Leyenda del comandante Masud sigue viva en Afganistán pese al nuevo régimen talibán

En las calles de Kabul la imagen del comandante Ahmad Shá Masud, asesinado hace 20 años, está omnipresente y se ha convertido también en una forma de resistencia ante los talibanes, que se esfuerzan en desterrarlo del recuerdo de los afganos.

Hasta este año, cada 9 de septiembre, fecha aniversario de su asesinato a manos de Al Qaida, había homenajes a Masud en Kabul y en el valle del Panshir, de donde era oriundo.

Pero este año, la situación ha cambiado. Los nuevos dirigentes del país anularon el día festivo y buena parte de los retratos de Masud en las paredes de la capital fueron cubiertos con pintura blanca en los últimos días.

Pero todo ello no hizo desistir a Rashid, habitante de Kabul.

"Es un héroe de Afganistán, luchó contra los soviéticos y los terroristas y nosotros también lo haremos. Seguiremos su huella", dice, frente a una de las imágenes del fallecidos comandante.

Masud "es un hombre célebre y un héroe nacional, debería ser apreciado por todo el mundo", insiste Mutawakkel, también en Kabul.

Carismático líder, Masud, apodado el "león del Panshir", encabezó la resistencia contra la ocupación soviética en los años 80 y después se opuso radicalmente a los talibanes, que dirigieron el país de 1996 a 2001.

Fue asesinado en una misión suicida dos días antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, reivindicados por Al Qaida, que significaron el inicio de la operación militar estadounidense en Afganistán, que puso fin al gobierno talibán.

Pero el 15 de agosto, los fundamentalistas pudieron regresar al poder tras realizar una ofensiva fulgurante en todo el país, aprovechando la retirada de las tropas extranjeras.

Veinte años después, el Panshir vuelve a ser un bastión de resistencia, esta vez liderado por Ahmed, el hijo del difunto comandante, que dirige el Frente Nacional de Resistencia (FNR) contra los talibanes.

Situado a 80 km de Kabul, este valle de difícil acceso fue escenario de violentos combates desde el 30 de agosto, cuando las últimas tropas extranjeras salieron del país.

El lunes, el régimen talibán anunció que controlaba todo el Panshir, una información desmentida por el FNR, que prometió que seguiría combatiendo.

Pero la leyenda del difunto comandante Masud no solo despierta buenos recuerdos en el país.

Venerado en el Panshir y dentro de la etnia tayika, a la que pertenecía, también se le recuerda por la cruenta guerra de los 90. Organizaciones humanitarias informaron de atrocidades cometidas contra civiles por parte de diferentes grupos, entre ellos los liderados por Masud, acusados de disparar contra civiles y de llevar a cabo saqueos.

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