Japón revisa a la baja el PIB del tercer trimestre por el mayor impacto en el consumo

FOTO DE ARCHIVO: Un puerto mercante en Tokio, Japón, el 23 de mayo de 2019. REUTERS/Kim Kyung-Hoon
FOTO DE ARCHIVO: Un puerto mercante en Tokio, Japón, el 23 de mayo de 2019. REUTERS/Kim Kyung-Hoon

TOKIO, 8 dic (Reuters) - La economía japonesa se contrajo algo más de lo que se había informado inicialmente en el tercer trimestre, ya que el fuerte aumento de los casos locales de COVID-19 afectó al consumo privado y la escasez de suministro de chips a nivel mundial lastró la confianza de las empresas.

La mayor contracción supone un revés para los responsables económicos, que esperaban que la reducción de la escasez de suministros y la relajación de las restricciones a la pandemia favorecieran la recuperación de la tercera economía mundial este trimestre.

La economía japonesa disminuyó un 3,6% anualizado en julio-septiembre, según mostraron el miércoles los datos revisados de la Oficina del Gabinete, peor que la lectura preliminar de una contracción del 3,0%.

Los datos, que fueron peores que la previsión media de los economistas de una caída del 3,1%, equivalen a una contracción intertrimestral real del 0,9% respecto al trimestre anterior, frente a la caída preliminar del 0,8%.

"Esto confirma que las condiciones económicas se estancaron en el trimestre julio-septiembre", dijo Atsushi Takeda, economista jefe del Instituto de Análisis Económico Itochu.

"El crecimiento se volvió negativo debido al resurgimiento del coronavirus".

El descenso más rápido se debió principalmente a una mayor caída del consumo privado, que constituye más de la mitad del producto interior bruto, y se contrajo un 1,3% respecto a los tres meses anteriores, peor que la estimación inicial de una caída del 1,1%.

El consumo cayó porque el mal tiempo mantuvo a los compradores en casa y la escasez mundial de chips afectó a las ventas de coches y productos electrónicos debido a los problemas de producción, según un responsable del Gobierno nipón.

(Reporte de Daniel Leussink y Kantaro Komiya; edición de Sam Holmes; traducido por Tomás Cobos)