Rebelión contra los reglamentos escolares en Japón

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En Japón, cada establecimiento escolar tiene su código, pero los estrictos reglamentos de algunos de ellos, que imponen todo de la cabeza a los pies, son objeto de crecientes críticas e incluso de demandas judiciales.

Toshiyuki Kusumoto, un padre de dos niños de la ciudad de Oita (suroeste) acudió a un tribunal para proteger a su hijo menor de unas normativas escolares que calificó de "irracionales".

Las reglas se refieren, sobre todo, a la longitud del pelo, la prohibición de las colas de caballo, las trenzas y los calcetines bajos, e imponen la obligación de que los cordones de los zapatos sean blancos.

"Este tipo de reglamentos escolares es contrario al respeto de la libertad individual y de los derechos humanos que están garantizados por la Constitución" afirmó a la AFP Kusumoto, que es abogado de profesión y espera que los códigos sean revisados.

Ya hay reformas en curso en Tokio, que anunció recientemente que las normas estrictas sobre temas como el color del pelo serían suprimidas en las escuelas públicas de la capital a partir de abril.

- Las desgracias de una estudiante -

Este tipo de normas empiezan a aplicarse cuando los estudiantes tienen unos 12 años.

Aparecieron después de los años 1970, cuando "la violencia contra los profesores se convirtió en un problema social, y la escuelas trataban de controlar la situación mediante reglamentos", explica Takashi Otsu, profesor de Educación de la Universidad de mujeres de Mukogawa (oeste).

"Algunos tipos de normas son necesarios  (...) pero las decisiones deberían ser tomadas con transparencia e, idealmente, implicando a los alumnos (...)", asegura.

En 2017, una estudiante japonesa del departamento de Osaka (oeste), a la que habían obligado a teñirse de negro el cabello -que era naturalmente castaño- llevó el caso a juicio, reclamando una indemnización de 2,2 millones de yenes (17.000 euros, USD 18.500) por daños psicológicos.

Este asunto tuvo mucha repercusión y condujo al Ministerio de Educación, en 2021, a ordenar a los consejos de educación que verifiquen si los reglamentos escolares se adaptan a la vida real.

Sin embargo, el tribunal y una corte de apelación dictaminaron que los establecimientos pueden exigir que sus alumnos se tiñan el pelo de negro si es con fines "educativos diversos".

La joven, de 22 años en la actualidad, no ha renunciado pese a estos fallos y presentó un recurso ante el Tribunal Supremo el pasado noviembre.

- "Sentimiento de unidad" -

También se lanzaron otras acciones, como la petición que envió en enero la rama estudiantil de la organización de defensa de derechos Voice Up Japan al Ministerio de Educación.

En ella, se pide al ministerio que incite a las escuelas a debatir la modificación de las normas con sus alumnos.

"Hemos lanzado esta campaña porque algunos de nuestros miembros han tenido experiencias desagradables con las normas escolares" declaró Hatsune Sawada, de 16 años, una de las estudiantes que promueve la iniciativa.

En Oita, los alumnos de las escuelas públicas están obligados a llevar uniformes que varían según los sexos, con pantalones para los chicos y faldas para las chicas.

Pero el consejo local de Educación afirma que esas reglas "permiten no solamente mantener un sentimiento de unidad entre los estudiantes, sino también reducir la carga económica que representa la compra de ropa para las familias".

Kusumoto no está de acuerdo. "El sentimiento de unidad no es algo que se imponga, es algo que debería generarse de forma espontánea".  Imponer este tipo de reglas produce que "los estudiantes dejen de pensar", sostuvo.

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