La FIAC de París vuelve a atraer a los aficionados al arte dos años después

El galerista español Guillermo de Osma posa ante su espacio en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de París (Fiac), que celebra estos días su 47 edición. EFE/María D Valderrama.
El galerista español Guillermo de Osma posa ante su espacio en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de París (Fiac), que celebra estos días su 47 edición. EFE/María D Valderrama.

París, 22 oct (EFE).- La Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC), que se celebra hasta el domingo en París, reúne este año a 170 galeristas de 25 países diferentes, datos que no distan mucho de la última edición presencial de 2019, y que muestran las ganas de la industria de reencontrarse.
La edición de 2019 acogió 199 galerías de 28 países diferentes y tuvo cerca de 75.000 visitantes, un 2,87 % más que el año previo.
A falta de datos para esta edición, las colas en el Gran Palacio Efímero que recibe este año a los visitantes son el signo de una clara recuperación para el evento, en el que faltan sobre todo el público americano y el asiático.
"La gente está muy contenta de volver a verse físicamente, muy motivada y con ganas de reactivar el mercado y las colecciones", comenta a EFE Héctor Sanz, galerista en la francesa Mor Charpentier, que abrirá una sedé en Bogotá en noviembre.
Mor Charpentier, que ha tenido presencia este 2021 en la feria ARCO de Madrid y en la Frieze de Londres, trabaja con una larga lista de artistas latinoamericanos, como Óscar Múñoz, Carlos Mota o Teresa Margolles, de los que ha llevado una pequeña selección de obras centradas en el retrato y el antirretrato.
"Son obras que exploran esta cualidad que tiene el retrato de establecer el poder y tratan de dar esta plataforma a colectivos que en general han pasado al margen de la historia", afirma Sanz, resaltando por ejemplo la obra "Álbum de familia", de Margolles, sobre los migrantes venezolanos que pasan la frontera a Colombia.
A la ausencia de galeristas latinoamericanos se suma la débil presencia de españoles, con tan solo cuatro en esta edición.
Entre ellos, Guillermo de Osma, uno de los atractivos de esta feria a la que el bilbaíno ha traído un extracto de la exposición de Christo que ha presentado en Madrid, con cuatro obras sobre sus proyectos históricos, realizados entre los años 60 y 70.
"Estos bocetos son obras de arte. Incluyen las telas que él va a utilizar luego, muchas tienen volumen dentro, con otras telas, fotografías, planos y diagramas del sitio donde va a actuar", explica De Osma, que expone también en esta ocasión obras de Chillida, Óscar Domínguez o Richard Serra, entre otros.
ENCUENTRO PARA GENTE SIN TIEMPO
Este veterano, expositor en la FIAC desde 1994, defiende que las ferias son un importante momento de encuentro con el público, toma de contacto y oportunidad de negocio, de ahí la necesidad de mantener las citas presenciales.
"La gente tiene menos tiempo que antes. Cuando yo empecé todavía había coleccionistas que venían cada cierto tiempo y se reunía con otros en busca de novedades. Eso se ha terminado. El mundo va muy rápido, la gente tiene mucho menos tiempo y la feria se ha convertido en un lugar de encuentro muy importante, y de venta, claro", defiende.
De Osma, conocido por su célebre biografía del diseñador Mariano Fortuny y expresidente de la asociación de galerías de Madrid, insiste además en que las galerías son el laboratorio donde se gestionan las obras de arte y espacios de cultura gratuitos y abiertos al público.
"Que la gente no nos tenga miedo, nos encanta que vengan, aunque no compren", afirma.
En paralelo a esta feria, esta semana París quiere defender su posición en el arte global. El presidente del Pompidou, Laurent Le Bon, recordaba este jueves en un encuentro con la prensa que la capital francesa vive "un momento de energía" en el terreno del arte contemporáneo tras la pandemia.
En el llamado FIAC "fuera de sus muros", se expone en la Place Vendôme la obra "Flying Dragon", creada por el escultor Alexander Calder en 1975; y el jardín de las Tullerías acoge numerosas esculturas de artistas contemporáneos, como Angelika Markus o Eric Fischl, y sus figuras homenajes a las víctimas de los atentados del 11-S. EFE
Por María D.Valderrama