

Y pidió que la comisión realice una auditoría anual de lo que se está haciendo globalmente por la jerarquía católica y lo que necesita cambiarse, para proteger mejor del abuso a los niños y los adultos vulnerables.

“Sin avances, los fieles continuarán perdiendo confianza en sus pastores, y predicar y ser testigo del evangelio se volverá cada vez más difícil”, agregó el pontífice.

Fue el intento más reciente por el papa para responder a la crisis de credibilidad en la Iglesia católica sobre su legado de abusos sexuales por parte del clero y el encubrimiento de los incidentes, además de la pobre respuesta del Vaticano al trauma de las víctimas.

Francisco creó la Comisión Pontificia para la Protección de Menores en el primer año de su papado, a fin de asesorar a la Iglesia sobre las mejores prácticas para proteger a los menores y prevenir abusos, pero su mandato limitado exasperó a las víctimas, sus gestiones se toparon con resistencia y una de sus mayores recomendaciones iniciales —crear un tribunal especial del Vaticano para enjuiciar a los obispos encubridores—resultó en nada.

Pero Francisco, cuyo historial personal como papa y como arzobispo de Buenos Aires es mixto, ha tratado de insuflar nueva vida a la comisión. En su reciente reforma de la burocracia del Vaticano, le dio a la comisión una mayor autoridad institucional, al hacerla parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la oficina de la Iglesia que procesa los casos de abusos del clero en el mundo.