La subida del precio de la electricidad amenaza la recuperación en España

La luz de una máquina de vapor está encendida mientras Gladys Mariscal Medina plancha mientras trabaja en la tintorería que ayuda a dirigir en Madrid, España, 21 de septiembre de 2021. REUTERS/Susana Vera
La luz de una máquina de vapor está encendida mientras Gladys Mariscal Medina plancha mientras trabaja en la tintorería que ayuda a dirigir en Madrid, España, 21 de septiembre de 2021. REUTERS/Susana Vera

Por Belén Carreño

MADRID, 23 sep (Reuters) - El aumento de los precios del gas natural en toda Europa podría obstaculizar la recuperación económica en España, donde las pequeñas empresas, cruciales para el empleo local, están más expuestas que en otros países del continente a las fuertes subidas de la factura eléctrica.

Las facturas de la energía se han duplicado en España y otros países europeos, ya que los precios del gas se han disparado por factores como las escasas reservas de almacenamiento, lo que ha llevado a numerosas empresas a una situación crítica y ha obligado a los Estados a tomar medidas para amortiguar el golpe.

Las consecuencias de los altos precios del gas han afectado incluso a los productores de alimentos, ya que proveedores de dióxido de carbono —utilizado en el envasado al vacío de productos alimenticios para prolongar su vida útil y dar sabor a la cerveza y los refrescos— están paralizando su actividad.

España está especialmente expuesta a la subida de las facturas de combustible de los hogares debido a la elevada proporción de clientes con tarifas flexibles, que son sensibles a los movimientos de los precios, según los analistas.

Las pequeñas empresas, que representan un desproporcionado 61,3% de la actividad económica española y el 71,9% del empleo total, están sufriendo especialmente.

Menos capaces que las grandes corporaciones de capear los altos precios, dicen que les cuesta invertir en recontratación de personal y expansión mientras la economía sale de la pandemia de COVID-19, que hizo que el producto interior bruto español se redujera un histórico 10,8% en 2020.

"Esta empresa no cubre los gastos", afirma Mayra Maldonado, de 41 años, que regenta una histórica tintorería en el centro de Madrid con su compañera, Gladys Mariscal.

"Hace dos años teníamos una facturación (en agosto) de más o menos 6.000 euros y de la luz se pagaban 600 euros. Este año se ha facturado 3.000 euros y la luz ha sido 1.050".

Maldonado trabajó durante una ola de calor en agosto en la que la temperatura superaba habitualmente los 40 grados centígrados sin apenas aire acondicionado, en un esfuerzo por mantener baja la factura en un negocio que necesita aparatos eléctricos en horas punta.

Después de trabajar como empleada durante 15 años, se hizo cargo del negocio en marzo de 2020, unos días antes de que se impusiera el primer gran confinamiento en el país.

"Esta empresa está trabajando ahora mismo un poco mejor, pero no llegamos al 40% de lo que trabajábamos antes. (...) Nos ha afectado mucho el teletrabajo".

POTENCIAL FUGA DE AHORROS

Los últimos indicadores apuntan a una sólida reactivación de la economía española, ya que las altas tasas de vacunación del país han impulsado la actividad y los destinos de playa registraron elevadas tasas de ocupación durante el verano. El Gobierno español espera que la economía recupere los niveles anteriores a la pandemia a finales de 2021.

Sin embargo, hasta ahora la recuperación ha dependido en gran medida del gasto de los consumidores, que ahora se enfrentan a subidas anuales del 35% en sus facturas de electricidad.

Esto podría suponer una merma de 20.000 millones de euros en el ahorro de los hogares y las pequeñas empresas, según las estimaciones de Raymond Torres, economista jefe del instituto Funcas.

"El impacto de la subida de la luz llega después de una crisis terrible. No es lo mismo asumir estos costes ahora que en 2019", dijo Luis Aribayos, secretario general de la asociación española de pequeñas y medianas empresas.

El Banco de España, en línea con el Banco Central Europeo, dijo que la subida es temporal y no afectará a la economía. Pero analistas consultados consideran que, aunque sea transitoria, erosionará los márgenes de beneficio y la competitividad.

"Las pequeñas empresas han tenido que vaciar las arcas y endeudarse. No pueden aguantar más", dijo Aribayo.

El Gobierno de España aprobó la semana pasada un paquete de medidas de emergencia para paliar la subida de precios, reduciendo los impuestos y poniendo un tope al gas, para que no recoja toda la subida registrada en los mercados mayoristas.

Italia y Grecia se encuentran en una situación similar y buscan soluciones al estilo español para evitar que las subidas repentinas de precios afecten a los bolsillos de los consumidores. Reino Unido también está estudiando la posibilidad de apoyar a las empresas energéticas y ha advertido de que más proveedores de energía podrían verse obligados a abandonar el negocio.

De momento, las empresas españolas —que podrían experimentar el impacto del rescate estatal en las próximas facturas— han decidido absorber estas subidas y no trasladarlas a sus clientes, frenando la espiral inflacionista.

"Los precios no se pueden tocar, no se pueden subir. Si suben 50 céntimos, el cliente se va. Pero para nosotros, la subida de la electricidad es mucho más. Llevamos cinco años sin tocar los precios", dijo Maldonado.

Torres estima que la inflación alcanzará el 4,5% a finales de año, la más alta en más de una década, y dijo que, aunque sea transitoria, el impacto en la recuperación será negativo.

"La subida de precios es más pronunciada en España que en Italia y Francia, superando incluso la inflación de la zona euro, y eso no es un elemento positivo para nuestra competitividad", dijo Alicia Coronil, economista jefe de Singular Bank, advirtiendo también de un deterioro en la confianza del consumidor.

(Reportaje de Belén Carreño; edición de Emelia Sithole-Matarise; traducción de Darío Fernández)