En la "cuna de la libertad", Castillo aboga por un Perú sin corrupción

Parado sobre la tolva de una camioneta blanca, el flamante presidente peruano, Pedro Castillo, ingresó este jueves al sitio de la histórica batalla de Ayacucho, "cuna de la libertad en Sudamérica", donde fue vitoreado por miles de campesinos, como él.

"Desde este suelo peruano convoco a todos los hombres y mujeres de la Patria para que estemos vigilantes y ver que los alcaldes, los gobernadores, ministros y congresistas se pongan a trabajar por el Perú", dijo ante la multitud desde una tribuna levantada para la ocasión.

"Seré el primero en sancionar a la autoridad que se robe un centavo a este pueblo peruano", agregó el maestro rural izquierdista de 51 años, considerado "el primer presidente pobre" de Perú.

Con su tradicional sombrero blanco típico de su natal Cajamarca (norte) y con la banda presidencial bicolor sobre el pecho, Castillo llegó en avión a la ciudad andina de Ayacucho, 350 km al sureste de Lima, un día después de asumir el mando.

De inmediato, abordó un helicóptero militar que lo acercó pasado el mediodía a la Pampa de la Quinua, el sitio de la batalla, situado a 3.400 metros sobre el nivel del mar.

Miles de ayacuchanos humildes estaban congregados desde temprano en el histórico sitio, donde un obelisco de mármol conmemora la victoria patriota del 9 de diciembre de 1824, que selló la independencia de Perú y del resto de la América española.

"Hemos venido a este centro histórico para ver a nuestro presidente [...], me siento muy orgullosa de ser peruana, y de ser partícipe de esta pequeña ceremonia", dijo a la AFP Lourdes Álvarez, de 38 años.

"Nos han dominado, han hecho lo que han querido, y esta vez el pueblo ha elegido lo que ha querido", indicó por su lado Edilberto Sosa (53).

El alcalde Yuri Gutiérrez le entregó dos regalos al flamante presidente: un poncho (manta andina) y un "varayoc" (bastón de mando inca).

En la tribuna acompañaban a Castillo los presidentes Alberto Fernández de Argentina, Luis Arce de Bolivia y Sebastián Piñera de Chile, así como el exmandatario boliviano Evo Morales, a quien algunos comparan con el nuevo mandatario peruano por el origen rural de ambos.

En la tribuna también estaban la primera dama peruana, Lilia Paredes, la nueva vicepresidenta Dina Boluarte y el canciller venezolano Jorge Arreaza.

"Yo, José Pedro Castillo Terrones, juro por Dios y por la Patria desempeñar el cargo de presidente por un Perú sin corrupción y por una nueva Constitución", dijo Castillo en un juramento simbólico ante la multitud.

La corrupción es uno de los males de Perú, donde cuatro expresidentes fueron salpicados por el escándalo de pagos ilegales del gigante brasileño de la construcción Odebrecht.

Luego Castillo tomó juramento al nuevo jefe de gabinete, Guido Bellido, un ingeniero de origen campesino como él.

La investidura de Castillo el miércoles coincidió con el bicentenario de la Independencia de Perú, proclamada en Lima el 28 de julio de 1821 por el general argentino José de San Martín y sellada cuatro años después en Ayacucho.

- Con ayuda de Fernández y Morales -

La ceremonia comenzó con danzas típicas y un ritual a la Pachamama (madre tierra). Luego una cantante lírica y un coro de niños interpretaron el himno nacional peruano en quechua, la lengua de los antiguos incas que todavía hablan unos cuatro millones de peruanos de la sierra andina.

Los lugareños se aglomeraron para ver de cerca a los presidentes, a pesar de las recomendaciones de mantener distanciamiento físico por la pandemia.

Como el telón detrás de la tribuna impedía a parte del público observar la ceremonia, unos trabajadores lo retiraron, con la ayuda de Evo Morales y del presidente Fernández, quien estaba acompañado por su pareja, Fabiola Yáñez.

En la batalla de Ayacucho tomaron parte unos 18.000 soldados. Las fuerzas patriotas fueron comandadas por el general venezolano Antonio José de Sucre, y las realistas por José de la Serna, el último virrey de Perú.

En las tropas patriotas había argentinos, peruanos, bolivianos, colombianos, venezolanos, ecuatorianos y chilenos. En las fuerzas realistas también había soldados de diferentes colonias hispanoamericanas.

"Ayacucho ha sido la cuna de la libertad en Sudamerica", destacó el gobernador de esta región peruana, Carlos Rúa.

Ayacucho cobró notoriedad en 1980 al ser la cuna de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, que sembró el terror en Perú durante dos décadas.

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